Educación en Sinaloa egresa desempleados, incumple promesas, trafica plazas…
- migueldealba5
- 2 dic 2025
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Por Omar Garfias
@Omargarfias
Sólo 40 por ciento de los mil 200 trabajadores de una empresa en Topolobampo es mano de obra local.
El gobernador no lo dijo en su informe, pero se le “escapó” el dato el pasado 18 de noviembre, en una entrevista.
No se prepara adecuadamente a los jóvenes locales y vienen de fuera a ocupar las plazas.
El presidente de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) de la región del Évora señaló, el 13 de octubre, que el 70 por ciento de los egresados termina trabajando en actividades diferentes a lo que estudiaron.
No hay la formación necesaria para que los jóvenes locales ocupen los pocos empleos formales que se generan. El sistema educativo sinaloense prepara para puestos de baja demanda, lo cual habla de que no existe una planeación eficaz ni la educación superior y media superior que necesitan la juventud.
El número de jóvenes de entre 22 y 27 años sin bachillerato terminado pasó de 37 mil en 2022 a 56 mil en 2024, según los datos oficiales de la medición de la pobreza del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
El gobierno del estado no ha hecho nada eficaz para que concluyan su formación académica básica, para que ejerzan su derecho al nivel educativo esencial que garantiza la Constitución.
En una sociedad con el nivel de delincuencia que tiene Sinaloa, una política educativa efectiva buscaría a los jóvenes desertores para reintegrarlos a las aulas mediante becas, asesoría, seguimiento, acompañamiento familiar y combate individualizado contra las adicciones.
Además, estructuraría la currícula escolar para prepararlos en las actividades que requieren la economía y su propio proyecto de vida.
En Sinaloa no hay política educativa pertinente. Abundan los jóvenes desempleados y desertores en medio de un mar de ofertas del crimen organizado. En el Plan Estatal de Desarrollo, el gobernador prometió reducir el analfabetismo en 2.5 puntos porcentuales. Han pasado cuatro años. El informe de gobierno dice que llevan 0.4 décimas, sólo el 16 por ciento de la transformación que juraron realizar.
Prometió elevar la cobertura de educación preescolar en 29.2 puntos porcentuales para que ningún niño se quedara sin escuela. Después de cuatro años, sólo ha subido 1.9 —un punto y nueve décimas—, sólo el 6 por ciento de la transformación que juraron realizar.
Prometieron elevar la cobertura de primaria en 2.1 puntos porcentuales. A cuatro años, sólo se ha avanzado 0.6 —seis décimas— de punto porcentual; sólo 29 por ciento de la transformación que juraron realizar.
Prometieron elevar la cobertura de secundaria en 5.1 puntos porcentuales. Pasaron cuatro años y no sólo no avanzaron, sino que retrocedieron 0.1 —una décima— de punto porcentual. Van en sentido contrario a la transformación que juraron realizar.
Prometieron elevar la cobertura de educación media superior en 21.3 puntos porcentuales. Luego de cuatro años avanzaron 8.7 —ocho puntos con siete décimas— de punto porcentual. El 41 por ciento de la transformación que juraron realizar.
Muchos niños y jóvenes siguen fuera de las aulas porque la cobertura crece muy poquito o, incluso, retrocede.
En infraestructura escolar, el gobierno del estado invirtió únicamente en 430 de 5 mil 601 planteles de educación básica: en ocho de cada 100 escuelas.
Para el mejoramiento profesional del magisterio, se impartieron cursos a 9 mil 553 de 49 mil 216 docentes del sistema público: únicamente al 20 por ciento.
Los talleres y cursos para dotar con herramientas relacionadas con el desarrollo de habilidades socioemocionales, resolución de conflictos, comunicación asertiva e igualdad sustantiva, así como la atención a la neurodiversidad, ambientes escolares incluyentes y libres de violencia, acoso escolar e igualdad de género, se han impartido solamente a 4 mil 450 docentes y estudiantes; a menos del 1 por ciento del total.
Eso significa que no existe una política general al respecto y sólo se organizan algunos eventos para cubrir el trámite.
El gobierno no ha establecido una estrategia especial eficaz de seguridad para las escuelas ni para los trayectos de alumnos y padres de familia. Ha habido asesinatos, balaceras y robos alrededor y dentro de los planteles. No hay paz ni donde educan a los niños.
La escuela es un lugar abocado a proporcionar a la nñez y a la juventud elementos de análisis de su realidad. La infancia y juventud sinaloenses han sabido, presenciado y sufrido acciones de alta violencia y criminalidad. Lo pertinente era exponer contenidos y organizar una reflexión orientada a fortalecer una cultura de legalidad y convivencia armónica que se contraponga a la narcocultura. Disputar la victoria ideológica al crimen organizado.
Pero no. El gobierno del estado se negó a combatir la narcocultura, a abordar contenidos educativos adecuados a la realidad sinaloense y se limitó a aplicar el modelo determinado en la Ciudad de México.
No hay siquiera un diagnóstico sobre los valores de la paz y de la cultura de la legalidad en la niñez y la juventud de Sinaloa. Menos, un plan de acción contra el triunfo cultural de la delincuencia.
El delito está dentro de la Secretaría de Educación Pública y Cultura (SEPyC). El pasado 3 de noviembre, el sindicato denunció que el subsecretario Rodrigo López Zavala había asignado irregularmente plazas a sus colaboradoras cercanas.
Una vez que los sorprendieron, solamente regresaron las plazas y no hubo investigados ni sancionados. El gobernador, la secretaria y el subsecretario dieron diferentes explicaciones al caso.
No es la primera vez que hay denuncias de este tipo. Tres ex diputados de Morena fueron acusados de encabezar una red de funcionarios para traficar plazas. También se fueron sin investigación ni castigo.
El gobierno del estado es incapaz de educar a la juventud para que obtenga un empleo; de ampliar la cobertura escolar; de mejorar los planteles; de capacitar maestros; de dar seguridad a los niños dentro de la escuela; de formar valores para la paz, de manejar las plazas honestamente...
El gobierno de Sinaloa no cumple las promesas hechas a sus niños y jóvenes. Le falla al pueblo.
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