Extraditar o no, esa es la cuestión
- migueldealba5
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TEMAS CENTRALES
Un paquete polĆtico
de alta gama,
con gobernador
y senador en funciones.
Por Miguel Tirado Rasso
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Muy a su pesar, RubĆ©n Rocha Moya tuvo que separarse de su cargo como gobernador del estado, aunque lo haya hecho de manera temporal mediante una licencia āmientras dure el proceso de investigación,ā dijo en un video difundido el 1 de mayo. Apenas unas horas antes, el ahora ex mandatario habrĆa declarado que no habĆa nada que temer, por lo que no contemplaba retirarse del cargo, a pesar de los seƱalamientos de los Estados Unidos.
Desde el 28 de abril, el gobierno norteamericano solicitó por la vĆa diplomĆ”tica la detención, con fines de extradición, del gobernador Rocha Moya, del senador Enrique Inzunza, del presidente municipal de CuliacĆ”n, Juan de Dios GĆ”mez, y de siete ex funcionarios mĆ”s del cĆrculo cercano al mandatario con licencia, bajo la acusación de haberse asociado con el CĆ”rtel de Sinaloa para distribuir grandes cantidades de narcóticos a los Estados Unidos y por trĆ”fico de armas. Un paquete polĆtico de alta gama, con gobernador y senador en funciones.
Primer paso del gobierno de los Estados Unidos ante la inacción de las autoridades mexicanas que, al estilo de la 4T, no parecen dispuestas a reconocer errores, faltas, desvĆos o corrupción en el seno del morenismo. Cualquier denuncia en contra de un funcionario de la 4T, es atajada alegando que sólo busca golpear al āmovimientoā.
Esta solicitud no fue la excepción. Tanto RubĆ©n Rocha como el senador Inzunza deslindaron sus responsabilidades con la estrategia de que, en realidad, la acusación no es en su contra, sino que tiene la intención de afectar al movimiento. El exgobernador declaró: āNo voy a permitir que me utilicen para daƱar al movimiento al que pertenezcoā¦ā, mientras el senador fue aĆŗn mĆ”s atrevido al seƱalar que se trata de un āataque e insidiaāĀ diseƱado para golpear al ex presidente AndrĆ©s Manuel López Obrador (AMLO) y al movimiento de la 4T. Como si estuvieran libres de culpa.
Pero en esta ocasión el blindaje morenista es delicado e inconveniente. La acusación es por asociación delictuosa con narcotraficantes, entre otros delitos, algo que seguramente el fiscal federal para el Distrito Sur de Nueva York, Jay Clayton, tiene bien documentado con el testimonio de muchos de los capos que el gobierno de México envió a territorio norteamericano de manera expedita y sin mayores trÔmites.
Asumir la defensa de estos personajes envueltos en la bandera de la 4T puede tener un alto costo polĆtico para el gobierno de Claudia Sheinbaum, quien da la impresión de estar mĆ”s preocupada por cuidar los intereses del movimiento de la 4T y de algunos de sus impresentables militantes que por los de la Nación que le corresponde gobernar.
No gustó nada la petición de los Estados Unidos. La primera reacción de Palacio Nacional fue calificarla de injerencista. Se declaró que la solicitud carecĆa de pruebas contundentes que la justificaran; que se habĆa violado el principio de confidencialidad al hacer pĆŗblica la acusación; que la motivación era mĆ”s polĆtica que jurĆdica, y por supuesto se recurrió al alegato de la defensa de la soberanĆa, tema preferido para rechazar todo lo que cualquier gobierno extranjero u organismo internacional comente sobre lo que sucede en el paĆs.
DifĆcilmente podrĆa considerar injerencista una solicitud diplomĆ”tica para la detención con fines de extradición de un ex gobernador opaco, cuya relación y complicidad con el cĆ”rtel de Sinaloa es inocultable.
El tratado de extradición, establece un plazo de 60 dĆas para que quien la solicita aporte las pruebas que justifiquen la petición. Con la presentación de la solicitud no se exige aportar āpruebas contundentesā, las cuales se exhibirĆ”n ante el juez correspondiente. Tampoco existe un compromiso de confidencialidad en esta etapa.
Y por lo que toca a la motivación polĆtica, pudiera ser, pero es claro que para iniciar este procedimiento deben existir delitos y presuntos culpables, y en eso se funda la solicitud de extradición.
Finalmente, la soberanĆa mexicana no se vulnera por una solicitud de extradición que se atiene a un procedimiento diplomĆ”tico establecido en un tratado acordado voluntariamente por ambos paĆses.
Mucho se ha comentado cuĆ”les son las alternativas de la presidenta Sheinbaum para salir del embrollo. Ninguna es sencilla y todas tienen consecuencias polĆticas internas o externas. Desde hace un buen rato, RubĆ©n Rocha Moya es una carga para Morena. Su triunfo electoral estuvo plagado de irregularidades e injerencia del cĆ”rtel de Sinaloa, que āse portaron bienā, como dirĆa el clĆ”sico. Su entrega a los Estados Unidos serĆa bien vista por nuestro vecino y hasta conveniente en estos tiempos de negociación del T-MEC. Para los duros de Morena serĆa inaceptable, con amenaza de fractura interna.
Negar la extradición y exonerarlo de todo delito dejarĆa satisfechos a los de la 4T, aunque no a gran parte del pueblo bueno y sabio que verĆa un retroceso en la guerra contra las drogas y una seƱal de impunidad y protección a los personajes de Morena.
Los Estados Unidos y su presidente Donald Trump lo verĆan como un acto inamistoso, de falta de colaboración y de cooperación en el combate a las drogas. El calificativo de narcogobierno no se lo quitarĆan y las plĆ”ticas del T-MEC tomarĆan un rumbo incierto.
Juzgarlo en MĆ©xico pudiera no gustar mucho a los Estados Unidos, pero seguramente no lo verĆan mal, siempre y cuando se trate de un juicio formal, justo y serio.
Mayo 6, 2026
