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Oxímoron: tendencia sin dirección



Por Carol Perelman

@carol_perelman


Asistí hace unos días a una junta donde se plantearon algunos acuerdos. Posteriormente, en el chat grupal, uno de los que no asistió pidió un seguimiento para saber qué se había decidido sobre los asuntos pendientes. Me asombró que uno de los administradores del grupo contestó: “no importa lo que se resolvió, ya que por distintos motivos tendremos que modificarlo y la información a compartirles va a cambiar”, para luego proponer actualizar al grupo una vez tomadas las nuevas decisiones.

La postura me llamó la atención porque poco antes una amiga me escribía para que echara un ojo a sus análisis de sangre y diera mi comentario sobre si sus marcadores de inflamación finalmente eran adecuados tras haber tenido un COVID-19 complicado a consecuencia de sus varias comorbilidades. Claro que le recordé que no soy médica, pero lo más relevante es que le contesté que el dato numérico no era suficiente, no me decía gran cosa; que necesitaba, entre otras cosas, conocer los valores previos -la tendencia- para anunciarle una posible mejoría. Así que sí importa lo que sucedió antes, para analizar con mayor información la situación actual. Según el líder del grupo del chat no valía la pena recordar lo pasado pues habría nuevas ideas, pero según la evaluación del estado de salud de mi amiga, era imprescindible conocer los valores reportados por el laboratorio de análisis clínicos en días previos. Mi intuición, y también mi entrenamiento científico me dicen que siempre importa saber de dónde viene el hecho en cuestión. Algo así vivimos en situaciones diversas con los hijos cuando, en la comida familiar, los tíos escuchan al niño decir: “saqué 8 en el examen de historia”, frase que desencadena reacciones que dependen de si es un alumno que habitualmente es de excelencia o si tenía prácticamente el año reprobado y había dedicado el fin de semana completo a estudiar. Sin la información adecuada, los tíos no sabrían cómo reaccionar: preocuparse por el descenso en la calificación o felicitarlo por su gran esfuerzo. En términos generales, esa calificación aislada no es suficiente para evaluar el rendimiento individual del sobrino. No es de sorprender que exámenes estandarizados como los SAT cada vez pierden más su peso y las oficinas de admisiones se enfocan en aspectos individuales de los candidatos. Dicho de otra forma, para interpretar un dato requerimos de un contexto, entender su comportamiento, y es entonces cuando el dato puntual se convierte en información y, a su vez, cuando tenemos información que resuelve nuestras preguntas podemos crear nuevo conocimiento. De otra forma los datos quedarían sueltos como cuentas sin ensartar, siendo sólo datos sin significado. Platón hablaba de las sombras en una caverna, de cómo cada quien interpreta al mundo tridimensional desde su punto de vista, desde su enfoque, visibilizando sombras distintas de una misma realidad, sesgada por estar en planos no paralelos. El mismo Einstein hablaba de cómo un mismo observador registra realidades alternas según su posición. Por ello, los datos deben ir acompañados de un séquito de referencias que le pongan una ubicación clara y lo conviertan en información. Y entonces sí, viéndolo con una perspectiva integral, se pueden tomar mejores decisiones, analizar de manera más confiable, incluso aventurarse a hacer predicciones. Comparando los valores de mi amiga con los míos en el ultimo chequeo, definitivamente mostraba que requería seguimiento médico urgente, atención que ya estaba obteniendo, pero si los comparaba con sus propios valores de una semana antes, la mejoría había sido dramática y por eso la habían dado ya de alta del hospital. Todo es relativo. Siempre me gustaron los juegos donde, ante una serie de ciertos objetos, figuras o números, había que encontrar el patrón, ya que fomentaban la habilidad de hallar la regla tácita involucrada en dar coherencia al conjunto de objetos dados. Zapato, collar, blusa, corbata: prendas de vestir. Incluso hasta aplicar la regla recién descubierta para predecir los demás elementos contenidos en la secuencia. Como en 1,1,2,3,5,8…: serie de Fibonacci, donde el siguiente dígito predeciríamos que es el 13. En estos acertijos hay que encontrar la suposición que explica todos y cada uno de los fenómenos expuestos. Y así es como nos gusta a los seres humanos cursar la vida, entendiendo las tendencias para incluso aventurarnos y formular modelos predictivos. Lo que sí es que cuando algo se “sale de lo esperado”, es decir cuando un hecho no es explicado por la hipótesis aceptada, estaríamos obligados a definir un nuevo paradigma, como propone Thomas Kuhn, el filósofo de la ciencia. Las anomalías no explicables en un sistema producen un cambio de paradigma. Si en vez de 13, fuera el número 14 tendríamos que modificar el argumento propuesto, pero sólo encontramos "negritos" en el arroz cuando revisamos la bolsa completa. Con ver un grano blanco no podríamos extrapolar que el kilo viene ya tamizado. No por nada uno de los entretenimientos humanos preferidos es conocer historias. Desde pequeños las gozamos, sean narradas por un cuentacuentos, desarrolladas en un buen libro o exhibidas en el último hitazo cinematográfico. Es fascinante comprender una narrativa, la evolución de un personaje, sus conflictos y resolución en un desenlace. Entrar a casa de los tres ositos y ver las sillas rotas es sólo un dato que incrementa la curiosidad por leer a Ricitos de Oro, pero en sí la fotografía estática de la escena carece de total validez informativa; sólo nos provee de libertad para imaginar un posible origen y eventual final. Es por ello que los periodistas, cuando exploran un suceso, incluyen en su reportaje las preguntas del modelo de las 5W: ¿Qué? (What?), ¿Quién? (Who?), ¿Cuándo? (When?), ¿Dónde? (Where?), ¿Por qué? (Why?), y agregaron recientemente 1H: ¿Cómo? (How?), para que el lector tenga una visión completa, detallada y, a partir de esto, formule una opinión y entienda la relevancia del evento. Un trabajo periodístico que no abarca el contexto del evento a cubrir, difícilmente trasciende más allá del sensacionalismo de su titular.

