Entró en vigor el Tratado de Alta Mar para la protección marina
- migueldealba5
- hace 15 horas
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Tras casi dos décadas de elaboración, el acuerdo internacional para proteger la vida marina en aguas internacionales y el lecho marino entró en vigor el 17 de enero, lo que marca un importante paso adelante en los esfuerzos por garantizar la salud de los ecosistemas oceánicos durante las próximas décadas.
Conocido oficialmente como el Acuerdo sobre la Biodiversidad Más Allá de la Jurisdicción Nacional, el tratado de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) es jurídicamente vinculante y abarca las zonas oceánicas fuera de las aguas nacionales (altamar) y el área internacional de los fondos marinos.
Estas regiones conforman más de dos tercios de la superficie del océano y representan más del 90 por ciento del hábitat de la Tierra en términos de volumen. Esto se debe a que el océano es profundo y la mayor parte del espacio habitable del planeta se encuentra bajo el agua.
¿Por qué es importante?
El acuerdo se diseñó para transformar la “alta mar” y el lecho marino internacional en un entorno que se gestione de manera sostenible en beneficio de la humanidad.
También es el primer instrumento oceánico jurídicamente vinculante que contempla una gobernanza oceánica inclusiva, con disposiciones sobre la participación de los pueblos indígenas y las comunidades locales y la igualdad de género.
Se espera que, una vez implementado, el Acuerdo haga una contribución vital para abordar la “triple crisis planetaria”: cambio climático, pérdida de biodiversidad y contaminación.
El acuerdo refuerza el marco jurídico internacional actual: se basa en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar —la “constitución de los océanos”—, que establece las normas para la explotación marítima y del lecho marino y la protección marina desde su entrada en vigor en 1994.
El texto aborda las lagunas de la Convención, incluye más detalles sobre cómo gestionar la biodiversidad y alinea la gobernanza oceánica con desafíos modernos como el cambio climático y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible (el plan impulsado por la ONU para resolver los desafíos más complejos del mundo).

Se espera que la biodiversidad marina sea mejor protegida gracias al nuevo tratado.
¿“Entrada en vigor”?
Tras la entrada en vigor, el tratado pasa a ser jurídicamente vinculante para los más de 80 países que lo han ratificado hasta ahora, por lo que aceptan incorporarlo a su legislación nacional.
El tratado entró en vigor 120 días después de haber sido ratificado —aceptado como jurídicamente vinculante— por al menos 60 países.
¿Quiénes se han adherido y quiénes no?
Muchas economías importantes lo han ratificado, en particular China, Alemania, Japón, Francia y Brasil. China tiene un impacto especialmente importante en las industrias vinculadas al océano (construcción naval, acuicultura, pesca, petróleo y gas marinos), ya que exportó 155 mil millones de dólares en bienes relacionados con el océano en 2023, según cifras de la agencia de comercio de la ONU.
Entre los países que aún no lo ratifican están los Estados Unidos, India, el Reino Unido y Rusia.
Los Estados Unidos están entre los cinco principales exportadores de bienes relacionados con el océano (61 mil millones de dólares), pero aunque el país adoptó el tratado en 2023, no lo ha ratificado y el Senado no se ha pronunciado al respecto.
India, uno de los principales exportadores entre las economías en desarrollo (19 mil millones de dólares), adoptó el tratado en 2024, pero la legislación nacional para su ratificación está pendiente. Si bien el Reino Unido presentó legislación sobre el tema en 2025, el Parlamento debe ratificarlo.
Rusia sigue siendo uno de los pocos países que no ha adoptado ni ratificado el tratado, alegando su deseo de preservar los marcos de gobernanza existentes y garantizar que se mantenga la libertad de navegación y de transporte marítimo en aguas internacionales.

¿Revés para el tratado?
A pesar de la reticencia de algunas economías importantes a comprometerse plenamente mediante la ratificación, hay optimismo sobre el impacto que tendrá el acuerdo.
Los países en desarrollo y los pequeños Estados insulares necesitan apoyo, por lo que se espera que, en el futuro, acepten este acuerdo. La protección de la alta mar es responsabilidad de todos.
¿Qué seguirá?
La puerta sigue abierta para que más países lo ratifiquen y lo hagan más eficaz.
Además de la participación universal, la clave para que funcione será la implementación, o sea actuar contra quienes incumplan las normas.
Según el acuerdo, la primera reunión para supervisar los avances será un año después de su entrada en vigor.
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