Destinará México menos de un centavo a biodiversidad y cuatro pesos a Pemex en 2027

Por Miguel Ángel de Alba
@migueldealba
México tendrá en 2027 una chequera generosa con los combustibles fósiles y muy restringida para la biodiversidad, ya que por cada peso destinado al fondo climático, menos de un centavo será para las áreas naturales protegidas, en contraste con los cuatro pesos que dará a Petróleos Mexicanos (Pemex), de acuerdo con el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF).
El Anexo Transversal 16 (AT16) —el presupuesto para el cambio climático— recibirá 160 mil 120 millones de pesos en 2027, lo que es 1.5 por ciento del gasto total y 27 por ciento menos que en 2026.
En ese fondo, el programa para áreas naturales protegidas recibe 387.7 millones de pesos, apenas 0.24 por ciento del total. En cambio, a Pemex se le asignarán 678.7 mil millones: más de cuatro pesos por cada uno del fondo climático.
El PPEF 2027 estima asignar 678.7 mil millones de pesos a Pemex —6.8 por ciento del presupuesto total nacional—, mientras el AT16 para adaptación y mitigación climática se queda con 160 mil 120 millones, apenas 1.5 por ciento del total, tras un recorte real de 27.5 por ciento respecto a 2026.
Esto significa que por cada peso etiquetado para enfrentar la crisis climática a nivel nacional, habrá casi cinco pesos para la empresa que más contribuye a ella, de acuerdo con un análisis de la coalición Noroeste Sociedad Civil para la Sustentabilidad Ambiental (NOSSA), que forma parte del Observatorio de Crisis Climática y Presupuesto Público en México.
Además, el AT16 está diseñado de forma que 69.12 por ciento de sus recursos se ubica fuera del Ramo 16 —Medio Ambiente y Recursos Naturales— y tres programas no ambientales concentran casi dos terceras partes del Anexo: Infraestructura ferroviaria, Sembrando Vida e Infraestructura económica de hidrocarburos, con 104 mil 817 millones de pesos, 65.46 por ciento del AT16 —un monto 2.12 veces mayor que todo el presupuesto del Ramo 16 en el Anexo.
En este reparto quedan prácticamente fuera las áreas naturales protegidas (ANP), pese a ser la primera barrera contra sequías, huracanes, incendios e inundaciones.
El programa para su conservación y manejo recibiría 387.7 millones de pesos: 0.24 por ciento del AT16, lo cual es 141 veces menor que el programa ferroviario; 27.8 veces menor que lo etiquetado para Pemex y 24.9 veces menor que el programa de infraestructura económica de hidrocarburos.
Los recursos que sí llegarán a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), responsable de administrar las 232 ANP federales, ascienden a 1,591 millones de pesos, un incremento de apenas 2.6 por ciento respecto a 2026, pero una disminución real de 14 millones de pesos frente al presupuesto modificado con el que cerrará 2026 (1,605 millones de pesos). Eso significa una inversión de 16.2 pesos anuales por hectárea protegida, 80 por ciento por debajo del promedio del sexenio 2006-2012.
El AT16 pierde peso en el presupuesto
La pérdida de prioridad del AT16 se aprecia mejor en pesos constantes de 2027: el fondo climático pasó de 259 mil 251 millones de pesos en 2024 —el más alto de los últimos cuatro años— a 219 mil 764 millones en 2025 y a 160 mil 120 millones en el PPEF 2027. Frente a 2024 es un recorte real de 38 por ciento, equivalente a 99.1 millones de pesos. No se trata de un recorte coyuntural, sino de una pérdida de prioridad sostenida que deja a las ANP con una fracción cada vez más pequeña del gasto climático, mientras el gasto en combustibles fósiles se mantiene como uno de los principales destinos del erario.
