¿Y si pudieras estar de otra forma en el mundo?
- migueldealba5
- hace 9 minutos
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Por Déborah Buiza
@DeborahBuiza
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Muchos años —quizá los primeros veinte de mi vida— estuve convencida de que no me gustaba el deporte, que hacer ejercicio no era lo mÃo y, de plano, que no tenÃa aptitudes para ello.
La vida me mostró lo equivocada que estaba: hoy disfruto ejercitarme, y aunque no soy ni seré una atleta de alto rendimiento, entendà que mover el cuerpo sà es para mÃ.
Por treinta años también creà en el mito del amor romántico. Aposté muchÃsimas canicas y dediqué bastante tiempo, energÃa y recursos emocionales en buscar y consolidar un proyecto de pareja, hasta que decidà soltar el tema. Al mirar las cosas desde otra perspectiva encontré una paz profunda.
¿Cuántas veces nos aferramos a determinadas ideas sólo porque llevamos décadas creyéndolas?
Ocurre con cosas simples en apariencia, como la ropa (estilos o colores) que elegimos (o no) o los lugares que juramos jamás visitar, pero también con ideas más complejas que repetimos en silencio, como esas actividades para las que, asumimos, "ya no estamos en edad".
Pasamos mucho tiempo en definirnos por lo que creemos que somos, y sobre todo por lo que asumimos que jamás serÃamos. Sin embargo, a veces, casi sin darnos cuenta, descubrimos que es posible cambiar, vivir la vida de otra manera o explorar "otras versiones" de nosotros mismos.
A veces ocurre al intentar una actividad nueva; otras, por el encuentro con personas que nos mueven el pensamiento y la vida al mostrar la forma en que ellos conciben y experimentan su estancia en el mundo. Es en esos momentos cuando nos descubrimos en la transformación e incluso podrÃamos preguntarnos ¿por qué hasta ahora; por qué tardé tanto?
Pero hay que tener cautela con las ideas, porque están las que nutren y florecen maravillosamente y las que se enquistan hasta pudrirse.
El promedio de vida ronda los 75 años. Eso significa que nos queda por delante tiempo suficiente para cuestionar lo que pensamos, cambiar de opinión tres o cuatro veces y experimentar otras formas de existir.
No me malinterpretes. No se trata del discurso simplista de "¡cambia, todo es cuestión de querer… piensa positivo!". No. Cambiar no es fácil ni basta con desearlo. Exige trabajo interno, incomodidad y mucha acción sostenida. Pero la posibilidad existe, está ahÃ.
Y a ti, ¿qué versión tuya te espera al otro lado de tus viejas creencias?
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