Energía limpia o crisis permanente: el dilema que plantea la ONU al mundo
- migueldealba5
- hace 3 días
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Por Redacción | Análisis climático
Simon Stiell, secretario ejecutivo de la ONU Cambio Climático, advirtió que el mundo enfrenta una tormenta perfecta, donde la crisis climática y la dependencia de los combustibles fósiles desestabilizan economías, disparan los precios y erosionan la soberanía de los países.
En la inauguración del Diálogo de Petersberg, en Berlín, Stiell dijo que la guerra en Oriente Medio intensificó el impacto económico de los combustibles fósiles y generó un escenario de estanflación energética —precios altos, crecimiento débil y deuda creciente—.
Según el funcionario, esa dependencia eleva el costo de vida global, reduce el margen de maniobra de los gobiernos y somete a países enteros a crisis geopolíticas, por lo que apostar aún por petróleo y gas ahorca la economía y no sólo calienta el planeta.
Ante este panorama, Stiell insistió en que la salida es acelerar la transición a energías limpias. Las razones no son ideológicas, son económicas: la energía renovable ya es la más barata disponible; no depende de conflictos ni de rutas estratégicas vulnerables; devuelve soberanía energética a los países y reduce inflación, contaminación y riesgos climáticos. Incluso señaló la ironía de que los defensores de los combustibles fósiles impulsan, sin querer, el auge de las energías renovables.
En un artículo de opinión, Stiell aterrizó el problema en regiones como América Latina y el Caribe, con aumentos en los precios de combustibles y electricidad; incrementos en los costos agrícolas (fertilizantes e insumos) y el riesgo de una crisis alimentaria global.
El Programa Mundial de Alimentos advierte que el hambre podría alcanzar niveles récord este año, mientras la Agencia Internacional de Energía ya califica la situación como una de las mayores amenazas a la seguridad energética de la historia.
Stiell reconoció que el Acuerdo de París ha generado avances relevantes, como la reducción estimada del calentamiento proyectado, la movilización de billones de dólares y la transformación de mercados energéticos, pero el problema es que la implementación va rezagada.
La prioridad es convertir compromisos en resultados concretos, con proyectos energéticos reales, modernización de redes eléctricas, reducción acelerada de las emisiones de metano, la instrumentación de los sistemas de alerta temprana, la construcción de ciudades sostenibles y la transformación del sistema alimentario.
Es importante señalar que aunque en 2025 se invirtieron más de dos billones de dólares en energía limpia (el doble que en las fósiles), los países en desarrollo apenas reciben una fracción mínima.
Stiell plantea que sin financiamiento accesible, la transición global es imposible, por lo que debe cumplirse la meta de 1.3 billones de dólares en financiamiento climático, lo que. Hace que la cooperación internacional sea más urgente que nunca.
En un mundo cada vez más volátil, Stiell plantea un contraste claro, en el que las cumbres climáticas (COP) son el eje del esfuerzo: la geopolítica tradicional: competencia, conflicto, dependencia, y la cooperación climática: estabilidad, inversión, resiliencia.
El mensaje de Stiell es claro. Apostar por combustibles fósiles ya no es una estrategia energética, sino una apuesta por crisis recurrentes. La energía limpia, en cambio, ya no es sólo una agenda ambiental. Es política económica, seguridad nacional y estabilidad social.
La cooperación climática no es idealismo multilateral. Es el único plan realista para evitar que la economía global siga al borde del colapso energético.




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