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Culiacán quiere dejar de ser una sociedad narca



Por Omar Garfias

@Omargarfias


El 84.4 por ciento de los habitantes de Culiacán considera que es inseguro vivir ahí, según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública (ENSP) levantada en marzo pasado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Para el INEGI, la diferencia respecto a la percepción de inseguridad de diciembre pasado —88.1— no es estadísticamente significativa al estar dentro de los márgenes de error de la metodología. Esto significa que el miedo sigue siendo la sensación que priva en las familias del municipio.

En diciembre de 2021, al inicio del gobierno de Rubén Rocha, la percepción de inseguridad era de 56 por ciento en Culiacán. Se agravó 28 puntos porcentuales.

Los resultados de una encuesta aplicada en diciembre por la consultora Lexia, especialista nacional en estudios de profundidad, dicen que 92 por ciento está preocupado porque le hagan daño a su persona y a su familia; 91 por ciento teme quedarse sin empleo, sin ingresos y sin forma de ganarse la vida;  a 88 por ciento “le quita el sueño” sentir que la ciudad no tiene arreglo y no saber qué va a pasar, y 88 por ciento se siente alterado por el estrés, la ansiedad y el encierro que vive en casa.

Sólo 9 por ciento de la población de Culiacán quiere que la narcopandemia se solucione mediante el triunfo de un grupo que derrote a los contrarios y tome el control total, según la encuesta de la consultora Lexia.

La mayoría, 51 por ciento, quiere ley, no pacto.

Una determinación mayor es por no volver a la Pax narca. El 70 por ciento responde a la encuesta —la metodología cuantitativa— que los sinaloenses ya no deberían regresar al pasado, sino buscar una paz verdadera. Con base en metodologías cualitativas, el estudio encuentra que “aunque pudiera regresar a lo de ‘antes’, no bastaría para solucionar. La demanda se movió: quieren ley, no administración narca de la paz. La ciudadanía rechaza orden a cambio de control criminal”.

El 75 por ciento de los ciudadanos considera que la violencia y el miedo actuales son más caros que los beneficios que pueden traer las actividades ilegales. 76 por ciento está de acuerdo en que Culiacán puede crecer económicamente sin depender del dinero generado por actividades ilegales. Consideran que se pueden basar en los recursos naturales, el talento y su capacidad de trabajar y superar los problemas.

Rotundamente se puede afirmar que la mitad del problema está resuelto pues la mayoría de Culiacán no quiere seguir como una sociedad narca.

Si usted piensa que lo deseable es que Culiacán deje de ser un centro neurálgico del crimen organizado, que su economía deje de operar con gran cantidad de recursos provenientes de actividades ilegales y que sus valores sociales y sistema político dejen de estar influidos o determinados por la delincuencia, la noticia es que no está solo ni es el único. Todavía más, quienes piensan como usted son la mayoría, aunque no lo digan.

Sin la determinación de la gente para dejar de ser una sociedad narca ningún cambio es posible. Ese importantísimo aspecto ya está resuelto.

Vivir los culiacanazos ha construido un consenso en torno a reinventarse sin el narco.

Es un consenso callado. Por eso es sorprendente. Nadie se atreve a decir públicamente “estaríamos mejor sin los narcos”. Es un consenso que, por miedo, cada quien guarda en lo individual, pero es un consenso presente en la mayoría de las personas.

Un consenso que se desprendió de cada uno de los robos de vehículos, de cada balacera en la calle, de cada sirena escuchada, de cada atrocidad vista en los medios de comunicación, de cada WhatsApp sangriento, de cada desaparición conocida, de cada marcha, de cada protesta, de cada complicidad gubernamental evidenciada, de cada declaración oficial insultante, de cada asesinato, de cada cadáver…

El cambio al que aspiran es radical. Quieren un Culiacán diferente al que tienen. La transformación del pensamiento colectivo culichi es profunda.

Dejar de ser una sociedad narca implica que en menor o mayor medida los habitantes de Culiacán hagan algo diferente a lo que hacían y/o dejen de hacer algo que hacen.

Es un movimiento en un mismo sentido de un cuerpo compuesto por miles de partes. Es una orquesta que decidió tocar una pieza de otro género musical, que implica que algunos cambiarán de instrumento y todos de partitura.

El valor que la población ve con mayor relevancia para salir de la crisis es la justicia y, en segundo lugar, el respeto a las leyes, según hallazgos del estudio de Lexia.

Esto puede significar que parte del consenso es la necesidad de alejarse de la ilegalidad, tanto la sociedad como funcionarios y políticos involucrados en la superación de la narcopandemia y la conducción del municipio.

Otros valores que deben regir la conducta de todos los actores sociales, según las respuestas al estudio, son trabajo, honestidad, solidaridad, confianza entre la gente y apertura al cambio.

La parte no resuelta es hacia dónde y cómo dejar de ser una sociedad narca.

Ambas preguntas deben ser resueltas por medio de una gran deliberación pública y las próximas columnas estarán dedicadas a ello.

Sí, hay miedo, pero también decisión de vivir mejor.

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