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Mujeres, empleo y el gobierno de Sinaloa


Por Omar Garfias

@Omargarfias


Según el Inegi, 120 mil mujeres sinaloenses están dispuestas a trabajar, pero no tienen empleo.

El segundo informe de gobierno da cuenta de que la Secretaría de las Mujeres canalizó a 64 mujeres a programas de proyectos productivos y a 309 para becas de capacitación laboral. En total, 373 beneficiadas.

Estos números muestran que no hay una política gubernamental de crecimiento económico inclusivo ni de incorporación femenina al trabajo remunerado.

No hay un conjunto de acciones organizadas con metas suficientemente importantes que se evalúen y corrijan periódicamente para que las mujeres sinaloenses obtengan un empleo formal o desarrollen sus proyectos productivos.

Las dependencias implicadas con el mercado laboral atienden mujeres por casualidad, no por intencionalidad, y lo hacen sin enfoque de género.

En Sinaloa hay muchas barreras para que ellas tengan un empleo; les es más difícil conseguirlo que a los varones.

En junio de este año, el 74 por ciento de los hombres en edad de trabajar eran parte de la población económicamente activa, pero en el caso de las mujeres, sólo el 48 por ciento.

En Estados Unidos la participación femenina es de 56 por ciento; en Canadá, 59; en CDMX, 53; en BCS, 55; en Colima, 56.

La posición de ellas en las empresas también es inferior.

Hay 82 mil hombres empleadores, pero sólo 26 mil mujeres empleadoras.

El trabajo femenino es el más precario, el de menos ingresos.

El 36 por ciento de las trabajadoras sinaloenses están a tiempo parcial, el menor a 35 horas semanales, mientras que en los varones ese dato sólo es del 22 por ciento.

La Tasa de Subutilización de la Fuerza de Trabajo se ubicó en 14 por ciento para los hombres y 22 para las mujeres.

El 28 por ciento de la población femenina que trabaja no gana lo suficiente para adquirir la canasta alimentaria con que se mide la pobreza, esto es, cuatro puntos porcentuales más que en la población masculina.

En nuestro estado se desaprovecha el talento femenino; las mujeres aún no acceden plenamente al mercado laboral.

El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) construyó un índice con el que mide las barreras que enfrentan ellas en los aspectos cruciales para entrar a la economía remunerada: educación, tiempo disponible, oferta laboral y violencia de género, y analiza las condiciones clave que determinan su permanencia en el mercado laboral: calidad del empleo que se les ofrece, infraestructura de cuidados, así como las políticas de igualdad en los centros de trabajo.

En ese índice, Sinaloa ocupa el lugar 14. Bajamos cinco lugares en 2023.

Este estudio del IMCO y los trabajos de Claudia Goldin, Premio Nobel de Economía 2023, establecen rotundamente que la baja participación de mujeres y la falta de condiciones equitativas en el mercado laboral frena el potencial económico del país y del estado.

Si no se les excluyera habría mayor autonomía económica de género y más productos y servicios para todos.

Para sumar a más mujeres a la economía remunerada es necesario reducir las barreras que enfrentan.

Debe construirse una política pública sinaloense de inclusión económica de género con metas trascendentes y gestión profesional.

Permítame finalizar resaltando algunas propuestas.

  • Establecer un sistema estatal de cuidados de niños, enfermos y ancianos que libere tiempo para la opción laboral. Esta es, a la vez, una vertiente potencial de proyectos productivos de mujeres.

  • Recuperar el programa de Escuelas de Tiempo Completo.

  • Rediseñar los procesos de capacitación para el trabajo y adecuarlos a los tiempos y disposición de movilidad de la población femenina.

  • Detonar la corresponsabilidad de las labores domésticas en la familia con modificaciones legislativas y campañas realmente visibles.

  • Impulsar un sistema de oferta de servicios privado que sustituya el trabajo doméstico no remunerado. Empresas de mujeres que sirven a mujeres. Colectivizar y optimizar el proceso de quehacer del hogar. Esta es otra vertiente potencial de proyectos productivos de mujeres.

  • Focalizar un sistema especial de seguridad pública en el transporte público y en las rutas de movilidad que usan las trabajadoras. Aprovechar las innovadoras experiencias exitosas del tema.

  • Desarrollar un programa suficiente de emprendimientos productivos encabezados por mujeres.

  • Multiplicar las opciones de educación y capacitación en dirección empresarial.

Existen muchas ideas más que pueden ser componentes de una política pública que apoye a las 120 mil mujeres sinaloenses que necesitan un lugar en la economía remunerada.

Existe mucha investigación de académicas y buenas prácticas desarrolladas por colectivas y servidoras públicas.

Es urgente convocar a la pluralidad de visiones a armar conjuntamente las soluciones para este problema.

Se ha podido realizar en otros estados.

En esta materia, aquí van dos años de un vacío, de una ausencia de gobierno.

Miles de mujeres buscando trabajo, solas.

Señoras y jovencitas que quieren salir adelante, pero no encuentran cómo.

Hay que apoyarlas.


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