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Redefine el talento “future-ready” la empleabilidad en México


Redacción / Monterrey, N. L.


México enfrenta una desconexión estructural entre lo que se enseña y lo que el trabajo exige, en el contexto de un mercado laboral que cada vez pide más habilidades aplicables, evidencia práctica y capacidad de adaptación, lo que impulsa una evolución en los modelos educativos hacia esquemas que integran la experiencia real desde la formación.

Más que un problema de falta de talento, el escenario refleja una transición en la forma de construir la empleabilidad, pues ya no basta adquirir conocimientos, sino demostrar su aplicación en contextos reales.

Durante el panel “Rehumanizando el futuro: el talento que México necesita hoy”, organizado por la Asociación Mexicana en Dirección de Recursos Humanos (AMEDIRH) y Tecmilenio, se presentó el whitepaper “Future-Ready Talent: lo que se busca en los egresados”.

El panel reunió a Arabella Cantú Castillo, directora Global de Talento y Cultura de FEMSA; Mauricio Reynoso, director General de AMEDIRH, y Julio Peña, vicerrector de Educación Abierta y Organizaciones de Tecmilenio, quienes fueron moderados por Ivonne Vargas, directora editorial del Observatorio del Instituto del Propósito y Bienestar Integral y autora del whitepaper.

Desde distintas perspectivas, los participantes coincidieron en que la empleabilidad está en evolución: el mercado valora cada vez más la capacidad de aplicar el conocimiento y generar valor desde el inicio de la trayectoria profesional.

El documento identifica una tensión que se ha vuelto estructural: mientras las organizaciones reportan dificultades para cubrir vacantes, los jóvenes enfrentan procesos de inserción laboral que pueden extenderse entre seis y doce meses. Esta situación no responde únicamente a la disponibilidad de talento, sino a la necesidad de fortalecer la conexión entre formación y la práctica profesional.

Entre los principales hallazgos del análisis destacan:

  • 75 por ciento de las empresas en México declara dificultades para encontrar el talento adecuado.

  • Sólo entre 24 y 27 por ciento de quienes inician estudios superiores concluyen una licenciatura.

  • Los egresados pueden tardar entre seis y doce meses en conseguir su primer empleo.

  • La brecha principal no es técnica, sino en habilidades humanas como adaptabilidad, pensamiento crítico y gestión emocional.

  • Cerca de 40 por ciento de las habilidades actuales cambiarán hacia 2030, según el Future of Jobs Report 2025 del World Economic Forum.

Estos datos reflejan un cambio de fondo: la empleabilidad evoluciona hacia un modelo donde la evidencia, la experiencia y la capacidad de adaptación pesan más que la acumulación de conocimientos.



A partir de estos hallazgos, la discusión se centró en cómo evolucionar de un modelo basado en títulos a uno centrado en evidencia, experiencia y propósito. Desde la visión empresarial, Arabella Ivett Cantú Castillo destacó que las organizaciones buscan talento con capacidad de aprendizaje continuo, criterio y habilidade que permitan sostener el desempeño en entornos cambiantes.

“La educación formal es la puerta de entrada, pero no es suficiente. Lo que realmente valoramos es lo que una persona puede hacer y, sobre todo, su capacidad de seguir desarrollándose. Buscamos curiosidad, adaptabilidad, pensamiento crítico y habilidades de colaboración, porque eso permite que el talento evolucione junto con la organización”.

Desde la perspectiva de recursos humanos, Mauricio Reynoso subrayó que la desconexión entre formación y empleo responde a la falta de integración real entre universidad e industria durante el proceso formativo.

“Si no se fortalece la comunicación y la vinculación entre universidades y empresas, difícilmente podrá cerrarse la brecha. El gran reto es que los jóvenes tengan la oportunidad de experimentar en escenarios reales aquello para lo que se están formando, no hasta el final, sino desde etapas tempranas”.

El panel puso sobre la mesa la necesidad de que la experiencia laboral deje de ser una etapa posterior a la formación y sea un componente estructural de la misma. La integración de retos reales, participación de empresas en el diseño de programas y validación de competencias en contextos aplicados fueron señalados como elementos clave para cerrar la brecha.

Desde el horizonte académico, Julio Peña destacó que modelos educativos basados en evidencia —como los que integran certificaciones modulares y experiencias vinculadas con el entorno laboral— reducen los tiempos de inserción, aumentan la empleabilidad y generan valor tangible, tanto para estudiantes como para organizaciones.

“Pasamos de un modelo centrado en credenciales a uno basado en habilidades. Muchas empresas están dispuestas a contratar si una persona demuestra que sabe hacer algo. La clave es construir evidencias desde el inicio y no esperar al final de la carrera”.

Asimismo, se abordó el impacto de la inteligencia artificial en el futuro del trabajo. Los panelistas coincidieron en que si bien la tecnología redefine tareas y procesos, las capacidades humanas como el pensamiento crítico, el propósito y el juicio, determinarán el valor del talento en el largo plazo.

El panel concluyó que la empleabilidad ya no puede entenderse como un resultado exclusivo del sistema educativo; requiere de una corresponsabilidad entre empresas y academia para co-crear talento preparado para enfrentar los retos actuales.

Más que una tendencia, el concepto future-ready talent plantea un cambio estructural: pasar de un modelo basado en credenciales a uno centrado en capacidades demostrables. Una transición que redefine la empleabilidad de los jóvenes y la competitividad del país en un entorno global cada vez más dinámico.


Acerca de Tecmilenio

Es una institución educativa que forma personas con Propósito de Vida y las competencias para alcanzarlo, a través de una educación flexible y de alta calidad, que integra el aprendizaje con el trabajo, promueve el bienestar integral y prepara a sus estudiantes para los desafíos del presente y el futuro. MAPS, su nuevo modelo educativo, permite personalizar la ruta de aprendizaje mediante certificados cocreados con empresas y expertos y experiencias de formación integrada al trabajo como la Estancia Empresarial, donde los estudiantes resuelven retos y proyectos en empresas o en sus propios emprendimientos, mientras desarrollan competencias técnicas para el trabajo y humanas para la vida. De este modo, impulsa la empleabilidad sostenible, al lograr que nueve de cada diez estudiantes obtengan empleo antes de graduarse. Actualmente se conforma por 31 campus tradicionales y 13 espacios Connect, distribuidos en 29 ciudades de México. Su comunidad se Integra por más de 52 mil estudiantes, cinco mil docentes, 2 mil 480 colaboradores y más de 163 mil egresados. Para conocer más sobre su proyecto educativo, visite www.tecmilenio.mx

 

 

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