Perfeccionó Sinaloa la corrupción: compra despensas a sobreprecio
- migueldealba5
- hace 3 días
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Por Omar Garfias
@Omargarfias
El efecto concreto de comprar despensas a sobreprecio es que el gobierno tiene menos alimentos de los que debería tener para apoyar a personas que los necesitan. Lo que debió invertir en despensas para el pueblo pobre va a los bolsillos de funcionarios y proveedores.
No es la única ni la primera vez que se desvelan irregularidades en el uso de los recursos públicos que maneja el actual grupo en el Gobierno del estado.
Reportajes como el de Marlene León, Zorayda Gallegos y Silber Meza, titulado “Operación desfalco”, ubican al menos conflicto de intereses desde que en 2010 el doctor Rubén Rocha era coordinador de asesores del gobierno estatal priísta.
“La ordeña del erario” se subtituló el trabajo periodístico que indicaba: “En la última década, 16 funcionarios y políticos de Sinaloa —ex gobernadores, senadores, diputados, líderes de partidos, candidatos, alcaldes y secretarios de estado— han obtenido contratos o subsidios públicos mientras se hallaban en una posición de privilegio, lo q ue les ha permitido hacer negocios con los gobiernos a través de sus empresas familiares. El monto obtenido mediante este esquema de posible conflicto de intereses y tráfico de influencias supera los 800 millones de pesos”.
Francisco Labastida, Jesús Aguilar Padilla, Mario López Valdez, Rubén Rocha Moya, Jorge Iván Villalobos, Jesús Alfonso Ibarra Ramos y Aarón Rivas Loaiza son algunos políticos de las administraciones de los partidos Acción Nacional (PAN) y del Revolucionario Institucional (PRI) que fueron señalados.
Morena tomó el poder, pero no desmontó el aparato para desfalcar el presupuesto público.
A pesar de que prometió no robar, usó alegremente el mecanismo para ordeñar el erario.
La organización de la sociedad civil Iniciativa Sinaloa revisó la información de mil 100 obras, en las cuales el actual Gobierno del estado manejó un presupuesto de siete mil 56 millones de pesos. Entre las irregularidades encontradas está la alta concentración del gasto en beneficio de 14 empresas y 11 grupos empresariales, quienes acapararon el 57 por ciento del monto analizado, así como la práctica de “competencia colmena”, un esquema donde empresas relacionadas simulan competir en licitaciones públicas para aparentar un proceso transparente.
Al analizar el uso del préstamo solicitado en 2025 por el Gobierno estatal, Iniciativa Sinaloa encontró que tres bloques de contratistas concentran más de 850 millones de pesos mediante contratos tramposamente fragmentados, de los cuales ocultan documentos clave.
El Gobierno del estado no cumple la ley; no hace públicos los documentos que permiten detectar riesgos de corrupción, como los catálogos de conceptos, las bitácoras o la modificación de convenios. Los procesos de licitación pública registraron un cumplimiento promedio de apenas 49 por ciento, mientras las adjudicaciones directas de sólo 39.
Todavía peor, el gobierno morenista perfeccionó el mecanismo para ordeñar el erario.
Desapareció el Insttuto Nacional de Acceso a la Información (INAI) y la Comisión Estatal para el Acceso a la Información Pública, las autoridades autónomas que garantizaban el acceso a los archivos públicos. El insumo fundamental para el periodismo de investigación y las exigencias de organizaciones civiles hoy está en incertidumbre.
El Congreso del estado se ha propuesto eliminar la Unidad Técnica de Evaluación, un mecanismo de revisión que permite identificar irregularidades en el uso de recursos públicos.
La Auditoría Superior de la Federación ha disminuido la cantidad de auditorías forenses, capaces de seguir el dinero, cuantificar el daño y activar responsabilidades reales.
La nueva Suprema Corte de Justicia determinó que si en determinado tiempo no se inicia la investigación a quienes cometan el delito de desvío de recursos públicos, quedarán impunes para siempre.
La reforma del Poder Judicial también permite que aumente la impunidad en la corrupción, pues los jueces deben su puesto al aparato electoral del gobierno al que eventualmente juzgarán.
El gobierno ataca a las organizaciones de la sociedad civil que denuncian la corrupción.
Desde diciembre de 2022, al menos en cinco oportunidades, el gobernador ha difamado a la organización Iniciativa Sinaloa, a la que ha acusado —sin fundamento— de ser “enemigos de su gobierno”, con lo que pone en riesgo a la asociación y a sus integrantes.
El Servicio de Administración Tributaria (SAT) revocó la autorización para recibir donativos deducibles de impuesto a organizaciones como México Evalúa y Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI).
Hay países, como República Dominicana, que los índices internacionales han reconocido por la disminución de la corrupción. Los elementos que mejoraron su puntaje son: espacios civiles abiertos, controles y contrapesos eficaces, libertad de prensa e instituciones de supervisión autónomas que pueden funcionar independientemente de la política. En México y en Sinaloa, los gobiernos han hecho lo contrario.
La propia secretaria responsable de la honestidad y la transparencia del Gobierno del estado fue sorprendida y denunciada en los medios de comunicación por irregularidades en el uso de recursos públicos, por lo que tuvo que renunciar.
No son casos aislados ni defectos personales; es un sistema perfeccionado de ordeña del erario. La sociedad fue, paulatinamente, obligando al PRI a aceptar barreras, todavía insuficientes, a la corrupción. Morena las ha quitado. El Rochismo es la fase superior del prianismo.
Para ganar el poder, los morenistas prometieron separarse del boato y el dinero y ser austeros, sencillos y sobrios.
Hoy vemos que son iguales a los de antes. Hasta se visten con las mismas marcas de ropa, viven en las mismas zonas exclusivas y compran las mismas camionetas lujosas, con el privilegio de tener chofer.
En el caso de las despensas, las víctimas directas de su corrupción es la gente con hambre. Sin misericordia, abandonaron al pobre.
El proceder irregular por el que se descubrió la última compra irregular de despensas es el típico del soberbio que se sabe impune. Robar sin cuidar los requisitos básicos, al cabo no pasará nada y el dinero caerá.
En corrupción, es la fase superior, perfeccionada.
