Termina Bonn sin acuerdos clave y deja toda la presión a la COP31
- migueldealba5
- 19 jun
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Por Miguel Ángel de Alba
@migueldealba
Las negociaciones climáticas de medio año de las Naciones Unidas concluyeron en Bonn, Alemania, con escasos avances en adaptación y reducción de emisiones, crecientes tensiones sobre financiamiento y denuncias de ataques contra la ciencia climática, además de dejar varios temas críticos pendientes para la COP31, a celebrarse en noviembre en Antalya, Turquía.
Tras diez días de reuniones, los países participantes no lograron acuerdos en tres áreas fundamentales de la agenda climática internacional, ya que las negociaciones sobre adaptación, mitigación de emisiones y financiamiento terminaron bloqueadas y enviadas a una nueva ronda de discusión en la COP31.
Simon Stiell, secretario ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), reconoció su decepción por los resultados y criticó la falta de voluntad política para avanzar.
“Observamos una tendencia habitual hacia el ‘primero tú’: grupos que se niegan a cumplir sus compromisos o a permitir que el proceso avance si otros no dan el primer paso. Esto es una receta para el estancamiento cuando necesitamos que todas las vías de negociación avancen a toda velocidad”, afirmó.
Financiamiento: el principal conflicto
El desacuerdo más importante se produjo en torno al financiamiento para la adaptación al cambio climático.
Los países en desarrollo exigieron incorporar al Objetivo Global de Adaptación (GGA, por sus siglas en inglés) el compromiso adoptado en la COP30 de Brasil para triplicar el financiamiento destinado a adaptación hacia 2035. Sin embargo, la mayoría de los países desarrollados lo rechazó con el argumento de que las discusiones sobre financiamiento deben abordarse en procesos separados.
La diferencia de posiciones paralizó el desarrollo de los indicadores que permitirán medir el avance de la adaptación climática a nivel global.
Entre los indicadores a discusión hay métricas como el número de personas por cada 100 mil habitantes cubiertas por sistemas de alerta temprana; la proporción de población vulnerable con acceso a servicios de salud mental y apoyo psicosocial, y los indicadores de resiliencia ante fenómenos extremos.
Países africanos, pequeños estados insulares y miembros del G77+China señalaron que sin financiamiento es imposible convertir esos indicadores en acciones concretas.
La adaptación queda estancada
La frustración fue más evidente entre los países vulnerables. Fiji advirtió que la adaptación se ha convertido en una cuestión de supervivencia para muchas naciones insulares, donde el aumento del nivel del mar, la inseguridad alimentaria y la escasez de agua obligan a considerar procesos de reubicación de comunidades.
Las negociaciones terminaron bajo la llamada “Regla 16”, un procedimiento usado cuando no hay consenso suficiente para tomar decisiones, lo que implica que los temas serán retomados en la COP31.

Sin avances en la reducción de emisiones
Tampoco hubo progreso significativo en el trabajo sobre mitigación. Desde su creación en la COP27, este mecanismo busca acelerar la reducción global de emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, las negociaciones enfrentan la resistencia de países productores de combustibles fósiles y profundas diferencias sobre el alcance de las medidas necesarias.
Los negociadores no acordaron una visión común sobre cómo traducir en acciones concretas los compromisos del Acuerdo de París y del primer Balance Global realizado en la COP28.
A pesar del estancamiento, China señaló que en las discusiones surgieron algunos puntos de coincidencia que podrían facilitar futuras negociaciones, particularmente en torno a la necesidad de fortalecer la implementación de medidas de mitigación.
La ciencia climática en el centro de la disputa
Un tema que generó mayor preocupación en las conversaciones fue el cuestionamiento abierto a principios científicos ampliamente aceptados. Una coalición de países europeos, pequeños estados insulares y naciones vulnerables denunció “ataques coordinados” contra la ciencia climática en el proceso de negociación.

Bajo la iniciativa denominada “Amigos de la Ciencia”, representantes de Fiji, Nepal, Panamá, Sierra Leona, Suiza y la Unión Europea defendieron el uso de la mejor evidencia científica disponible como base para la toma de decisiones.
La controversia surgió durante discusiones relacionadas con el límite de calentamiento de 1.5 grados Celsius establecido en el Acuerdo de París; los escenarios de sobrepasar temporalmente ese umbral y los futuros informes del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC).
Algunos gobiernos intentaron minimizar o cuestionar conclusiones científicas que respaldan la necesidad de acelerar la reducción de emisiones.
Carsten Schneider, ministro alemán de Medio Ambiente, afirmó que un debate público basado en evidencia es esencial para enfrentar la crisis climática y calificó como preocupantes los intentos de debilitar los fundamentos científicos del proceso.
Electrificación: una señal positiva
En contraste con el bloqueo de las negociaciones formales, Turquía y Australia, copresidentes de la COP31, presentaron una propuesta de acción climática centrada en la electrificación, que plantea elevar la participación de la electricidad en el consumo final global de energía, del 20 por ciento actual al 35 por ciento para 2035.
La meta, conocida como “35 para 2035”, busca acelerar la adopción de tecnologías como vehículos eléctricos, bombas de calor, cocinas eléctricas y sistemas energéticos de bajas emisiones.
La propuesta es respaldada por análisis de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) y forma parte de una agenda más amplia que incluye edificios sostenibles y gestión de residuos.
La transición justa avanza lentamente
Otro tema que registró avances fue la transición justa, donde los países acordaron los términos de referencia para revisar el Programa de Trabajo de Transición Justa y comenzaron a diseñar el Mecanismo Belém-Antalya, que busca apoyar a trabajadores, comunidades y países durante la transición hacia economías bajas en carbono.
Aunque hay numerosos aspectos por definir, las organizaciones de la sociedad civil consideran que ese mecanismo podría ser uno de los resultados más relevantes de la COP31 si las negociaciones avanzan en los próximos meses.
El reto para Antalya
Las conversaciones de Bonn evidenciaron que las diferencias entre países desarrollados y en desarrollo siguen siendo profundas.
La falta de acuerdos sobre financiamiento para adaptación, el estancamiento en mitigación y las disputas sobre la ciencia climática dejaron pendientes algunos de los temas más sensibles de la agenda internacional.
Ante este escenario, Simon Stiell pidió a Turquía y a Australia involucrar a ministros y altos funcionarios para intentar resolver los desacuerdos antes de noviembre.
La COP31 llegará con una tarea compleja: destrabar las negociaciones que quedaron paralizadas en Bonn y demostrar que el proceso climático internacional puede traducir los compromisos en acciones concretas para enfrentar una crisis que se intensifica en todo el mundo.
Fuentes: Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), Earth Negotiations Bulletin (IISD), Climate Home News, Greenpeace, Power Shift Africa, declaraciones oficiales de Simon Stiell, Murat Kurum, Chris Bowen y delegaciones participantes en las negociaciones de Bonn 2026.




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