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La brecha de liderazgo en México: tiempo contra talento


Redacción


Ana llevaba tres años como coordinadora de proyectos en una empresa de tecnología en la Ciudad de México. Dominaba metodologías ágiles como Scrum y Kanban; estructuraba sprints con precisión y gestionaba proyectos complejos con facilidad. Sin embargo, algo no funcionaba: su equipo estaba desmotivado, los plazos se cumplían a costa de jornadas extenuantes y aumentaba la rotación de personal.

Ana tenía las herramientas técnicas, pero le faltaba algo que ninguna certificación le enseñó: cómo liderar personas, cómo comunicarse con empatía bajo presión y motivar a su equipo sin agotarlo.

Historias como la suya se repiten en miles de organizaciones que enfrentan una realidad cada vez más evidente: dominar la técnica no es suficiente para liderar en el siglo XXI.

Las empresas viven una transformación acelerada marcada por la digitalización, la automatización y la presión constante por los resultados. De acuerdo con el Foro Económico Mundial, habilidades como liderazgo, resiliencia, influencia social y gestión de equipos se encuentran entre las más demandadas en el mercado laboral global ante los cambios tecnológicos y organizacionales.

En México, esa necesidad es especialmente urgente. Valeria Moy, directora general del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), señala que habilidades como liderazgo, pensamiento creativo y resiliencia serán cada vez más determinantes para la competitividad del talento mexicano en los próximos años.

Pero la brecha sigue en expansión. Estudios de McKinsey & Company indican que 70 por ciento de las organizaciones reconoce una brecha significativa en capacidades de liderazgo, mientras una minoría considera contar con líderes preparados para gestionar equipos en entornos complejos y de alta presión.

El problema no es únicamente técnico. Metodologías como Scrum, Kanban o Lean requieren líderes capaces de coordinar equipos diversos, tomar decisiones con empatía, comunicarse con claridad y mantener la motivación en entornos cambiantes.

El mayor obstáculo para cerrar esa brecha es el acceso a una formación adecuada. Gran parte del talento que podría desarrollar esas habilidades ya trabaja y enfrenta limitaciones de tiempo para acceder a esquemas educativos tradicionales. En México, donde las jornadas laborales están entre las más largas del mundo, estudiar bajo modelos presenciales y horarios rígidos es inviable para muchos profesionales.

En ese contexto, los modelos educativos flexibles y en línea comienzan a posicionarse como una alternativa para desarrollar liderazgo sin abandonar el trabajo. “Hoy las empresas no sólo necesitan expertos técnicos. Necesitan líderes capaces de gestionar proyectos y personas al mismo tiempo. El reto es que deben hacerlo mientras trabajan. Por eso los modelos educativos flexibles permiten fortalecer el liderazgo sin pausar la carrera profesional”, explicó el Dr. Luis Gutiérrez, vicerrector Académico de Tecmilenio.

Ante este panorama, comienzan a surgir modelos educativos diseñados para acompañar el desarrollo profesional de quienes ya están en el mercado laboral. Un ejemplo es MAPS Bimestral de Tecmilenio, un modelo educativo flexible que permite estudiar en línea, avanzar a través de certificados y aplicar de forma inmediata en el entorno laboral lo aprendido.

Estos esquemas reconocen que el aprendizaje profesional ya no ocurre sólo al inicio de la carrera, sino que se da a lo largo de toda la vida.

El desafío para México es claro: cerrar la brecha de liderazgo requiere contenido educativo de calidad, pero también formatos que respondan a la realidad de quienes ya trabajan.

En un entorno donde el tiempo se ha convertido en el recurso más escaso, la formación flexible podría ser una de las claves para preparar a la próxima generación de líderes.


Acerca de Tecmilenio

Es una institución educativa que forma personas con Propósito de Vida y las competencias para alcanzarlo, a través de una educación flexible y de alta calidad, que integra el aprendizaje con el trabajo, promueve el bienestar integral y prepara a sus estudiantes para los desafíos del presente y el futuro. MAPS, su nuevo modelo educativo, permite personalizar la ruta de aprendizaje mediante certificados cocreados con empresas y expertos y experiencias de formación integrada al trabajo como la Estancia Empresarial, donde los estudiantes resuelven retos y proyectos en empresas o en sus propios emprendimientos, mientras desarrollan competencias técnicas para el trabajo y humanas para la vida. De este modo, impulsa la empleabilidad sostenible, al lograr que nueve de cada diez estudiantes obtengan empleo antes de graduarse. Actualmente se conforma por 31 campus tradicionales y 13 espacios Connect, distribuidos en 29 ciudades de México. Su comunidad se Integra por más de 52 mil estudiantes, cinco mil docentes, 2 mil 480 colaboradores y más de 163 mil egresados. Para conocer más sobre su proyecto educativo, visite www.tecmilenio.mx 

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