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Digitalizar Sinaloa: un paso para adelante, varios para atrás




Por Omar Garfias

@Omargarfias


Emilio es un joven que arregla aires acondicionados por su cuenta. Me platica que mañana en la mañana no trabajará ni ganará dinero porque debe ir al Ayuntamiento a pagar el impuesto predial. Le digo que puede hacerlo por la Internet. Pone cara de “¿cómo se hace eso?”. Le muestro cómo. Lo hace y se pone contento. Le enseño una página donde puede tomar un curso de refrigeración. Se pone loco y me dice que ahí están los pasos para componer muchos modelos que desconoce.

En su segundo informe de gobierno, el 1 de septiembre de 2020, el presidente fijó la fecha en que todo México tendría acceso a la Internet: el año 2021.

“Sigue avanzando el proyecto de Internet para todos… y, en 2021, habrá señal en todo el territorio nacional”, sostuvo el presidente. Y añadió, al final: “Sigamos, pues, haciendo historia”.

Según reportes de 2021 de la Secretaría de Hacienda, el Programa Internet para Todos tuvo un presupuesto de 2 mil 485 millones de pesos, pero solo invirtió mil 346, un subejercicio de 46 por ciento ¿Cuál fue el resultado? Dicen haber establecido sólo mil de los 10 mil centros programados.

Este domingo 27 de agosto, el presidente López Obrador estuvo en Sinaloa para, según informó el gobernador, “reunirse con trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y tratar el tema de las líneas de fibra óptica, para llevar la Internet a todo el territorio mexicano”.

No inauguró la nueva cobertura de alguna región ni entregó equipos a comunidades pobres.

Sólo pláticas.

No tiene prisa.

La digitalización de Sinaloa tiene muchas debilidades.

El Centro de Estudios e Investigación en Asuntos Públicos (CEIAP | Centro) evaluó la política digital del actual gobierno estatal y encontró las deficiencias siguientes:

+ No hay un diagnóstico exhaustivo del ecosistema digital estatal.

+ No hay un estudio recopilatorio sobre la Infraestructura local existente y su estado actual; los programas públicos relacionados con fines digitales; el presupuesto público histórico asignado a este sector; sobre el gasto público en servicios digitales; el marco regulatorio estatal y municipal, ni respecto a los datos estadísticos sobre el uso de tecnologías de información y comunicación entre dependencias y ciudadanos.

No hay una agenda digital estatal.

+ Hay ausencia de un documento rector que aborde la política estatal sobre el uso y aprovechamiento de las tecnologías de la información y comunicación con el propósito de incorporarlas en la vida cotidiana a nivel estatal. Se requiere que el documento contenga objetivos, estrategias y líneas de acción en la materia sobre los sectores de gobierno, educación, salud, seguridad, economía y uso inteligente de datos.

+ No hay una política de infraestructura de comunicaciones. No basta con anunciar que se pusieron 200 antenas.

Se considera que la entidad tendría una política de infraestructura de telecomunicaciones cuando exista, dentro del Plan Estatal de Gobierno, o un documento oficial, la planeación o estrategia encaminada a crear esta infraestructura, que es más que antenas.

+ No hay un programa de digitalización de trámites y servicios públicos.

+ No existe un documento como parte del Plan Estatal de Desarrollo, en el que se especifiquen las acciones a seguir para la implementación de, al menos, un programa orientado a resolver las necesidades ciudadanas.

+ No hay ley, acuerdo o documento oficial que establezca que los permisos relacionados con la infraestructura de telecomunicaciones son los mismos en cada municipio del estado, ni dónde se puede consultar el costo de estos trámites.

+ No hay programa de conectividad en espacios públicos para comunidades marginadas.

+ Hay acciones aisladas.

+ No existe un documento público o un apartado dentro del Plan Estatal de Desarrollo, que establezca un programa cuyo propósito sea atender las necesidades estatales en cuanto a conectividad, ya sea acceso a servicios de telecomunicaciones, uso de telefonía fija y móvil o acceso a la Internet y banda ancha, pública o privada. Este programa de conectividad debe contar con, al menos, un diagnóstico, objetivos concretos y líneas de acción específicas.

Emilio oteó ligeramente las posibilidades que le da la digitalización. Se fue lleno de entusiasmo pues, para empezar, no perdió una mañana de trabajo.

Es momento de que los gobiernos locales tomen acciones en su ámbito de competencia para sumarse en la búsqueda de la cobertura universal de servicios de telecomunicaciones, acceso a tecnologías de la información y comunicación, y para la integración de la población sinaloense a la sociedad de la información y el conocimiento.

“Este es otro mundo” me dijo Emilio.

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