Agregaría una pregunta más: ¿Para qué..? Sin duda, el más difícil de desmenuzar pero el que nos caracteriza como seres (in)conscientes y (in)humanos. Otro clarísimo ejemplo es que afirmamos con certeza que estamos en la quinta ola por COVID-19 porque durante el mes de mayo se registraron poco más de 40 mil casos positivos y, tan sólo en la semana del 7 al 14 de junio fueron más de 44 mil. Cualquiera descifraría que la tendencia es de crecimiento y que para comprender la evolución de la pandemia se requiere saber qué pasaba hace unas semanas y hace un mes. Una cifra sola, sin un punto de comparación, difícilmente nos provee de información. Así, los mercadólogos y publicistas de productos como los suplementos de colágeno prometen cabelleras más espectaculares mostrando fotos de un “antes” y un “después”. Si sólo hubiera una imagen del resultado final, difícilmente las clientas los comprarían, independientemente de la utilidad de las sustancias químicas. Es evidente que para que exista un "insight" requerimos más que un dato en la gráfica; necesitamos la historia completa, profundizar. Pesar 55 Kilogramos es un dato, pero sin contexto no sabría cómo interpretarlo. Es por ello que cuando en las campañas los políticos nos presumen cifras sin parámetro de referencia quedan sólo como eso, como datos rimbombantes que adornan los discursos retóricos, pero que difícilmente llegan a ser información.

El cura y físico americano William Pollard dijo: “la información es la fuente del conocimiento, pero a menos de que esté organizada, procesada, y disponible para las personas adecuadas en un formato de toma de decisiones, se convierte en una carga, y no en un beneficio”. Tratemos de dar siempre contexto a nuestros datos, de pedir narrativas para evaluar correctamente una decisión. Sólo con referencias las ideas cobran sentido y adquieren relevancia. Convierte la data en información y la información en conocimiento. Con tu familia en casa, en tu empresa u oficina, en tu vida diaria. Los reyes de la Edad Media reinaban con ejércitos que conquistaban extensiones de tierra; los gobernantes, a partir de la Revolución Francesa, disfrutaban de promover su poder, y posiblemente hoy, en la era de la información, ésta es la clave del dominio. Creo que Elon Musk estaría de acuerdo. Espero que pronto nos actualicen sobre los nuevos acuerdos en ese chat grupal. Lo que sí es seguro es que ese ingenuo compañero que no asistió a la junta previa carecerá de herramientas para evaluar si la nueva propuesta presenta ventajas sobre la anterior. Simplemente tendrá que volver a pedir un resumen, o bien, confiar y sucumbir en un acto de fe.

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