No es miedo, sino precaución
- migueldealba5
- hace 17 minutos
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Nada que tenga que ver
con supuestos narcopolĆticos,
de este lado de la frontera,
que oficialmente no existen
porque no hay denuncias
que los señalen, según Palacio.
Por Miguel Tirado Rasso
El tema estĆ” en la mente de todos pero, por razones de Estado, desde la cĆŗpula del poder se evade discutirlo, comentarlo o cuestionarlo. Nada que tenga que ver con los narcopolĆticos de este lado de la frontera, que oficialmente no existen porque, segĆŗn los dichos de Palacio, no hay denuncias que los seƱalen.
Sin embargo, del otro lado del rĆo Bravo ese argumento no convence. Nuestros vecinos tienen otros datos. Precisamente los datos aportados por decenas de narcos que nuestro gobierno ha entregado a manera de descompresión polĆtica.
Desde la llegada de Donald Trump a la Presidencia de los Estados Unidos, MĆ©xico ha enviado 92 narcotraficantes: 29 en febrero y 26 en agosto de 2025 y 37 en enero de 2026. En los primeros dos traslados se incluyeron narcos de āalto impactoā, capos de fama reconocida por su nivel en las organizaciones criminales.
Para la tercera entrega, pareciera que se optó por la cantidad y no por la relevancia de los sujetos, porque ya eran pocos los destacados que quedaban en los centros penitenciarios. Se buscó hacer un desplazamiento que quizĆ”s no se habĆa contemplado, pero se requerĆa para calmar los Ć”nimos injerencistas del presidente Trump, quien habĆa expresado dĆas antes la posibilidad de ordenar un ataque militar para combatir el trĆ”fico de drogas por tierra, en territorio mexicano.
āHemos eliminado el 97 por ciento de las drogas que entran vĆa acuĆ”tica y ahora vamos a atacar por tierraā,Ā habrĆa dicho.
Por coincidencia, la última entrega de reos mexicanos se hizo en el aniversario del primer año de gobierno del neoyorkino. Un buen regalo, tal vez se pensó, aunque no muy satisfactorio para quien estÔ interesado en otra clase de narcos.
A pesar de que en ocasiones las autoridades norteamericanas han expresado su interĆ©s en la captura de quienes desde el gobierno protegen las actividades de los cĆ”rteles de las drogas, la reacción oficial ha sido hacer oĆdos sordos, algo que no ha gustado al vecino del norte.
La respuesta al ofrecimiento de Donald Trump para apoyar con tropas militares norteamericanas al gobierno mexicano en su combate al narcotrĆ”fico, ha sido un tajante rechazo de parte de la presidenta, alegando respeto a la soberanĆa del paĆs. Hasta el momento, Trump ha respetado la respuesta, aunque podrĆamos suponer que su insistencia encierra un mensaje.
No es novedad que el mandatario estadounidense manifieste que ālos cĆ”rteles gobiernan MĆ©xicoā... āHay que hacer algo con MĆ©xicoā⦠āNos encantarĆa que MĆ©xico lo hiciera⦠pero los cĆ”rteles son muy fuertesā¦ā.Ā
En la conversación que tuvo Juan. Ramón de la Fuente, secretario de Relaciones Exteriores, con Marco Rubio, secretario de Estado norteamericano, a principios de año, el estadunidense demandó resultados mÔs concretos y rÔpidos en el combate a las organizaciones criminales.
Los números muestran que México ha actuado bien, pero no en el campo del que casi no se habla y es un pendiente que, tarde o temprano, reclamarÔ Washington abiertamente.
El mensaje en la insistencia en la oferta de apoyo militar estadounidense para combatir el narcotrĆ”fico podrĆa ser: si tĆŗ no actĆŗas contra quienes protegen a los narcos āhablamos de funcionarios pĆŗblicos y polĆticosā,vamos a ir por ellos.
A principios de febrero, la periodista norteamericana Mary Beth Sheridan publicó en el New York Times un artĆculo en el que explica, segĆŗn su interpretación, por quĆ© la presidenta Claudia Sheinbaum se resiste a voltear a ver a los polĆticos corruptos coludidos con narcotraficantes y que, bajo su amparo, actĆŗan con absoluta impunidad.
Su tesis es que ācombatir a los cĆ”rteles no sólo implica enfrentarse a los narcotraficantes. Para Sheinbaum tambiĆ©n podrĆa significar desmantelar los cimientos del poder local en MĆ©xico y enfrentarse a miembros de su propia coaliciónā.
El problema, seƱala la periodista, no es que los grupos de narcotraficantes ataquen al Estado, sino que āa menudo forman parte de Ć©l. Avanzar con firmeza contra los polĆticos corruptos podrĆa enfrentarla a funcionarios del partido que podrĆan socavar su autoridad y debilitar a Morena de cara a las elecciones del próximo aƱoā.Ā
La presidenta no emprenderĆ” una guerra total, vaticina Sheridan, porque su supervivencia polĆtica estĆ” en juego. Carece del control total de Morena, que continĆŗa bajo la enorme influencia de su antecesor, AndrĆ©s Manuel López Obrador (AMLO), afirma la periodista.
La tesis de Sheridan no parece descabellada. Sólo habrĆa que agregar que el riesgo de no actuar es que Trump decida dar un golpe espectacular llevĆ”ndose a algĆŗn polĆtico de alto nivel ante la mirada impotente de las autoridades mexicanas. Hay que recordar que al norteamericano le urge ganar puntos entre su electorado para las elecciones de noviembre. Su popularidad no parece tan sólida.
Febrero 12, 2026
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