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Busca el deporte combatir el calentamiento global


Tatyana McFadden durante la Maratón de Boston 2018,

en la que obtuvo el primer lugar.


Tatyana McFadden es considerada la mujer más rápida del mundo. Ha sido seis veces atleta paralímpica estadounidense y 20 veces medallista paralímpica. Ha ganado 23 grandes maratones mundiales y ha batido cinco récords mundiales de atletismo. McFadden nació con espina bífida y pasó los primeros años de su vida en un orfanato en Rusia con poco o ningún acceso a los servicios básicos —ni siquiera a una silla de ruedas—, antes de ser adoptada por su madre, Déborah, con quien se mudó a Maryland, en los Estados Unidos. Más de 20 años después, el recuerdo de esas vivencias está aún muy presente y son en parte el principal motivo de que se haya convertido en una activista de los derechos de las personas con discapacidad y de la necesidad de darles voz en cuestiones cruciales como el cambio climático. “Sé de primera mano lo que es vivir sin una alimentación adecuada, sin agua potable, calefacción o electricidad, así que son cosas que no doy por sentado. Afortunadamente, fui adoptada a los seis años por una maravillosa familia estadounidense y ya no tuve que vivir en esas condiciones. Sin embargo, con el cambio climático, en muchos países en desarrollo mucha gente vive este tipo de situaciones", explica. McFadden comenta las conversaciones que mantiene sobre el cambio climático con sus colegas atletas paralímpicos procedentes de países especialmente afectados. "No hay duda de que el cambio climático es un gran reto mundial que afecta a todas las personas, pero impacta de forma desproporcionada a la población discapacitada", afirma. El calentamiento global y el deporte En el mundo del deporte, el calentamiento repercute de diferentes maneras y los atletas sienten cómo aumenta el calor durante sus eventos. Sin ir más lejos, en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 se batió el récord en calor y humedad, lo que supuso un peligro para los participantes.


Tatyana Mcfadden, paralímpica de Estados Unidos, recibe una medalla durante los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020. / Tatyana Mcfadden

"Esto está directamente relacionado con la hidratación. Como atletas necesitamos estar muy hidratados. Tener una discapacidad, estar paralizado de la cintura para abajo provoca problemas de circulación y para nosotros la hidratación ya es algo muy complicado. Puedes sufrir un golpe de calor y morir porque no te hidratas lo suficiente", explica. La nutrición es otro factor sustancial para los competidores que puede convertirse en un gran problema para atletas de ciertos países”. McFadden se enteró que, durante uno de los picos más altos de la pandemia por COVID-19, activistas estadounidenses tuvieron que entregar alimentos y dar atención sanitaria y medicamentos a los atletas paralímpicos sudafricanos, quienes se encontraban muy débiles. "Este es un gran reto que enfrentamos, no solo por la COVID sino por la crisis climática. Como atleta de élite, me afecta personalmente porque la hidratación y la nutrición son fundamentales no sólo para el rendimiento, sino también para la salud en general. Ver que mis colegas atletas paralímpicos carecen de estas cosas es difícil de asimilar. Por este motivo, tenemos que formar parte de estas conversaciones, porque son las personas con las que compito. Muchos no pudieron ir a Tokio porque se encontraban en este tipo de situaciones", sostiene. Un problema para el mundo del deporte Según el reciente informe de políticas “Abordar el cambio climático a través del deporte del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, el sector del deporte está sufriendo las consecuencias del aumento de las temperaturas, las precipitaciones más intensas y el incremento de los fenómenos meteorológicos extremos. Un estudio citado en el informe mostraba que, con el calentamiento global, la mitad de las antiguas sedes olímpicas de invierno probablemente no podrán patrocinar los juegos de invierno en 2050, debido a la falta de nieve y hielo. En 2018, las elevadas temperaturas obligaron a los organizadores del Abierto de Tenis de los Estados Unidos a ofrecer a los atletas un "descanso del calor". Durante el Abierto de Australia de 2020, la mala calidad del aire causada por los incendios forestales obligó a algunos tenistas a retirarse del torneo. Para 2050, se prevé que casi una cuarta parte de los estadios de los equipos de la liga de fútbol inglesa (23 de 92) se inunden parcial o totalmente cada año. Estos ejemplos son de eventos deportivos de alto nivel. Sin embargo, el impacto en eventos más pequeños y locales es potencialmente mucho mayor. Desde las ligas juveniles hasta los equipos universitarios, millones de atletas ya se han visto afectados por las alteraciones climáticas, y se magnificarán con el tiempo.

