Los sistemas agroalimentarios, al límite por el calor extremo
- migueldealba5
- hace 6 días
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Redacción / Roma/Ginebra
Los episodios de calor extremo amenazan la subsistencia, la salud y la productividad laboral de más de mil millones de personas, toda vez que los trabajadores agrícolas y los sistemas agroalimentarios son los más afectados.
Un nuevo informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) y de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) evalúa riesgos y determina opciones de adaptación, al considerar que el alza de las temperaturas entraña peligros para personas, cultivos, ganado y fauna marina.
La frecuencia, intensidad y duración de los episodios de calor extremo aumentaron significativamente en el último medio siglo, y en el futuro los riesgos para los sistemas agroalimentarios y los ecosistemas se agravarán drásticamente, destaca el informe Extreme heat and agriculture (Calor extremo y agricultura).
"El informe destaca el calor extremo y su efecto multiplicador de riesgos, que ejerce una presión creciente sobre los cultivos, la ganadería, la pesca, los bosques, las comunidades y las economías que dependen de esos recursos", dijo el director general de la FAO, Qu Dongyu.
"El calor extremo dicta cada vez más las condiciones de funcionamiento de los sistemas agroalimentarios", afirmó a su vez Celeste Saulo, secretaria general de la OMM.
"Más que un peligro climático aislado, es un factor de riesgo combinado que amplifica las debilidades de los sistemas agrícolas. Las alertas tempranas y los servicios climáticos, como las proyecciones estacionales, son vitales para contribuir a la adaptación a la nueva realidad", señaló.
La publicación describe los principios físicos del calor extremo, las vulnerabilidades y las consecuencias observadas y previstas en la agricultura; propone estrategias de adaptación; facilita estudios de casos y hace recomendaciones en materia de políticas.
El informe se publicó el 22 de abril, Día de la Tierra, y pone de relieve las interconexiones entre el clima cambiante, la seguridad alimentaria, el sistema agrícola y la salud de los ecosistemas.
Plantas, animales y seres humanos
Los efectos de los episodios de calor extremo dependen del contexto temporal y espacial en el cual se producen. En el caso de las especies ganaderas más comunes, el estrés empieza a manifestarse a partir de los 25 grados Celsius (°C), aunque ese umbral es un poco más bajo en el caso de pollos y cerdos, pues carecen de mecanismos de sudoración para reducir la temperatura corporal.
Los peces pueden sufrir insuficiencia cardíaca mientras luchan por mantener una frecuencia respiratoria elevada en aguas donde los episodios de calor extremo reducen las concentraciones de oxígeno disuelto. Más del 90 por ciento de la superficie oceánica del planeta experimentó al menos una ola de calor marina, según apunta el informe de la OMM sobre el estado del clima mundial en 2025.
En cuanto a la mayoría de los principales cultivos agrícolas, las pérdidas de rendimiento empiezan a producirse por encima de los 30°C, aunque para algunos cultivos como la papa (patata) y la cebada el umbral es inferior.
Los datos indican una estrecha correlación entre las olas de calor y los incendios forestales, pues estos fenómenos generan temporadas de incendios más largas y fuegos más intensos.
El calor extremo también afecta a los trabajadores agrícolas. Según el informe, el número de días al año en los que hace demasiado calor para trabajar puede aumentar hasta 250 en gran parte de Asia meridional, la región tropical del África subsahariana, América Central y América del Sur.
Pero el peligro que realmente encierra el calor extremo no se limita a sus efectos directos y debe considerarse su papel como multiplicador de riesgos, en especial del estrés hídrico, las sequías repentinas y los incendios forestales, sin olvidar que favorece la propagación de plagas y enfermedades. El informe hace un análisis exhaustivo de esos efectos combinados y analiza en particular peligros menos comprendidos, como las sequías repentinas, cuya causa principal es el rápido aumento de la temperatura.
Adaptación, la clave
El informe señala la necesidad de innovar y de adoptar medidas de adaptación, como la selección artificial y la elección de cultivos adaptada a la nueva realidad climática, el ajuste de los períodos de siembra y la modificación de las prácticas de gestión para proteger cultivos y actividades agrícolas de los efectos del calor extremo.
Los sistemas de alerta temprana son una herramienta importante para ayudar a los agricultores en su respuesta al calor extremo.
El acceso a servicios financieros —como transferencias en efectivo, sistemas de seguro y pago o mecanismos de protección social de respuesta ante perturbaciones, entre otras modalidades— sustenta todas las opciones de adaptación.
"Para proteger el futuro de la agricultura y garantizar la seguridad alimentaria mundial se tendrá que aumentar la resiliencia en las explotaciones agrícolas. La solidaridad internacional y la voluntad política colectiva para asumir riesgos conjuntamente, así como una transición decisiva que aleje un futuro con altas emisiones, serán fundamentales", concluye el informe.




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