¿Por qué las universidades apuestan por los videojuegos?
- migueldealba5
- hace 12 minutos
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Redacción
Todavía hace una década, mencionar los videojuegos en un contexto académico provocaba ceños fruncidos, pues para muchos padres y educadores representaban distracciones, enemigos del rendimiento escolar.
Algo cambió. Hoy, universidades en España, los Estados Unidos y América Latina construyen hospitales virtuales en Minecraft, entrenan futuros cirujanos con simuladores hiperrealistas y enseñan programación a través de desafíos gamificados. La pregunta ya no es si los videojuegos tienen cabida en la educación, sino cómo aprovechar su potencial al máximo.
Los datos respaldan la transformación. Según el Pew Research Center, los videojuegos son una actividad predominante en la vida de los adolescentes estadounidenses, con una participación masiva que permea todos los grupos demográficos, realidad que no puede ser ignorada por las instituciones educativas: donde hay engagement natural existe una oportunidad pedagógica.
"Los videojuegos dejaron de ser simples herramientas de entretenimiento para convertirse en espacios de aprendizaje experiencial que conectan directamente con las dinámicas digitales de las nuevas generaciones", explica el Dr. Luis Gutiérrez, vicerrector académico de Tecmilenio.
"Cuando un estudiante enfrenta un desafío en un entorno de juego no memoriza información: desarrolla pensamiento crítico, toma decisiones bajo presión y colabora con otros para resolver problemas complejos. Esas son las competencias que hoy demanda el mercado laboral".
La investigación, publicada en Scientific Reports, concluyó que los niños que usan videojuegos a diario presentan mejoras de hasta 2.5 puntos en su coeficiente intelectual, con avances significativos en comprensión lectora, memoria y procesamiento visual-espacial.
Además, investigaciones de la Universidad Politécnica de Madrid confirman que los videojuegos favorecen el desarrollo cognitivo del cerebro y son altamente efectivos como herramientas de aprendizaje por su alto grado de motivación e interacción directa. En los estudiantes universitarios potencian habilidades sociales, razonamiento y resolución de problemas, refuerza la autoestima y la curiosidad por aprender.
El verdadero valor de los videojuegos trasciende la transmisión de contenidos específicos, ya que funcionan como laboratorios donde se cultivan las habilidades del siglo XXI: competencias transversales que ningún libro de texto puede enseñar: pensamiento estratégico y toma de decisiones; colaboración y comunicación; resiliencia y gestión del fracaso, y creatividad aplicada.
El uso de videojuegos en la educación superior ya no es experimental, sino una realidad documentada. En la Universidad Católica de Valencia, el profesor David Fernández García utilizó Minecraft Education para transformar su asignatura de Tecnologías de la Información en Enfermería. Creó un hospital virtual donde los estudiantes, organizados en equipos, recogían información médica mientras sobrevivían a ataques de zombis.
En México, Tecmilenio es pionero en reconocer el potencial educativo de los videojuegos mediante su programa Tecmilenio Esports, que integra los deportes electrónicos como una herramienta formativa en su ecosistema académico.
La institución implementa torneos InterHalcones de esports que reúnen a estudiantes de diferentes campus en competencias que desarrollan trabajo en equipo, pensamiento estratégico y liderazgo bajo presión.
Estos espacios fomentan el desarrollo de habilidades altamente valoradas por el mercado laboral y crean comunidades de aprendizaje donde los estudiantes aplican conocimientos técnicos, gestionan proyectos colaborativos y experimentan la toma de decisiones en tiempo real.
Esto demuestra que el gaming competitivo puede ser un catalizador efectivo para el desarrollo de competencias profesionales del siglo XXI.
Convergencia entre educación y videojuegos
La transformación no ha sido automática. Una investigación cualitativa reciente sobre barreras y facilitadores en la implementación de experiencias gamificadas afirma que los docentes enfrentan desafíos institucionales, culturales y técnicos al adoptar esas metodologías.
Al superar las barreras, los resultados son contundentes. La clave está en la implementación responsable: seleccionar juegos apropiados, integrarlos curricularmente y capacitar adecuadamente a los docentes.
La convergencia entre educación y videojuegos apenas comienza. La inteligencia artificial promete personalizar más las experiencias, al adaptar la dificultad en tiempo real conforme al progreso de cada estudiante. La realidad virtual abre posibilidades para simulaciones inmersivas que serían imposibles o peligrosas en el mundo físico: desde cirugías complejas hasta exploración de periodos históricos.
Para las universidades que buscan diferenciarse y preparar profesionales competitivos, ignorar la tendencia sería un error estratégico. Las nuevas generaciones están familiarizadas con esas plataformas y esperan que sus experiencias educativas sean tan dinámicas e interactivas como su vida digital.
Tecmilenio reconoce esa realidad al incorporar metodologías de aprendizaje experiencial que incluyen el uso estratégico de plataformas digitales interactivas. Entiende que formar profesionales del futuro requiere herramientas del presente, alineadas con las formas naturales en que las nuevas generaciones procesan información y construyen conocimiento.
La pregunta no es si los videojuegos pertenecen a la educación superior, sino si están las instituciones preparadas para liderar la transformación o la observarán desde la barrera.
Acerca de Tecmilenio
Es una institución educativa que forma personas con Propósito de Vida y las competencias para alcanzarlo, a través de una educación flexible y de alta calidad, que integra el aprendizaje con el trabajo, promueve el bienestar integral y prepara a sus estudiantes para los desafíos del presente y el futuro. MAPS, su nuevo modelo educativo, permite personalizar la ruta de aprendizaje mediante certificados cocreados con empresas y expertos y experiencias de formación integrada al trabajo como la Estancia Empresarial, donde los estudiantes resuelven retos y proyectos en empresas o en sus propios emprendimientos, mientras desarrollan competencias técnicas para el trabajo y humanas para la vida. De este modo, impulsa la empleabilidad sostenible, al lograr que nueve de cada diez estudiantes obtengan empleo antes de graduarse. Actualmente se conforma por 31 campus tradicionales y 13 espacios Connect, distribuidos en 29 ciudades de México. Su comunidad se integra por más de 52 mil estudiantes, cinco mil docentes, 2 mil 480 colaboradores y más de 163 mil egresados.
Para conocer más sobre su proyecto educativo, visite www.tecmilenio.mx
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