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El Niño blanquea los corales y amenaza su supervivencia

hace 1 hora
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Foto ilustrativa. / Puerto Morelos. Limones. © Valentina Cucchiara
Foto ilustrativa. / Puerto Morelos. Limones. © Valentina Cucchiara

Redacción


Puntarenas, Costa Rica.- El aumento de la temperatura de las aguas del océano Pacífico, asociado al fenómeno de El Niño, pone en riesgo la supervivencia de los arrecifes coralinos costarricenses, debido a la presencia de procesos de blanqueamiento que pueden debilitarlos organismos y provocar su muerte.

La situación genera preocupación en investigadores de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), quienes advierten que el calentamiento oceánico amenaza la biodiversidad marina, especialmente a los corales, que dependen de condiciones ambientales específicas para sobrevivir.

Yeison Lizano Rojas, investigador de la UNED y encargado del proyecto de restauración coralina en Isla Tortuga, explicó que El Niño presenta características de intensidad que son un desafío para los ecosistemas marinos del Pacífico.

“El problema es que calienta las aguas superficiales del océano Pacífico y, como consecuencia, genera adversidades para diferentes organismos marinos, entre ellos los arrecifes coralinos”, explicó.

Señaló que uno de los principales riesgos es el blanqueamiento coralino, que ocurre cuando las altas temperaturas alteran la relación simbiótica que mantienen los corales con unas algas microscópicas conocidas como zooxantelas, que proporcionan más del 90 por ciento de los nutrientes y la energía que los corales necesitan para sobrevivir.

Cuando el estrés térmico se prolonga, los organismos pueden expulsarlas, perder su coloración natural y experimentar un debilitamiento progresivo.

“Si esas condiciones persisten un tiempo prolongado, como mecanismo de defensa, el coral expulsa las zooxantelas e inicia un proceso de blanqueamiento. Posteriormente, se debilita y puede llegar a morir”, advirtió.

Aunque el blanqueamiento no significa necesariamente que el coral haya muerto, sí es una señal de estrés ambiental. “Si las temperaturas regresan a niveles adecuados, algunos organismos pueden recuperarse. De lo contrario, aumenta el riesgo de mortalidad y deterioro de los arrecifes”, explicó.

La pérdida de corales también puede tener consecuencias para numerosas especies marinas que encuentran alimento, refugio y espacios de reproducción en estos ecosistemas. Asimismo, su deterioro podría afectar actividades económicas vinculadas con la pesca y el turismo, además de reducir la protección natural.

Trasladan viveros a mayor profundidad

Ante las condiciones actuales, la UNED, el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) y la empresa Bay Island Cruises instrumentaron medidas de protección en su proyecto de restauración coralina en Isla Tortuga, en el Golfo de Nicoya.

Una decisión fue trasladar los 2.700 corales sembrados en estructuras de jardinería coralina desde los cinco hasta los 13 metros de profundidad para encontrar condiciones de temperatura más favorables y disminuir el estrés térmico al que están expuestos.

Lizano explicó que la medida busca reducir la exposición de los corales a las altas temperaturas superficiales del océano y mejorar sus posibilidades de supervivencia durante El Niño.

Además, se suspendieron temporalmente las labores de jardinería, fragmentación y colocación de nuevas estructuras para evitar intervenciones adicionales mientras persistan las condiciones adversas.

Paralelamente, se intensificaron los monitoreos de blanqueamiento coralino y las mediciones de parámetros fisicoquímicos del agua, que permiten evaluar la calidad del ambiente marino.

Estas acciones buscan generar información científica para determinar cómo responden los corales al cambio de profundidad y establecer las condiciones más adecuadas para continuar la restauración.

Resiliencia de los arrecifes

Para Lizano, los episodios de calor extremo manifiestan la necesidad de desarrollar estrategias de conservación que permitan a los ecosistemas marinos enfrentar condiciones ambientales cada vez más exigentes.

Destacó que la restauración coralina debe acompañarse de un monitoreo permanente y de medidas de adaptación que contribuyan a reducir la vulnerabilidad de los organismos. “Aunque los eventos de calor extremo son un problema real para los corales del Golfo de Nicoya y del mundo, buscamos fomentar o fortalecer su resiliencia ante situaciones, eventos o fenómenos que ocurrirán con mayor frecuencia”, concluyó.

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