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Toc... Toc...


Por Déborah Buiza

@DeborahBuiza


En el cuento de Alicia en el país de las Maravillas, de Lewis Carroll, la protagonista es muy grande para la pequeña puerta por donde quiere pasar, por lo que bebe una poción y se hace pequeña, para darse cuenta, entonces, de que la llave que necesita para abrir se encuentra en la mesa y, por su tamaño, no logra alcanzarla... entonces come algo que la agranda y termina en un mar de lágrimas.

¿Cuántas veces hemos visto por el picaporte y nos gustaría pasar por esa puerta para explorar más pero, por alguna razón, no podemos?

En ocasiones es que no tenemos el “tamaño”, la “fuerza” o “la llave” para abrir esa puerta, y entonces sólo es cuestión de conseguir la llave adecuada y hacernos de lo necesario para abrir y cruzar; otras veces, aún teniendo cómo abrir y cruzar nos da miedo hacerlo y no lo hacemos.

Necesitamos preguntarnos con frecuencia si hay alguna puerta por ahí que no hemos visto o explorado, que nos pueda conducir a alguna meta o sueño pendientes, o si hay alguna puerta que antes no pudimos abrir y ahora —en otras condiciones— ya podríamos intentar de nuevo abrir, o si acaso es necesario buscar una puerta que nos saque de lugares que ya no son sanos para nosotros.

¿Te das cuenta que en tu vida hay puertas que te da miedo abrir? ¿Te has preguntado qué hay detrás? ¿Qué cambiaría si la abrieras? No sólo es el hecho de abrir puertas, sino de cruzarlas, avanzar y, algunas otras, cerrarlas porque sabemos que no nos convienen.

A veces nos quedamos frente a las puertas que sabemos que "debemos” o “tenemos” que cruzar y no damos los pasos hacia ellas; incluso, traemos un banquito para sentarnos delante de ellas, como esperando a que se abran solas. Spoiler alert: Hay puertas que no se abrirán solas, por más que esperemos o deseemos.

Otras veces podemos abrir esas puertas con facilidad, pero al cruzar no nos gusta lo que hay del otro lado, nos es incómodo; ese lugar no es para nosotros y preferimos salir de nuevo, cerrar con llave, tirarla al mar y andar sin mirar atrás.

Aunque se lea contradictorio lo siguiente, también es necesario reconocer que una puerta abierta no siempre significa que la crucemos, ni que una puerta cerrada signifique que ahí no es.

¿Qué puertas han significado mucho en tu vida o un giro determinante?

Necesitas llaves y las manos libres para poder abrir las puertas que te puedan conducir a los lugares que quieras ir; también valor y atrevernos a tocar, mantenernos abiertos a la sorpresa de lo que encontremos y listos para soltar lo que quede atrás.

Pero también es importante ser cuidadosos para no dejar puertas abiertas que nos roben la energía, nos distraigan o que, de repente, aparezca algo que nos robe la paz; estar al pendiente de si quedó alguna rendija por la cual se pueda colar la tristeza, la nostalgia, el frío o los bichos que nos puedan robar la tranquilidad y la paz.

Y tú, ¿te atreverás a buscar nuevas puertas?

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