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¿Por qué no vacunan a la niñez?



Por Omar Garfias

@Omargarfias


La información que comentaré a continuación es del propio Gobierno federal.

Quien lo dude, puede consultar la página del Instituto Nacional de Salud Pública, un organismo de la Secretaría de Salud.

En 2022, sólo 26 por ciento de los niños menores de dos años recibieron todas las vacunas.

Más grave aún. Cada vez se vacuna a menos niños.

Un año antes, 2021, eran 31 por ciento los totalmente resguardados.

Baja la protección, empeora, en lugar de mejorar.

¿Qué tipo de país es México donde los niños están cada vez más inseguros contra las enfermedades y la muerte?

Sólo 61 por ciento de los bebés recibieron, en 2022, la primera dosis de la vacuna que los salvaguarda de padecer sarampión, rubeola o paperas.

Son padecimientos que pueden ocasionar sordera, daño cerebral y, en ocasiones extremas, la muerte.

En 2021 se había vacunado al 72 por ciento; este dato oficial confirma que, cada año, se retrocede en el cuidado de los seres más indefensos y vulnerables.

También fue menor la aplicación, en 8 por ciento, de la vacuna contra la tuberculosis.

Los pasos son hacia la inseguridad en salud.

Ninguna vacuna del cuadro básico alcanzó la meta de aplicarse al 90 por ciento de los niños mexicanos.

Nos referimos a vacunas que integran el cuadro de vacunación definido por el propio Gobierno. No son vacunas de lujo, de sobreprotección o para enfermedades raras.

Esto significa que, si surge un brote de alguna enfermedad prevenible, ésta no se contendrá y contagiará a los recién nacidos y menores de cinco años porque no están lo suficientemente cubiertos.

Los niños mexicanos están expuestos, vulnerables.

En 2021, los efectos de la pandemia eran mayores que en 2022. Por lo tanto, la causa de reducción de la protección a los niños mexicanos no puede ser que la Secretaría de Salud estaba ocupada en la atención a la COVID-19.

No hablamos de una meta imposible.

“Todos los niños, todas las vacunas” es algo que ya se consiguió en México. Eran años donde había menos recursos y menos formas de comunicación.

Sucedían grandes campañas que unificaban al país, para llegar a escuelas, calles y plazas.

Se puede.

Defender a los niños contra las enfermedades.

Una vacuna contra el sarampión, la rubeola y las paperas cuesta 650 pesos; contra la tuberculosis, 900.

No todos pueden pagarlos.

Los pobres al último.

La niñez de los hogares más pobres tiene casi tres veces más probabilidades de no haber sido inmunizados en su vida, que aquella de los hogares más ricos, revela un informe de ONU-UNICEF.

Desde la cuna empieza la desigualdad.

Si se enferman esos niños, su familia tendrá gastos catastróficos y, ellos, incapacidades permanentes que pueden encadenarlos a la pobreza cuando sean adultos.

Invertir en la salud de los niños es muy bueno.

El informe de ONU-UNICEF destaca que la vacunación no sólo salva vidas, sino que también es una estrategia probada para reducir los costos futuros de la atención sanitaria y apoyar el crecimiento económico. La vacunación genera un fuerte retorno de la inversión, de hasta 26 dólares por cada uno invertido.

El fracaso en implementar y mantener una alta cobertura de vacunación deja a los niños “expuestos a enfermedades como la polio, el tétanos, el sarampión y la difteria”, lamenta la Organización Panamericana de la Salud.

Ejemplifiquemos con el rotavirus.

Es la causa más común de la enfermedad diarreica grave, que en casos extremos puede causar la muerte. Son susceptibles a la enfermedad todos los menores de cinco años, en especial los menores de un año, informa el Pacto por la Primera Infancia.

La información oficial relativa a la vacuna contra el rotavirus muestra un aumento del 80 por ciento de dosis aplicadas de 2010 a 2018, al pasar de 1.8 millones a 3.4 millones de dosis.

Sin embargo, para 2019 disminuyó el número de vacunados en 10 por ciento; para 2020 la caída fue del 31 por ciento; en 2021 se recuperó 2 por ciento, pero en 2022 volvió a caer en ese mismo porcentaje. El grave decremento acumulado en estos cuatro años es del 39 por ciento y registra el número más bajo de dosis aplicadas desde 2012, con tan sólo 2 millones de dosis.

Las consecuencias del alarmante deterioro en la cobertura de vacunación contra el rotavirus están a la vista. De acuerdo a la información de la Secretaría de Salud, para 2019 se observa un incremento con 1 mil 225 casos; durante 2021 se advierte un preocupante crecimiento de 113 por ciento y para 2022 nuevamente aumentó el número de casos en 9 por ciento.

¿Qué puede ser más prioritario que evitar que la niñez enferme y muera?

¿Cuál es la excusa?

¿Por qué no vacunan a la niñez?

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