El PAN ¿sin alianzas?
- migueldealba5
- 30 oct 2025
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TEMAS CENTRALES
Por Miguel Tirado Rasso
Acción Nacional alcanzó
la joya de la corona:
la Presidencia de la República,
en el año 2000, y la conservó
en la elección de 2006.
En la búsqueda del rumbo perdido, hace un par de semanas la dirigencia del Partido Acción Nacional (PAN) anunció su relanzamiento, en un acto celebrado en el Frontón México, el mismo lugar donde, 86 años atrás, se celebrara su asamblea constitutiva. Una reconversión que ya no puede esperar, urgente y necesaria para salvar al que ha sido el partido de oposición más importante de la historia política moderna y que, en la actualidad, atraviesa por uno de sus peores momentos.
Creado para enfrentar al Partido de la Revolución Mexicana, entonces partido en el poder y precursor del Partido Revolucionario Institucional (PRI), al PAN le llevó mucho tiempo y esfuerzo ganar posiciones de representación popular. A 50 años de su fundación, en 1989 gana su primera gubernatura: Baja California. Hasta 1991 logra su primera senaduría de mayoría, también por el estado de Baja California. Obtiene su primera diputación federal de mayoría en 1964, por el estado de Chihuahua. Antes, en 1947, en Michoacán, había alcanzado su primera presidencia municipal y su primera diputación local de mayoría.
Acción Nacional alcanzó la joya de la corona, la Presidencia de la República, en el año 2000, y la conservó en la elección de 2006. En 2012 ya no la pudo retener y la perdió ante su rival histórico, el PRI. Hay que señalar que en su primer triunfo en la elección presidencial, Acción Nacional compitió con Vicente Fox, un candidato carismático, de mínima militancia partidista y poca experiencia política. Su audacia lo llevó, prácticamente, a colarse en la competencia para la candidatura del partido y ganar la elección interna por amplia ventaja.
Vicente Fox fue un presidente que se mantuvo un tanto distante del partido que lo postuló. Cuando llegaron los tiempos de la sucesión, el entonces jefe del Ejecutivo no pudo designar al candidato de sus preferencias. La elección se resolvió en un proceso interno del partido que ganó Felipe Calderón, con quien el guanajuatense había tenido serias diferencias por haber adelantado los tiempos de campaña, misma osadía que cometió él y le favoreció para ganar la candidatura presidencial del PAN.
Finalmente, el candidato panista ganó la Presidencia (2006) en una apretada y polémica elección, con lo que Acción Nacional conservaba la Primera Magistratura para un segundo período.
A diferencia de su antecesor, Felipe Calderón sí era un político de carrera, con larga trayectoria partidista que lo llevó a presidir el partido. Cuando fue momento de iniciar los preparativos para la sucesión, Calderón tampoco pudo imponer candidato y en la elección interna del partido para la candidatura presidencial la elegida fue Josefina Vázquez Mota, quien padeció los sinsabores de no ser la candidata que quería el Jefe de Ejecutivo. Las heridas de la competencia interna debilitaron la campaña de la panista, quien enfrentó a un fuerte candidato priísta que iba con todo para ganar, como sucedió.
En la nueva etapa que anuncian sus dirigentes, enfatizan que el PAN buscará participar sin alianzas y que las aceptarán sólo por excepción —así se entiende su discurso—.
Históricamente, a Acción Nacional no le ha ido mal al competir en coalición. Su primer triunfo presidencial, en 2000, lo logró en una alianza con el Prtido Verde Ecologista de México (PVEM); el segundo triunfo, en 2006, lo alcanzó sin alianzas, pero en su derrota, en 2012, también compitió solo.
Sus alianzas iniciaron en 1999 y en 26 años ganaron 23 gubernaturas al competir con aliados. Un número de triunfos nada despreciable. El PAN no ha discriminado a partido alguno cuando se trata de ir en coalición. Ha compartido sus triunfos, en diferentes momentos, con los partidos de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT), PVEM, Nueva Alianza (PANAL), el Encuentro Solidario (PES), Movimiento Ciudadano (MC) y, últimamente, hasta con el PRI que, por haber sido su rival histórico, es la alianza más cuestionada y criticada por la militancia blanquiazul.
Tendrá que meditar muy bien cuándo y con quién le conviene formar alianzas electorales. En el actual contexto político, con el poder avasallante del gobierno morenista y su abierta actitud de poner todo el aparato del Estado en apoyo de sus candidatos, más allá de lo que autorice la ley (cómo olvidar las palabras del tabasqueño “…y no me vengan con el cuento de que la ley es la ley”), la competencia electoral se ha vuelto cada vez más difícil para una oposición desunida.
Y es que, además de lo disparejo del piso, el gobierno de la 4T ha reformado el marco jurídico y cooptado a las autoridades electorales para que sus candidatos obtengan sus triunfos sin sobresaltos.
Octubre 30 de 2025
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