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La apuesta educativa por habilidades y propósito, más allá del título



Redacción


María observa a su hija de 17 años mientras revisa opciones universitarias en la computadora. La pregunta que la mantiene despierta ya no es "¿en qué universidad estudiará?", sino "¿cómo prepararla para trabajos que ni siquiera existen todavía?". Esta inquietud define a una generación de padres que enfrenta un dilema sin precedentes: educar para lo desconocido.

La inteligencia artificial avanza más rápido que los planes de estudio tradicionales. Datos compartidos por la ANDI y reportados por fuentes especializadas indican que 65 por ciento de los niños que actualmente cursan primaria trabajarán en empleos que aún no existen. Mientras tanto, la automatización transforma industrias completas: lo que hoy requiere cinco personas, mañana podría hacerlo una sola con las herramientas adecuadas, o incluso una máquina.

"Las empresas ya no buscan únicamente candidatos con títulos impresionantes o conocimientos técnicos específicos", explica Julio Peña, vicerrector  de Educación Abierta y Organizaciones en Tecmilenio. "Buscan personas que sepan comunicarse efectivamente en equipos diversos, que resuelvan problemas complejos sin un manual de instrucciones y se adapten cuando las reglas del juego cambian de un día para otro. Esas son las habilidades que determinan quién prospera y quién se queda atrás".

Según información publicada por LinkedIn, las habilidades más valoradas por las empresas incluyen gestión, comunicación, atención al cliente, liderazgo y trabajo en equipo. La plataforma también destaca que las habilidades blandas son cruciales en entornos de trabajo híbrido y remoto, donde la capacidad de comunicarse efectivamente entre plataformas y zonas horarias es fundamental.

Investigaciones de la Harvard Graduate School of Education advierten que muchos jóvenes adultos luchan por encontrar propósito o significado en sus vidas y trabajos, especialmente cuando las perspectivas laborales evolucionan debido a la inteligencia artificial y otros cambios tecnológicos. Los expertos señalan que ayudar a estudiantes a discernir sus vocaciones y perseguir carreras satisfactorias se ha convertido en un desafío educativo urgente.

La respuesta no es acumular más diplomas, sino desarrollar un propósito profesional claro, acompañado de habilidades transferibles. Los modelos educativos tradicionales, diseñados para un mundo más predecible, deben transformarse.

Algunas instituciones ya responden al desafío. El modelo MAPS (Modular, Apilable, Personalizable) de Tecmilenio presenta un cambio paradigmático: combina desde el primer semestre formación académica de calidad con experiencias prácticas. Es decir, importa no sólo el saber, sino el “saber hacer”.

En lugar de esperar años para aplicar conocimientos, los estudiantes enfrentan desde el inicio problemas reales. Colaboran con empresas, organizaciones sociales y comunidades para desarrollar simultáneamente competencias técnicas y habilidades humanas esenciales: pensamiento crítico, creatividad, comunicación efectiva y resiliencia ante el fracaso.

El enfoque responde directamente a las demandas empresariales actuales. Mientras las competencias técnicas pueden ser obsoletas en pocos años, las capacidades de comunicación, la inteligencia emocional y la adaptabilidad conservan su valor, sin importar cómo evolucione la tecnología.

Acompañar sin imponer

Para los padres, ese panorama plantea preguntas difíciles: ¿cómo apoyar sin presionar? ¿Cómo guiar cuando el futuro parece impredecible?

La clave es cambiar la conversación. En lugar de presionar por carreras específicas "con futuro", los expertos recomiendan ayudar a los jóvenes a identificar sus fortalezas y valores fundamentales. ¿Qué problemas les importan? ¿Dónde encuentran significado? ¿Qué habilidades naturales poseen?

Los padres pueden facilitar conversaciones sobre propósito profesional sin imponer expectativas. Preguntas como "¿qué aprendiste de esa experiencia?" o "¿qué harías diferente la próxima vez?" fomentan la reflexión y el pensamiento crítico, más que exigir decisiones definitivas sobre el futuro.

Lo que necesitan los jóvenes es un fundamento sólido: la capacidad de aprender continuamente, de comunicarse con personas diversas, de resolver problemas sin precedente y encontrar propósito, incluso cuando las circunstancias cambian.

Para María y millones de padres como ella, el desafío permanece: preparar a sus hijos para un futuro incierto. Ahora existe un camino más claro: enfocarse en habilidades duraderas, fomentar el propósito y elegir modelos educativos que valoren tanto el aprendizaje teórico como la experiencia práctica.


Acerca de Tecmilenio

Es una institución educativa que forma personas con Propósito de Vida y las competencias para alcanzarlo, a través de una educación flexible y de alta calidad, que integra el aprendizaje con el trabajo, promueve el bienestar integral y prepara a sus estudiantes para los desafíos del presente y el futuro. MAPS, su nuevo modelo educativo, permite personalizar la ruta de aprendizaje mediante certificados cocreados con empresas y expertos y experiencias de formación integrada al trabajo como la Estancia Empresarial, donde los estudiantes resuelven retos y proyectos en empresas o en sus propios emprendimientos, mientras desarrollan competencias técnicas para el trabajo y humanas para la vida. De este modo, impulsa la empleabilidad sostenible, al lograr que nueve de cada diez estudiantes obtengan empleo antes de graduarse. Actualmente se conforma por 31 campus tradicionales y 13 espacios Connect, distribuidos en 29 ciudades de México. Su comunidad se integra por más de 52 mil estudiantes, cinco mil docentes, 2 mil 480 colaboradores y más de 163 mil egresados.

Para conocer más sobre su proyecto educativo, visite www.tecmilenio.mx

 

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