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Las mujeres y Picasso



Por Mayra Núñez P.

YouTube: Mayra Gallery Art.


Ustedes ¿saben por qué puede ser importante apreciar el arte?

Investigadores de las universidades de California y de Londres, sugieren que la contemplación del arte puede activar áreas del cerebro asociadas con la emoción, la recompensa y la motivación, por lo que cuando apreciamos arte la parte del cerebro que se estimula es la misma que cuando nos enamoramos.

Cuando sentimos amor por alguien es resultado de nuestro cerebro al dejar salir dopamina, la sustancia química que nos hace sentir bien, la sustancia del bienestar.

Apreciar arte es una manera alternativa e interesante de entender la vida, a nosotros mismos y a nuestro entorno.

A través del arte se muestran aspectos culturales relacionados con diferentes ámbitos humanos, como expresiones populares, creencias y tradiciones.

Y conocer personajes que han participado dentro del arte nos ayuda, siempre, a conocer la historia del mundo.

Muchos de estos personajes, a través de su trabajo, salen de lo establecido y entonces tocan al mundo, como es el caso del pintor español Pablo Picasso, quien ocupa un lugar particular en la historia del arte, al ser reconocido como uno de los genios más célebres del siglo XX.

Pero no vamos a hablar de él como el gran artista admirado y amado por sus admiradores y seguidores.

Pablo Picasso creó un mundo pictórico en el cual su obra es un reflejo de su vida. Siempre pintaba a sus amores, musas y modelos. De acuerdo con los sentimientos del pintor en ese momento, las plasmaba en los lienzos, a veces con sutileza, pero también con una gran crueldad, y siempre exponía su espíritu misógino y su saña contra las mujeres.



A todas las mujeres de su vida las convertía en sus musas y eran su fuente de inspiración. Se dice que al iniciar una relación era encantador y seductor, por lo que todas las mujeres lo amaban con tal locura que aceptaban todo. La mayoría de sus relaciones fueron tormentosas, y cuando encontraba una nueva inspiración, a la anterior la trataba con desprecio y humillaciones.

Entre sus relaciones, las que más tiempo permanecieron en su vida fueron siete. La primera, Fernande Olivier, cuya relación estuvo llena de violencia, celos y desconfianza, pero Fernande fue su inspiración para el famoso cuadro de Las Señoritas de Avignon.

Posteriormente conoció a Olga Khokhlova, una hermosa y talentosa bailarina rusa y primera esposa del pintor, de 1917 a 1935, quien sufrió un permanente deterioro emocional debido al maltrato físico y mental y a las infidelidades por parte del artista.



Uno de los primeros retratos donde Picasso pinta a Olga sentada en un sillón, la presenta como una elegante y bella mujer. Al paso del tiempo, los cuadros que pintaba de ella la mostraban como un ser de rostro deforme y cuerpo mutilado.

Cuando Picasso pintó Olga pensativa, Khokhlova ya no era la única. Picasso ya había encontrado en Marie Thérèse Walter, una joven de 17 años, con quien él, de 46 años, tenía relaciones a escondidas, ya que era menor de edad. Decía que era la modelo de sus obsesiones eróticas. Fruto de esta relación nació su hija Maya.

Sin embargo, la vida familiar junto a Marie Thérèse y la recién nacida empezó a molestarle y se desenamoró.

La escritora Arianna Stassinopoulous cuenta en su libro Picasso, creador y destructor, que la joven de 17 años llegó a aceptar relaciones sádicas con quemaduras en el cuello.

La escritora española Paula Izquierdo, en su libro Picasso y las mujeres comenta que Picasso se entusiasmaba mucho al principio de sus relaciones, pero cuando la relación ya no le interesaba, la imagen de la mujer pintada se deterioraba hasta convertirla en un esperpento.

A través de varias fuentes de información se descubrió que una de las mujeres que más sufrió la misoginia del pintor fue la fotógrafa Dora Maar (Henriette Theodora Markovitch). Cuando la conoció estaba encantado con ella. Existe la muy famosa fotografía de Robert Capa donde aparece Picasso cargando una sombrilla para tapar a Dora del sol, y podemos ver al gran pintor caballeroso y atento con su amor del momento.



Como fotógrafa Dora Maar era la encargada de fotografiar todo el proceso creativo. Al correr del tiempo también se le pasó el enamoramiento y rompió con Dora, a quien después de haberle prometido una vida llena de caballerosidad y amor llegó a acusar de ser una persona “excesivamente desequilibrada”.

Dora Maar ingresó a un hospital psiquiátrico, donde le llegaron a aplicar electrochoques en una terrible situación a consecuencia de la relación con Picasso. Un amigo de Dora, el poeta Paul Eluard le exigió a Picasso que la sacara de ahí por ser el responsable de su colapso mental y padecer junto a él, varios episodios de maltrato psicológico y físico.

En el libro de Arianna Stassinopoulos se lee que a través de sus fuentes de información, como Françoise Gilot, una de las maltratadas mujeres de Picasso; Maya la primera hija de Picasso, y muchas otras muy cercanas al pintor, salió el retrato tenebroso de la personalidad primitiva y miserable que vivió oculta detrás del gran artista.

Su personalidad, sus enfermedades patológicas y sus excéntricos caprichos, destruyeron a las personas cercanas a él.

Su última esposa se pegó un tiro en la cabeza debajo de las sábanas. Una de sus amantes se ahorcó; otra se volvió loca. Un hijo se envenenó y continua una lista de las personas que vivieron y amaron a este personaje.

Debemos precisar que Picasso mantuvo este tipo de relaciones con sus esposas y amantes dentro de un contexto de principios del siglo XX, en el que las mujeres dependían mucho de los hombres, además de que las circunstancias de la época hacían que las mujeres lo permitieran.

¿Puede admirarse a Picasso como un gran artista, cuando en su vida personal fue misógino y ególatra?

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