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¿Cómo adaptarse y sobrevivir al cambio climático? La ONU propone cinco soluciones


Un proyecto de la agencia de la ONU para el Medio Ambiente apoya al gobierno de Zambia

para mejorar la seguridad del agua en la escuela primaria de Mukubwe para enfrentar

los impactos de la sequía. UNEP/ Georgina Smith / Facebook


Para tener alguna posibilidad de minimizar el impacto del cambio climático, debemos lograr el objetivo de reducir las temperaturas globales a 1,5 grados por encima de los niveles preindustriales, tal y como establece el Acuerdo de París.

Para conseguirlo, todas las naciones deben hacer recortes importantes en las emisiones de combustibles fósiles y hacer la transición a una economía baja en carbono.

Este sigue siendo el mensaje pero, con unos fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes y que amenazan la seguridad alimentaria y la estabilidad mundial, es necesario tomar medidas más urgentes para ayudar a los países a adaptarse a un planeta más hostil.

La agencia Noticias ONU preparó cinco formas probadas y comprobadas en las que las naciones pueden volverse más resistentes frente al cambio climático.


Crear sistemas de alerta temprana

Una investigación reciente muestra que la advertencia de una ola de calor o una tormenta 24 horas antes de su llegada puede reducir sus daños en un 30 por ciento. Los sistemas de alerta temprana que brindan pronósticos climáticos son una de las medidas de adaptación más rentables y generan alrededor de nueve dólares de beneficios totales por cada dólar invertido.

Con advertencias oportunas, las personas pueden tomar medidas anticipadas como bloquear puertas con sacos de arena para prevenir inundaciones, hacer acopio de artículos básicos o, en algunos casos extremos, evacuar sus hogares.

En Bangladesh, por ejemplo, incluso cuando el cambio climático se vuelve más severo, el número de muertes por ciclones se ha reducido 100 veces en los últimos 40 años, debido principalmente a la mejora de las alertas tempranas.

Además, tras concentrar los esfuerzos principalmente en tormentas, inundaciones y sequías, ahora es necesario integrar a los sistemas de alerta temprana otros peligros como las olas de calor y los incendios forestales, que se vuelven más comunes e intensos.

A principios de este año, el secretario general de la ONU, António Guterres, encargó a la Organización Meteorológica Mundial liderar el desarrollo de un plan de acción para garantizar que todas las personas del mundo estén cubiertas por alertas tempranas en los próximos cinco años.

El plan será presentado en la Conferencia de Cambio Climático (COP 27) este noviembre.


UNDRR/Chris Huby


Restauración de ecosistemas

La década de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas lanzada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y sus socios en 2021 desencadenó un movimiento global para restaurar los ecosistemas del mundo.

Este esfuerzo de restauración mundial no solo absorberá carbono, sino que aumentará los "servicios ecosistémicos" para defender al mundo de sus impactos más devastadores.

En las ciudades, la restauración de los bosques urbanos refresca el aire y reduce las olas de calor. En un día soleado normal, un solo árbol proporciona un efecto refrescante equivalente a dos acondicionadores de aire domésticos funcionando durante 24 horas.

En las costas, los bosques de manglares proporcionan defensas marinas naturales contra las marejadas ciclónicas al reducir la altura y la fuerza de las olas del mar. Además, proteger los manglares es mil veces menos costoso por kilómetro que construir diques.

En altitudes elevadas, el reverdecimiento de las laderas de las montañas protege a las comunidades de los deslizamientos de tierra y avalanchas inducidos por el clima. Por ejemplo, en la isla de Anjouan, en las Comoras, la deforestación secaba el suelo y convertía los bosques en desiertos. Con el apoyo de la citada agencia de la ONU se estableció un proyecto para plantar 1,4 millones de árboles durante cuatro años y frenar la erosión, así como retener agua y nutrientes en el suelo.

FIDA/ Video Capture


Infraestructuras resistente al clima

La infraestructura resistente al clima se refiere a activos y sistemas tales como carreteras, puentes y líneas eléctricas que pueden soportar impactos climáticos extremos. La infraestructura es responsable del 88 por ciento de los costos previstos de adaptación al cambio climático.

Un informe del Banco Mundial encuentra que las inversiones en infraestructura en países de ingresos bajos y medianos podrían producir aproximadamente 4,2 billones de beneficios totales, o cuatro dólares por cada dólar invertido. El razonamiento es simple. Los activos de infraestructura más resilientes se pagan solos a medida que se extiende su ciclo de vida y sus servicios son más confiables.

Las herramientas para fomentar las inversiones en infraestructura resiliente al clima incluyen estándares regulativos como códigos de construcción, marcos de planificación espacial como mapas de vulnerabilidad y un fuerte impulso de comunicación para garantizar que el sector privado esté al tanto de los riesgos, las proyecciones y las incertidumbres climáticas.


Suministros de agua y seguridad

La historia del cambio climático es, en muchas maneras, una historia sobre el agua, ya sean inundaciones, sequías, aumento del nivel del mar o incluso incendios forestales. Para 2030 se espera que una de cada dos personas enfrente una grave escasez de agua.

Invertir en un riego más eficiente será crucial, ya que la agricultura representa el 70 por ciento de todas las extracciones de agua dulce a nivel mundial. En los centros urbanos, se podrían ahorrar alrededor de 100 ó 120 mil millones de metros cúbicos de agua en todo el mundo para 2030 mediante la reducción de fugas.

Se alienta a los gobiernos a desarrollar planes holísticos de gestión del agua, conocidos como Gestión Integrada de los Recursos Hídricos, que tengan en cuenta todo el ciclo del agua: desde la fuente hasta la distribución, el tratamiento, la reutilización y el retorno al medio ambiente.

La ciencia muestra que las inversiones en sistemas de recolección de agua de lluvia deben mantenerse para que estén más disponibles.

En la ciudad de Bagamoyo, Tanzania, por ejemplo, el aumento del nivel del mar y la sequía provocada por la disminución de las precipitaciones provocaban que los pozos se secaran y salinizaran. Sin otras opciones, los niños de la escuela Kingani local tuvieron que beber agua salada, lo que provocó dolores de cabeza, úlceras y baja asistencia escolar.

Con el apoyo del PNUMA, el gobierno comenzó a construir un sistema de captación de agua de lluvia que incluía canaletas en los techos y una serie de grandes tanques para almacenar agua. Las enfermedades pronto comenzaron a disminuir y los niños regresaron a la escuela.

PMA/Tsiory Andriantsoarana


Planificación a largo plazo

Las soluciones de adaptación climática son más efectivas si se integran en estrategias y políticas para largo plazo. Los Planes Nacionales de Adaptación son un mecanismo de gobernanza fundamental para que los países planifiquen el futuro y prioricen estratégicamente las necesidades de adaptación.

La adaptación al clima es más efectiva si se integra en estrategia y políticas de largo plazo.

Una parte clave de estos planes es examinar los escenarios climáticos varias décadas en el futuro y combinarlos con evaluaciones de vulnerabilidad para diferentes sectores.

Estos planes pueden ayudar a orientar las decisiones gubernamentales sobre inversiones, cambios en el marco regulatorio y fiscal y aumentar la conciencia pública.

Alrededor de 70 países han desarrollado un Plan Nacional de Adaptación, pero este número crece rápidamente. Actualmente, el PNUMA apoya a 20 Estados miembros en el desarrollo de sus planes, que también se pueden utilizar para mejorar los elementos de adaptación en las contribuciones determinadas a nivel nacional, una parte central del Acuerdo de París.


ONU/Eskinder Debebe

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