Kaede Maegawa compite en salto de longitud durante los Juegos Paralímpicos de Tokio. / Kaede Maegawa

Todos los sectores, todas las voces A primera vista, la interrupción de los eventos deportivos parece un problema menor en un contexto de inseguridad alimentaria, energética e hídrica que obliga a millones de personas a emigrar debido a los efectos del cambio climático. "Sin embargo, la magnitud de la crisis dicta que las soluciones deben provenir de todos los sectores, de todas las naciones, de todas las voces, con una idea. Y resulta que los atletas pueden responder al desafío y contribuir a generar el cambio", explica el informe de la ONU. Está claro que el mundo del deporte está en una posición única de liderazgo en la lucha contra el cambio climático y en la mitigación de sus efectos. "Es una cuestión personal para mí. Queremos cambiar las cosas y ¿cómo podemos hacerlo deportistas como yo? Primero, tenemos que hablar del tema. Segundo, debemos trabajar con los patrocinadores, que cuentan con una enorme audiencia externa. Así que nuestro trabajo consiste en explicarles cuestiones clave como la importancia de la huella de carbono y de las emisiones cero de carbono. Además, tenemos que elogiar a los patrocinadores que ya están llevando a cabo una labor en este terreno y logrando grandes cambios", subraya la atleta.

Brad Snyder, paralímpico de los Estados Unidos, en una competencia.

/ Marc Antoine Dumont

El papel del deporte Los eventos deportivos también contribuyen al calentamiento global. Según un informe de la Alianza para la Transición Rápida, el sector deportivo mundial contribuye con el mismo nivel de emisiones que un país de tamaño medio a través de su huella de carbono procedente del transporte, las construcciones, las instalaciones deportivas y las cadenas de suministro de equipos relacionados con el deporte. Sin ir más lejos, se calculó que los Juegos Olímpicos de Río 2016 liberaron 3.6 millones de toneladas de dióxido de carbono, y el Mundial de Rusia 2018, 2.16 millones de toneladas. Este tipo de evaluaciones podría subestimar el peaje del cambio climático, ya que no incluyen el impacto de la construcción de nuevos estadios, el agua y la energía consumida para llevar a cabo los eventos, y los alimentos, el plástico y otros residuos generados. Afortunadamente, se están tomando medidas para reducir la huella de carbono de los eventos deportivos. El Comité Olímpico Internacional tiene como objetivo, para 2030, ir más allá de la neutralidad de carbono y hacer que los juegos estén libres de emisiones de carbono. Atletas como Macfadden también han empezado a concienciar sobre este tema. El año pasado, con motivo de la cumbre sobre el cambio climático COP26, más de 50 deportistas olímpicos y paralímpicos de Tokio 2020 se reunieron para abogar por medidas ambiciosas por parte de los líderes mundiales. Según la agencia de asuntos económicos, el deporte puede desempeñar un papel crucial en la educación y la toma de conciencia sobre el calentamiento global y, en general, sobre las cuestiones medioambientales, incluyendo la promoción de un estilo de vida saludable y sostenible. De hecho, un estudio ha revelado que los aficionados al deporte son receptivos a las iniciativas ambientales y se esfuerzan por reducir la huella medioambiental no solo cuando asisten a eventos deportivos, sino también en sus comportamientos cotidianos, y como defensores de dichas iniciativas dentro de sus comunidades. Es decir que campañas de sostenibilidad medioambiental dirigidas a grupos específicos pueden ser claves en este proceso. Los atletas y los equipos deportivos pueden servir de modelo a sus seguidores, y educar a las personas y a las comunidades sobre el cambio climático, motivándolas a cambiar su estilo de vida para mejorar la salud del planeta. McFadden también participó en el lanzamiento de la campaña WeThe15 durante los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, cuyo objetivo era visibilizar ese 15 por ciento de personas de todo el mundo con alguna discapacidad y luchan contra las barreras y la discriminación. "Miro mi futuro con la esperanza de hacer posible un cambio y contribuir a que haya más personas con discapacidad con su merecido asiento en la mesa de debates, asegurándonos de que formamos parte de la conversación sobre el cambio climático y haciendo nuestra parte para promover la sostenibilidad en el mundo", confiesa con esperanza la atleta de élite, mientras se prepara para París 2024, donde el Comité Olímpico trabaja para convertirlo en un evento sostenible. La campeona paralímpica estadounidense de atletismo formó parte, además, de las celebraciones del Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz 2020, que este año celebró la ONU de manera virtual, con otros atletas de élite y olímpicos, así como con los principales grupos deportivos, entre ellos el comité organizador de la Copa del Mundo de Qatar 2022 y el Mundial de Rugby.

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