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Gnosiofobia, aversión que precisa tratamiento cognitivo conductual



Por: Fernando Silva


En torno a la epistemología y a la gnoseología están los principios, fundamentos, extensión y métodos del conocimiento humano que realizan particularmente antropólogos e historiadores —en el marco de las ciencias sociales y humanísticas—, en donde se mantiene un alto consenso en relación al entendimiento, inteligencia y razón natural individual y colectiva de que el saber es algo socialmente construido, lo que puede ir en contra de lo que la intuición indica en cuanto a lo que tiene entidad, ya sea corporal o psíquica, natural o artificial, concreta, abstracta o virtual, y que disponen de múltiples maneras de existir independientes de las opiniones humanas. En esa dirección, desarrollar la conciencia en bien de elevar la calidad humana con los elementos que brindan la capacidad de entender o comprender en la crianza de infantes y adolescentes, así como en la formación profesional, es un tema coyuntural, porque se trata de llegar a través de la cortesía y urbanidad el que integremos con respeto y afecto el saber-conocer, saber-hacer, saber-ser y el saber-convivir; es decir, lograr ser óptimos a partir de la justa deferencia y conocimiento, con el generoso objetivo de ser ejemplo en todos los ámbitos en los cuales tengamos que desenvolvernos y contribuir en pro del bien común.

De ahí que, mientras la Gnoseología aborda el asunto del conocimiento desde la perspectiva de los sistemas filosóficos y de la crítica filosófica en relación a ellos, la Epistemología lo hace desde el enfoque de las ciencias. No obstante, y a pesar de una especificidad propia a cada disciplina, éstas se autoimplican al grado de llegar a confundirse en el desarrollo del conjunto de elementos ordenados cronológicamente de algo susceptible de ser apuntado o registrado. Tener presente que antes del siglo XIX, particularmente los filósofos —en el ámbito de la teoría del conocimiento— se ocupaban por refutar y emitir su opinión a preguntas como ¿Qué es el conocimiento? ¿Cuál es su origen: la razón o la experiencia? ¿Qué se puede y se debe conocer? ¿Existen divergencias entre el conocimiento científico y el filosófico? Con el desarrollo de las ciencias, y a partir de la Revolución Industrial, se produjo un cambio cualitativo. Por una parte, las diferentes disciplinas científicas —las físico–naturales y lógico formales, y posteriormente las ciencias sociales— ofrecieron apropiadas respuestas a tales incógnitas. Por otra parte, se fundamentaron a sí mismas, produciéndose —en el seno de cada especialidad científica— un sinnúmero de reflexiones acerca del proceso de construcción de sus estructuras lógicas y los medios de comprobación teórica. En concreto, así se establecieron las bases para hacer filosofía de la ciencia (Epistemología).

Obviamente, lo anterior es comprensible al consumir y poner en práctica el entendimiento inteligente de las ideas, por lo que resulta lamentable enterarse de que alguien padezca Gnosiofobia que, como cualquier trastorno de ansiedad, éste suscita más que un simple miedo hacia el conocimiento, lo que permite considerar que tal temor se origina en la infancia —ya sea en el hogar o en las aulas—; por lo tanto, la persona que lo sufre organiza su vida en función de evitar la amarga situación que indudablemente es la fuente de su estado de agitación, inquietud o zozobra del ánimo. En ese sentido, dentro de los procesos educativos, y principalmente en los formativos, se ha tendido a privilegiar los aspectos cognitivos por encima de los emocionales. Incluso para cuantiosos pedagogos estos dos aspectos deben ser considerados por separado; sin embargo, esto no es conveniente si se pretende lograr el desarrollo integral de los estudiantes. Entonces, para incorporar los elementos psicoemocionales en el procedimiento de la formación elemental se deben determinar los atributos peculiares de las emociones y de cómo a partir de éstas se fortalece —en bien de los menores de edad— la educación emocional, así como qué papel juega ésta dentro de dicho proceso en el aprendizaje.

Paralelamente, es fundamental observar el rol de los profesores, que es sabido que no todos cuentan con las condiciones para orientar de manera adecuada a los alumnos y, en muchos casos, les generan conmociones e incapacidades que les acompañan durante mucho tiempo, lo que trastoca el modo en que enfrentan sus estudios y hasta sus relaciones sociales. Por lo tanto, ser tutor o docente no es igual a ser perfecto ni exime de cometer errores, por lo que es importante ampliar la capacidad de reconocer las fallas, corregirlas y evitar reproducirlas. Al margen de lo anterior, existen torpezas que se pueden evitar desde un comienzo, dado que el ejercer la disciplina pedagógica de carácter práctica y normativa con el objeto específico de la enseñanza de manera profesional, responsable, con vocación y con una formación de calidad impide cometerlas; por consiguiente, es vital el que se asuma a cabalidad el compromiso que implica trabajar con y para otras personas, particularmente con estudiantes de formación básica.

Por otra parte, es sustancial ser empáticos con quien experimenta tan intensa ansiedad, en el entendido de que todos hemos vivido —de modo ocasional— alguna conmoción. En cambio, las personas con Gnosiofobia tienen preocupaciones y miedos intensos, excesivos y persistentes hacia algo que debería causarles placer. Asimismo, quienes la padecen temen adquirir conocimiento que contradiga sus propias ideas, con una actitud evasiva ante los procesos de aprendizaje y desconfiando de cualquier idea o noticia que se les comparta, así como abrigando temor al recibir opiniones de los demás y/o a debatir sobre un tema o discernimientos intelectuales y pluriculturales. Además, tal aversión interfiere con sus actividades básicas diarias, con sus relaciones familiares y personales, les resulta difícil de controlar, llega a ser excesiva al grado de ponerles en riesgo físico y/o mental y puede durarles por el resto de su vida. Por consiguiente, tienen una necesidad abrumadora de evitar todo tipo de contacto con gente, objetos o circunstancias que les perturban.

Por lo tanto, los individuos con tal grado de temor, si viven en un hogar tóxico o en ambientes escolares, laborales o sociales corrosivos donde su miedo se haga presente, pueden experimentar un sinnúmero de manifestaciones de rechazo, así como la falta de comprensión y entendimiento. Y, aún más grave resulta si en tales escenarios se acrecienta su sensación de nerviosismo, agitación o tensión; de peligro inminente, pánico o catástrofe; aumento del ritmo cardíaco y/o respiración acelerada (hiperventilación); problemas para concentrarse o para pensar en otra cosa que no sea su desasosiego; dificultades para controlar las preocupaciones o la necesidad de evitar las situaciones que generan su ansiedad.

Es tan desconocida la Gnosiofobia que mucha gente que la padece ni siquiera lo sabe; incluso, clínicamente hablando, no está del todo claro cuáles son sus causas, pero lo que sí se observa es que ciertas experiencias de vida —como acontecimientos traumáticos— parecen provocarla en personas que ya son propensas. Un aspecto a tener en cuenta son los rasgos heredados, mismos que pueden ser un factor. De ahí que no está de más pedir ayuda y aplicar un tratamiento cognitivo conductual ya que, como otras fobias, puede ser más difícil de tratar si se demora. Ahora bien, siempre será mejor realizar actividades que nos hagan sentir bien con uno mismo, a la par de disfrutar de sana interacción social y del afecto de nuestros seres queridos.

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