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Tu vida digital


¡Qué hay de nuevo… Viejo!


Por Araceli Mendoza

@Arinmaldoza

Esta semana fue como de ciencia ficción. En el segmento de radio en el que participo mencioné que las huellas dactilares se desvanecen en las manos de los adultos mayores, y una investigadora de la máxima casa de estudios —la UNAM—, llamó para decir que no era cierto lo que decía y que las huellas digitales no desaparecen.

Sin embargo, es un requerimiento para certificar —sobre todo ante instituciones bancarias— que sí eres tú. De no hacerlo así te piden acta de nacimiento, fe de bautismo, obviamente tu credencial de elector, el pasaporte, para certificar que estás vivo todavía. Te hacen firmar varias veces “porque la firma no es” y regresar al banco varias veces para que firmes y firmes, porque la firma no es igual a la registrada.

Lo más lamentable es que requieres todo esto para tener una aplicación —una App—. Para los adultos mayores de más de 75 años es verdaderamente una situación estresante o excluyente, porque muchos de estos adultos son personas sumamente ordenadas en lo que se refiere a sus documentos (hasta el acta de Carranza tienen), pero la tecnología los excluye.

La tecnología se ha convertido en la más tolerada forma de discriminación. En algunos museos la información sobre las obras está encriptada en código QR, y aunque pagues el mismo boleto que los demás, sólo conocerás las cédulas si tienes un teléfono inteligente.

La tecnología desplazó, de un plumazo, a los adultos mayores, a sabiendas de que son más de 15 millones de personas, según el INEGI. Gracias a la modernidad, los instrumentos no dependen de los burócratas, problema grave, sino de los burócratas de los instrumentos, problema letal. No me quiero imaginar cómo personas de comunidades indígenas o rurales pueden certificar que sí son ellos. Ahí sí, muchos carecen de actas de nacimiento o documentos oficiales.

Hoy tu televisión ya no es la misma y tiene que ser SmartTV y adicionarle aparatos y apps como ROKU, Prime Video, VIX o en AMAZON TV.

Todo esto debe tener tu TV, pero los adultos mayores sólo quieren ver lo de siempre: las noticias, “sus” telenovelas… Pues no, ya no es así. Se genera tal confusión que, de verdad, están hasta la madre de tanta información que no entienden.


Y, por supuesto, cuando van a realizar un trámite y les piden todo lo mencionado anteriormente, se les puede subir la presión y el azúcar por el estado de ansiedad que les puede provocar no tener a la mano todo lo que les solicitan. Y si el sistema te da de baja ¡estás muerto!

La tecnología esta tan programada que no pueden poner tres dígitos para personas que tienen 101 años o más; así de tonta está programada la digitalización.

Todos los días, a cada instante, se inventa algo nuevo, que invariablemente excluye a una generación. Las aplicaciones (apps) son para los niños de corta edad, no para los ancianos; éstos no la necesitan. Pero hoy todo gira en base a la tecnología, represiva y obligatoria.


quehaydenuevoviejo760@yahoo.com.mx

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