La composición por ramo del AT16 muestra que menos de una tercera parte de los recursos se concentra en el Ramo 16 —Medio Ambiente y Recursos Naturales— con 49 mil 441.8 mdp (30.88 por ciento). En contraste: Ramo 09, Infraestructura, Comunicaciones y Transporte: 54 mil 358.3 mdp (33.95 por ciento); Ramo 20, Bienestar: 40 mil 500 mdp (25.29 por ciento); Petróleos Mexicanos, 10 mil 768 mdp (6.72 por ciento). En conjunto, estos cuatro rubros reúnen 96.84 por ciento del Anexo, lo que implica que 69.12 por ciento de los recursos están fuera del Ramo 16, en áreas y entidades con mandatos sectoriales distintos.
Las ANP están en el Ramo 16 —Secretaría de Medio Ambiente y Recurso Naturales—. Si siete de cada diez pesos climáticos se van a infraestructura, bienestar y energía, el sector ambiental queda estructuralmente marginado, sin que se trate de un accidente de distribución, sino el resultado de decisiones que priorizan las obras de infraestructura físicas por encima de la conservación y la adaptación basada en ecosistemas.
Tres programas concentran casi dos terceras partes del AT16: Infraestructura ferroviaria para transporte de carga y pasajeros (54 mil 677 mdp, 34 por ciento); Sembrando Vida (40 mil 500 mdp, 25 por ciento) e Infraestructura económica de hidrocarburos (9 mil 640 mdp, 6 por ciento) que en conjunto suman 104 mil 817.8 millones de pesos, 65 por ciento del AT16.
Esos programas concentran 2.12 veces el presupuesto del Ramo 16 dentro del AT16 (49 mil 441.8 mdp), lo que significa que tres conceptos no ambientales superan por más del doble a todo el sector ambiental.
El programa ferroviario, por sí solo, es 24 veces mayor que el conjunto de programas para protección forestal, áreas naturales protegidas, ecosistemas prioritarios y atención a desastres naturales. Los otros 48 programas del Anexo se reparten el 34.5 por ciento restante.
Migajas para financiar las áreas naturales protegidas
La distribución del AT16 por acción es igual de reveladora: Mitigación, 83.4 por ciento; Adaptación, 9.6 por ciento; Entorno habilitador, 6.4 por ciento; Pérdidas y daños, 0.4 por ciento; Temas transversales, 0.01 por ciento.
“Con esta propuesta, las ANP quedan doblemente marginadas: por un lado, el Anexo se va a mitigación; por otro, la adaptación es residual. Y en esa fracción mínima, el programa de ANP es 0.24 por ciento del total. La conservación de las áreas naturales protegidas no ocurre en el vacío, sino en el territorio, con personas que necesitan presupuesto y herramientas para cuidar lo que importa”, afirmó Gina Ileana Chacón, directora de Políticas Públicas de Wildlands Network México e integrante de la coalición NOSSA.
A ello se suma que el AT16 no tiene trazabilidad. Sin criterios públicos consistentes y verificables no se puede saber si el dinero etiquetado para ANP es real o sólo un maquillaje.
Persiste además la falta de indicadores específicos para las acciones en el AT16, lo que genera incertidumbre sobre la contribución real de los recursos etiquetados para contrarrestar los efectos del cambio climático.
El desafío no es únicamente transparentar cuánto se destina al cambio climático, sino rendir cuentas de lo que financia, para quién, con qué criterios y qué resultados tiene en la conservación y en el bienestar de las personas. En el caso de las ANP, significa poder responder: Del dinero que llega a las ANP ¿para qué acción de adaptación se utiliza? ¿En qué territorio? ¿Con qué resultados?
Acerca de NOSSA:
Noroeste Sociedad Civil para la Sustentabilidad Ambiental (NOSSA) es una coalición de organizaciones ambientalistas, apartidista y sin fines de lucro, fundada en 2016, que promueve el cuidado efectivo y transparente de las áreas naturales protegidas de México. Sus integrantes son Causa Natura (CN), Centro de Colaboración Cívica (CCC), Defensa Ambiental del Noroeste (DAN), Grupo de Financiamiento Climático para América Latina y el Caribe (GFLAC) y Wildlands Network Programa México.




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