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El Niño se intensifica y eleva el riesgo de olas de calor, sequías y lluvias extremas


Escenarios mediante conjuntos multimodelos de los principales centros mundiales de producción para las partes central y oriental del Pacífico ecuatorial. / © WMO
Escenarios mediante conjuntos multimodelos de los principales centros mundiales de producción para las partes central y oriental del Pacífico ecuatorial. / © WMO

+ La OMM anticipa un episodio fuerte entre julio y septiembre;

llama a reforzar las alertas tempranas y la preparación

de gobiernos y comunidades

 

Por Miguel Ángel de Alba

@migueldealba

 

El fenómeno climático de El Niño ya está presente en el océano Pacífico tropical y evolucionará rápidamente hacia un episodio fuerte durante el trimestre julio-septiembre de 2026, lo que incrementará el riesgo de olas de calor, sequías, lluvias torrenciales e inundaciones en distintas regiones del planeta, advirtió la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

En su más reciente Boletín sobre el clima estacional mundial (Global Seasonal Climate Update), el organismo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) señala un alto nivel de confianza en las proyecciones por la coincidencia entre los principales modelos climáticos internacionales, que muestran un calentamiento sostenido del Pacífico ecuatorial central y oriental.

Las previsiones indican que la temperatura superficial del mar superará los 2 grados Celsius en las regiones clave de vigilancia, una señal característica de un evento intenso de El Niño.

"Se observan características de un episodio de El Niño y se prevé se intensifiquen rápidamente para convertirse en un episodio fuerte", afirmó Celeste Saulo, secretaria general de la OMM.

Este escenario incrementará la probabilidad de sequías y precipitaciones intensas, además del riesgo de olas de calor terrestres y marinas en numerosas regiones.

Un fenómeno natural con impactos globales

El Niño es una fase del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), uno de los principales reguladores de la variabilidad climática. Aunque es un proceso natural que se presenta cada dos a siete años, su interacción con el calentamiento global puede amplificar los impactos sobre la sociedad y los ecosistemas.

Cada episodio es distinto. Su intensidad, duración y la interacción con otros sistemas oceánicos y atmosféricos, como el dipolo del océano Índico o las anomalías del Atlántico tropical, determinan las regiones que enfrentarán condiciones más severas.

El término "superepisodio de El Niño" no forma parte de la clasificación oficial de la comunidad meteorológica internacional.

Calor casi generalizado

El pronóstico estacional de la OMM prevé que entre julio y septiembre exista una probabilidad muy elevada de temperaturas superiores a lo normal en casi todas las zonas habitadas del planeta entre los 60 grados de latitud norte y sur.

Acerca de los océanos, el Pacífico ecuatorial mostrará el patrón típico de un episodio de El Niño en rápida intensificación, con más del 80 por ciento de probabilidades de registrar temperaturas superficiales por encima de lo normal al este de la Línea Internacional de Cambio de Fecha.

También se esperan temperaturas superiores al promedio en el océano Índico y el Atlántico tropical.


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Más lluvias en unas regiones y más sequías en otras

Las proyecciones de precipitación muestran el patrón clásico asociado con El Niño.

Entre julio y septiembre aumentará la probabilidad de lluvias intensas en el Pacífico ecuatorial central y oriental, mientras que se prevén condiciones más secas en gran parte de Australia, el subcontinente indio, sectores del océano Índico tropical, América Central y El Caribe, noroeste de Sudamérica y el Cuerno de África.

En contraste, la OMM anticipa precipitaciones superiores al promedio en el norte del Golfo de Guinea, el Pacífico ecuatorial y algunas zonas del suroeste de los Estados Unidos.

En Europa persistirá un contraste entre el norte, con tendencia más seca, y el sur, donde aumentan las probabilidades de lluvias superiores a lo normal.

¿Qué significa para México?

Aunque la OMM no emite pronósticos específicos por país en este informe, la evolución de un episodio fuerte de El Niño es una señal de alerta para México, ya que históricamente los eventos intensos de El Niño han estado asociados con mayor probabilidad de sequía en regiones del centro, occidente y norte del país; incremento de olas de calor y temperaturas extremas; cambios en la distribución de las lluvias durante el verano y otoño; impactos en la agricultura, el abastecimiento de agua y la generación hidroeléctrica, y alteraciones en los ecosistemas marinos del Pacífico mexicano.

No obstante, los especialistas subrayan que los efectos concretos dependerán de la interacción entre El Niño y otros factores atmosféricos regionales, por lo que los pronósticos nacionales deberán actualizarse conforme avance la temporada.


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Soluciones: anticiparse

Ante la rápida evolución del fenómeno, la OMM puso en marcha una estrategia internacional para fortalecer los servicios climáticos y los sistemas de alerta temprana y ya coordina reuniones periódicas con agencias de la ONU, organismos humanitarios y centros climáticos regionales para apoyar la preparación de gobiernos y sectores vulnerables como la agricultura, la salud y protección civil.

"La OMM inició una movilización sin precedentes para coordinar actividades en apoyo de los gobiernos, las organizaciones humanitarias y los sectores sensibles al clima", destacó Celeste Saulo.


Fuentes

  • Organización Meteorológica Mundial. Global Seasonal Climate Update (julio-septiembre de 2026).

  • Organización Meteorológica Mundial. El Niño/La Niña Hoy (2 de junio de 2026).

  • Declaraciones de Celeste Saulo incluidas en el boletín oficial de la OMM.

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