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Día de la Tierra: cinco proyectos para sanar el planeta


Esta imagen del "amanecer de la Tierra" fue capturada

por un astronauta estadounidense en 1969. / ©NASA


+ La Tierra enfrenta una triple crisis: la alteración del clima, la pérdida de naturaleza y biodiversidad, y la contaminación y los residuos


El Día Internacional de la Madre Tierra es una oportunidad para reflexionar sobre cómo ha tratado la humanidad al planeta y, siendo sinceros, no la hemos cuidado.

Sin embargo, a pesar del flujo constante de informes que pintan una imagen legítimamente preocupante, aún hay esperanza. Cada vez más, surgen ideas innovadoras para una acción conjunta, para establecer medidas de verdad, y cada vez más personas en todo el mundo se unen para encontrar soluciones que ayuden a reparar el daño ya hecho a nuestro frágil hogar.

La Tierra se enfrenta a una "triple crisis planetaria": la alteración del clima, la pérdida de naturaleza y biodiversidad, y la contaminación y los residuos, que amenaza el bienestar y la supervivencia de millones de personas en todo el mundo.

"Los componentes básicos de una vida feliz y saludable —agua limpia, aire puro, un clima estable y predecible— están sumidos en el caos, lo que pone en peligro los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, advirtió el secretario general de la ONU, António Guterres, en su mensaje para el Día de la Tierra de 2022.

La buena noticia es que aún hay esperanza, subrayó Guterres, al recordar que hace 50 años el mundo se reunió en Estocolmo para la crucial Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, que dio el pistoletazo de salida al movimiento global por el medio ambiente.

“Desde entonces, hemos visto lo que podemos lograr cuando nos unimos. Hemos reducido el agujero de la capa de ozono. Hemos ampliado la protección de la vida silvestre y los ecosistemas. Hemos acabado con el uso de combustibles con plomo, evitando millones de muertes prematuras. En marzo de 2022 emprendimos una iniciativa mundial para prevenir y eliminar la contaminación por plásticos”.

Los avances positivos no han quedado ahí, el recientemente reconocido derecho a un medio ambiente saludable está ganando adeptos y los jóvenes están más comprometidos que nunca en la lucha para enfrentar las amenazas al planeta.

"Hemos demostrado que juntos podemos afrontar retos monumentales, aunque debemos hacer mucho más y actuar rápidamente si queremos proteger nuestro hogar.

Para celebrar este día, destacó cinco proyectos que se llevan a cabo en distintos lugares del mundo para reparar el daño causado a la Tierra.

Estas soluciones forman parte de las iniciativas fundadoras del Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas, un grito de guerra mundial lanzado el año pasado para sanar nuestro planeta. Su objetivo es prevenir, detener y revertir la degradación de los ecosistemas en todos los continentes y océanos.


Activistas de Green Forests Work plantan árboles autóctonos en las Appalachia, en los Estados Unidos, donde la minería de carbón en superficie ha devastado los bosques. / Green Forests Work

1. Conversión de minas de carbón en sumideros de carbono

En los Apalaches, al este de los Estados Unidos, una región que abarca Kentucky, Tennessee, Virginia y Virginia Occidental, la ONG Green Forests Work restaura bosques en tierras afectadas por la excavaciones superficiales de carbón.

Esta técnica, conocida como minería de superficie, se utiliza cuando el carbón está a menos de 60 metros bajo tierra. Grandes máquinas retiran la capa superior del suelo y las capas de roca, y dejan al descubierto el carbón. Además, los mineros pueden dinamitar las cimas de las montañas y eliminarlas para acceder a los filones de carbón.

Tras la extracción, lo que antes era un bosque pasa a convertirse en pastizales compuestos a menudo por especies no autóctonas.

Para revertir el deterioro, desde 2009 Green Forests Work restaura las tierras minadas con la plantación de casi cuatro millones de árboles originarios en más de 2,400 hectáreas.

