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Declara la ONU la "bancarrota hídrica" del planeta

 


Una mujer recoge agua en Satkhira, Bangladesh. / © PNUD/Ab Rashid
Una mujer recoge agua en Satkhira, Bangladesh. / © PNUD/Ab Rashid

Redacción


El mundo está en una "quiebra hídrica global", un punto de no retorno para sistemas donde la demanda humana agotó irreversiblemente los ahorros acuíferos y secó los pozos del futuro, con lo que arriesga el sistema hídrico del planeta, afirma un informe de la Universidad de las Naciones Unidas.

El reporte afirma que la cuenta corriente de la naturaleza está en números rojos porque un progreso insostenible nos ha llevado a beber el agua para calmar nuestra insaciable sed de consumo, derroche reflejado en la agricultura intensiva, el crecimiento urbano e industrial, la contaminación y en unas emisiones de gases de efecto invernadero que han provocado el cambio climático.

Todo ello impone devastadores intereses a las reservas de agua: sequías más largas, evaporación acelerada y lluvias imprescindibles.

"Muchas regiones han vivido muy por encima de sus posibilidades hidrológicas. Es como tener una cuenta bancaria de la que se extrae dinero a diario sin ingresar un solo depósito. El saldo ya es negativo", explica Kaveh Madani, autor principal del informe.

El resultado es que hoy el mundo paga una factura hídrica que no puede saldar.

La factura del derroche

La auditoría global pinta un panorama desolador:

  • 75 por ciento de la población mundial vive en países donde el agua escasea o es insegura;

  • más de la mitad de los grandes lagos del planeta se secan;

  • dos mil millones de personas habitan terrenos que se hunden por la sobreexplotación de aguas subterráneas;

  • en 50 años se han perdido humedales equivalentes a la superficie de la Unión Europea.

Gota a gota: de los cultivos a la geopolítica

La crisis no conoce fronteras. La agricultura consume 70 por ciento del agua dulce y es el epicentro del colapso. Cuando los cultivos se secan en una región, la escasez viaja a través de los precios de los alimentos, golpea la seguridad alimentaria global y desestabiliza economías.

"El agua que falta aquí, se nota en la comida de allá. Esta quiebra no es un problema local, es un riesgo sistémico que fluye por las venas del comercio mundial", advierte Madani.

Agua para recomponer el mundo

El informe hace un llamado urgente a la acción: gestionar la quiebra, no la crisis, lo que implica renegociar el contrato con la naturaleza, transformar la agricultura, repartir justamente el recurso y blindar los ecosistemas que aún producen agua.

La Conferencia del Agua de la ONU 2026 se presenta como una oportunidad crítica para el "rescate hídrico", con un mensaje claro: aunque no podamos llenar de nuevo los acuíferos agotados, estamos a tiempo de proteger cada gota y quizá aprender a vivir con el agua que queda.

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