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Ausencia


Por Ana Martha Diego


¿Cómo acostumbrarme a tu ausencia,

si siempre estabas aquí,

acariciándome el pelo,

haciéndome reír,

compartiendo mis anhelos

y mi forma de vivir?

 

¿Cómo olvidar que te quiero,

si te ha arrancado de mí

una enfermedad que muy lejos

te ha llevado a vivir?

 

Te busco con esmero

en la mirada febril

que antes provocaba

mi dulce sonreír,

pero no encuentro el destello.

 

¡Perdida estoy para ti!

Los recuerdos del pasado

han muerto antes de tu partir.

 

Ya tus ojos no me miran.

Vacíos están de mí

y lloro de tristeza

al no poder compartir

ya nada del pasado

ni del presente aquí.

 

Me siento sola,

aunque a mi lado

sigue tu cuerpo en sí,

pero nuestros andares

han dejado de existir.

 

Me miras asustado.

No reconoces en mí

a la mujer que a tu lado

ha elegido vivir.

 

A los hijos ves admirado

o consternado al acercarse a ti.

Corres a esconderte

por miedo  y te veo sufrir.


¿Cómo recuperar la memoria

de nuestra historia y, al fin,

despertar tus sentidos

a quienes te amamos, aún así?

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