Michael French, director de Operaciones de la ONG, explica que al recuperar los bosques originarios se restituyen los servicios que el ecosistema proporciona a la sociedad. Entre otros, se recupera el aire puro y el agua limpia o un mejor hábitat para la vida silvestre, al tiempo que se mitigan los efectos del cambio climático a través del secuestro de carbono, o se restablece una base de recursos económicos sostenibles.


Este tótem Noongar Karda (goanna) de 300 metros de largo

ha sido plantado por el Nowanup Ranger Team en la propiedad

Yarrabee de Greening, Australia. / © Greening Australia

2. Restablecimiento de la conexión con el ecosistema

Hace veinte años, una fotografía de satélite del extremo suroccidental de Australia que mostraba la enorme extensión de vegetación natural perdida a causa de las actividades humanas desde el asentamiento europeo, inspiró a un grupo de activistas a formar Gondwana Link.

La imagen revelaba cómo dos tercios de la vegetación de la región habían sido talados a lo largo de miles de kilómetros y, en gran parte de la región agrícola, en muchas zonas, quedaba menos del 5 o 10 por ciento de su matorral original.

Sin embargo, se dieron cuenta también de que muchos focos de biodiversidad permanecían intactos en zonas de conservación, aunque desconectados, a lo largo de mil kilómetros.

Conscientes de que si no se reconectan estas zonas podrían perderse muchas especies, Godwana Link se puso a trabajar para proteger y restablecer estas áreas.

"Los hábitats se protegen, se gestionan, se restauran y se reconectan a lo largo del gradiente climático por el que se moverá la vida silvestre ante el cambio climático, desde los bosques semiáridos hasta los altos bosques húmedos", explica el director general Keith Bradby.

Asimismo, han comprado más de 20 mil hectáreas de tierras de cultivo para cubrir los vacíos de hábitat esencial, con grandes franjas bajo plantación de restauración y la vida silvestre ya está regresando. Se están plantando áreas extensas y la fauna ya está regresando a su hábitat.


Corales restaurados en el Parque Nacional Laughing Bird Caye

de Belice. / © Fragments of Hope

3. Trasplante de fragmentos de coral 'supervivientes'

La imagen de arriba es del Parque Nacional Laughing Bird Caye, un sitio del Patrimonio Mundial de la UNESCO en Belice. Muestra un arrecife de coral restaurado, previa víctima de blanqueamiento y en peligro de muerte.

Los arrecifes de coral se cuentan entre los ecosistemas biológicamente más diversos y valiosos de la Tierra, y albergan el 25 por ciento de toda la vida marina. Están en peligro de desaparecer a finales de siglo en todo el mundo por causa del aumento de la temperatura y la acidez de los océanos debidos al cambio climático.

Su pérdida tendría consecuencias devastadoras no solo para la vida marina, sino también para más de mil millones de personas que se benefician directa o indirectamente de los arrecifes en el mundo.

En el sur de Belice, Fragments of Hope está volviendo a sembrar con éxito arrecifes devastados al plantar corales genéticamente robustos, diversos y resistentes.

Lisa Carne, buceadora y fundadora de la organización, explica que además de los eventos masivos de blanqueamiento de corales y los huracanes en la región, vio que algunos corales se recuperaban.

Desde principios de la década del 2000, Carne y otras buceadoras y biólogas marinas de la ONG han cultivado corales sanos en viveros y los han trasplantado a mano en aguas poco profundas.

Hoy, hay más de 49 mil fragmentos de coral cultivados en viveros que se han plantado con éxito en el Parque Nacional Laughing Bird Caye, convirtiéndolo una vez más en un destino turístico atractivo con corales prósperos y abundante vida marina. Estos corales tienen más de seis años de supervivencia.


Los bosques autóctonos de los Andes peruanos se han perdido

en gran medida desde que los conquistadores españoles

pisaron estas tierras, hace más de 500 años / © Acción Andina

4. Restauración de cuencas afectadas por la crisis climática en los Andes

En las montañas de los Andes en América del Sur se produce otro caso de esfuerzos de restauración y conservación a gran escala: las comunidades locales de cinco países diferentes están trabajando juntas para cultivar y plantar árboles oriundos y proteger sus fuentes de agua.

