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Espacios políticos vacíos




(5 de 6)

Por Omar Garfias

@Omargarfias


Las políticas públicas eficientes se construyen, mayormente, incluyendo la visión de todos.

Se requiere un debate respetuoso sobre los problemas comunes y negociación política de forma pública.

Competir sin canalladas, deliberar sin rencor y negociar con altura para construir amplios acuerdos justos y eficaces.

El populismo no es dialogante, sino agresivamente ofensivo, porque necesita tener un enemigo. El pueblo le entrega su voluntad porque el mito populista lo convence de que hay un héroe que lucha por él contra un villano. El populista necesita escenificar permanentemente la lucha contra “el mal”, si no, no hay héroe.

Procura una lucha lo más dispareja posible.

En ese rumbo, el populismo mexicano se propone desaparecer la representación proporcional para que las oposiciones tengan menos porcentaje de legisladores al que corresponde a su porcentaje de votantes. Busca ser hegemónico.

También, el obradorismo se ha corrido a la derecha para abarcar todo. Su votación entre este tipo de electores subió de 29 por ciento en 2018, a 45 por ciento en 2024, según El Financiero. La militarización y la decisión de no hacer una reforma fiscal son parte de esa agenda no izquierdista que ha adoptado para tener más poder.

La historia demuestra que los afanes hegemónicos de los gobiernos que no dialogan siempre son insuficientes y fallidos por el mismo hecho de su falta de vasos comunicantes con “los otros”: las realidades que los contradicen, las explicaciones diferentes, los hechos nuevos, las ideas innovadoras.

Siempre los gobiernos avanzan más lentos que la realidad social, y los gobiernos que no dialogan son más lentos aún.

Una realidad que escapa al populismo mexicano es la desigualdad. Redujo la pobreza, pero sólo en el rubro de ingresos. En aspectos como salud, educación y vivienda, aumentó la inequidad.

Un ejemplo: durante este gobierno federal, la cantidad de sinaloenses que viven en casas con muros de cartón subió de 28 mil a 34 mil, y en todo el país, de un millón 589 mil a un millón 614 mil. En el pasado “prianista” ese problema había bajado de 53 mil a 28 mil en Sinaloa y de un millón 958 mil a un millón 589 mil nacionalmente, entre 2016 y 2018.

Es información del mismo gobierno.

El presupuesto para vivienda pobre disminuyó, para trasladarlo a los apoyos monetarios que se entregan, también, a los más ricos.

Esto significa que hay una necesidad de representación política que no se está cubriendo, para las ideas, propuestas y visiones que ponen por delante la equidad y la inclusión con un compromiso con la democracia y que implican, también, una agenda en favor de la sostenibilidad ambiental, la diversidad sexual, el desarrollo tecnológico, la expansión de la cultura y las artes y más puntos ligados con la innovación y la tolerancia.

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) y Movimiento Ciudadano (MC) se han autodenominado socialdemócratas, pero la mayoría de sus cuadros no saben lo que es eso; sus prácticas internas tampoco lo reflejan y, ante los problemas concretos, no recurren al sistema de ideas de esa posición ni de sus prácticas exitosas y hasta suelen sostener posiciones contrarias.

Otro espacio ideológico sin representación, un vacío político, es el del conjunto que prioriza a la familia y al mercado.

En un país con tanta pobreza y desigualdad, 47 millones de pobres, los intentos populistas de extrema derecha han fracasado siempre, y recientemente, las caídas de FRENAA, Gilberto Lozano, Verástegui y Lili Téllez han ratificado la inviabilidad de que el villano mexicano sea de “abajo”.

Gabriel González, autor del libro S2 Switchers, señala que sus estudios indican que las posiciones de ultraderecha expresadas por algunos en la manifestación ciudadana rosa alejaron de la oposición a ese electorado. Los insultos rabiosos, sin propuesta y sin argumentación contra AMLO, beneficiaron a Claudia Sheinbaum.

La alternativa al populismo obradorista agresivo es la oposición racional, demócrata y tolerante; no la vociferante que publica fakes y pelea con las personas hasta del mismo bando no con ideas ni por causas, no con razonamientos, sino con groserías.

Esta minoría ahuyentó a los electores cambiantes, dicen los datos de González.

Sin embargo, sí hay un espacio de centroderecha, socialcristiano, de personas con religiosidad no excluyente y con interés en el desarrollo de las empresas y los profesionistas libres que no solo no tienen representación, sino que frecuentemente son incluidos en la caracterización de enemigos que hace el obradorismo. Además, los programas que apoyaban a las pequeñas y medianas empresas para salir adelante han disminuido; la inseguridad no ha sido resuelta y algunas libertades han sido amenazadas.

El PAN se ha desvinculado de cámaras y liderazgos empresariales y de vocaciones de ayuda al prójimo, y se ha ocupado más de conformar padrones que le sean útiles en las elecciones internas para repartirse el poder.

Los espacios vacíos en política son ocupados más temprano que tarde. Puede hacerlo impostadamente Morena, por ausencia de las oposiciones. Pueden ocuparlo nuevas organizaciones de la sociedad civil o nuevos partidos. Pueden PRI, MC y PAN simularlo o hacerlo realmente.

Es imprescindible conformar conjuntos de propuestas, ideas, explicaciones, valores, narrativas, vocerías, liderazgos y estructuras que den representación tanto a la necesidad de equidad, democracia e innovación como a la necesidad de libertad y tradición.

México necesita oposiciones inteligentes, articuladas y con visiones alternativas de país que tengan sentido para las mayorías.

Oposiciones al nivel de la exigencia de los descontentos. Equipadas con ideas, congruentes, y frescas, para construir políticas públicas con la visión de todos.

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