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El Museo que no logró Hitler


1. Retrato del doctor Paul Gachet / Van Gogh (se desconoce su paradero).

2. Retrato de Adele Bloch / Gustave Klimt (Neue Galerie, Nueva York).

3. El Astrónomo / Johannes Vermer (Museo del Louvre).


Por Mayra Núñez Perea

galeriamayra2@gmail.com

www.mayragalleryart.com

YouTube: Mayra Gallery Art


Tuvieron que pasar muchos años después de la Segunda Guerra Mundial para calcular cuántas obras de arte fueron saqueadas por el Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (Partido Nazi).

Es conocido el interés que Adolfo Hitler tenía por el arte, tal vez porque fue rechazado cuando se presentó en la Academia de Bellas Artes de Viena.

Desde que el Partido Nazi llegó al poder en 1933, Hitler empezó a construir la idea de crear el museo más importante del mundo, el cual se ubicaría en el pueblo donde se crió: Linz, Austria.

Por eso en 1939, cuando Alemania invade Polonia, empiezan a confiscar colecciones privadas judías y de iglesias y museos. Se crea la organización para confiscar obras de arte dirigida por Hermann Wilhelm Göring (mariscal del III Reich), que formarían el acervo de El Museo del Führer.

Una de las colecciones más afectadas fue la de la familia judía de banqueros Rothschild; vaciaron sus residencias y todo lugar que tuviese acervo, pues la familia tenía varias propiedades.

Más de seis mil obras de arte fueron robadas por el Partido Nazi, cuyo destino fue incierto hasta que, en 1943, el gobierno del presidente de los Estados Unidos, Franklyn D. Roosevelt, creó una organización dedicada a salvaguardar los tesoros artísticos y culturales que fueron saqueados por los alemanes durante la guerra.

La organización fue denominada The Monuments Men y se dedicó a investigar, rastrear y localizar las obras de arte que pertenecieron durante generaciones a colecciones privadas, así como otros tipos de tesoros que los nazis y sus colaboradores franceses habían obtenido.

Gran cantidad de obras se encontraron empaquetadas en los sótanos de un castillo situado en Bavaria, Alemania, las cuales se devolvieron a sus propietarios.

Todavía hay un gran número de cuadros que no han regresado a sus dueños originales, y muchas familias judías han debido recorrer un largo camino para recuperarlas. Algunas que lo lograron han subastado las obras, con lo que obtuvieron altas sumas debido a la cotización que alcanzaron en el mercado del arte.

El valor material confiscado se estimaría arriba de los mil millones de euros, según la historiadora Meike Hoffmann, de Berlín, quien se dedica a esclarecer el valor y el origen de las piezas.

Entre los autores de las obras encontradas el siglo pasado figuran Pablo Picasso, Henri Matisse, Marc Chagall, Paul Klee, Max Beckman y Johannes Vermer, entre otros.

Y no es que los alemanes fueran eruditos en la materia; lo hicieron para acumular riqueza.

Hasta la próxima.

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