“Los bosques autóctonos se han perdido en gran medida en los Andes durante los últimos 500 años, después de la conquista española. Con el rápido derretimiento de los últimos glaciares andinos, la seguridad del agua se está convirtiendo en un problema importante para las comunidades locales e incluso para las principales ciudades sudamericanas”, afirma Constatino Aucca Chutas, cofundador de la ONG Acción Andina.

Aucca explica que los bosques originales, especialmente las especies de Polylepis —arbustos y árboles endémicos de las regiones de altura media y alta de los Andes tropicales— y los humedales ayudan a crear y almacenar grandes cantidades de agua alrededor de sus raíces, suelos y musgo.

“Son nuestros mejores aliados para adaptarnos al cambio climático y ayudarán a asegurar el agua para nuestros medios de subsistencia en las próximas décadas, pero tenemos que recuperarlos”, destaca.

Eso es exactamente lo que está haciendo Acción Andina: para fines de 2022 habrán sembrado más de seis millones de árboles originarios a lo largo de los Andes. Su objetivo es proteger y restaurar un millón de hectáreas de bosques altoandinos en los próximos 25 años.

Aucca señala que mientras los líderes mundiales siguen hablando de posibles soluciones al cambio climático, miles de personas ya están actuando sobre el terreno.

“Movilizar a miles de personas para restaurar los bosques y lograr una acción climática inmediata es posible… Nuestra Madre Tierra está cansada de ver toda la hipocresía, comodidad y egoísmo de los líderes que pueden decidir y poner sobre el terreno las soluciones para tener un planeta sano. Las comunidades locales y el planeta reclaman más acción, es hora de actuar por el bien de todos nosotros”, afirma.


Los manatíes se están extinguiendo debido a la pérdida

de pasto marino. / Unsplash/Geoff Trodd

5. Restauración de las praderas marinas

Las praderas marinas proporcionan alimento y refugio a muchos organismos marinos. Son ecosistemas multifuncionales y, a menudo, se denominan hábitats de cría porque suelen albergar peces jóvenes, especies de peces más pequeñas e invertebrados.

Los pastos marinos realizan la fotosíntesis de la misma manera que lo hacen las plantas terrestres, utilizando la luz solar para sintetizar nutrientes a partir de dióxido de carbono y agua y liberando oxígeno.

En los últimos 40 años, el mundo ha perdido un tercio de las praderas marinas debido a la presión sostenida del desarrollo costero, la disminución de la calidad del agua y, por supuesto, el cambio climático.

En el Reino Unido, Project Seagrass ha estado trabajando durante una década para revertir esa tendencia.

Con la ayuda de más de tres mil voluntarios, ha logrado plantar más de un millón de semillas de pastos marinos y crear conciencia sobre la importancia de estas plantas.

“Con dos hectáreas completas de praderas marinas restauradas con éxito, nuestra organización ha demostrado que es posible la restauración de los pastos marinos a gran escala en el Reino Unido. Estamos utilizando una combinación de tecnologías de vanguardia para evaluar los sitios y planificar las pruebas de campo”, explica la organización.


Una jirafa en el norte de Tanzania. / Noticias ONU/Daniel Dickinson

Eso no es todo…

Estos son solo cinco ejemplos de los más de 50 proyectos registrados en la Década de las Naciones Unidas para la Restauración de Ecosistemas. Hay miles de personas y organizaciones que ya están trabajando en el terreno, marcando la diferencia para proteger nuestro planeta.

Recuperar los ecosistemas que estaban al borde de la degradación y la pérdida es posible y mucha gente ya lo está haciendo realidad en todo el mundo.

“Porque tenemos una sola Madre Tierra. Debemos hacer todo lo posible para protegerla”, recuerda António Guterres en esta jornada internacional.

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