Experto de la ONU denuncia zonas de sacrificio ambiental en México
- migueldealba5
- hace 22 horas
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Redacción
En México, miles de personas viven en las llamadas “zonas de sacrificio”, territorios donde la contaminación industrial y agrícola convirtió la vida cotidiana en un riesgo permanente para la salud.
La advertencia proviene de Marcos Orellana, relator especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre sustancias tóxicas, quien tras una visita de doce días a México alertó sobre una crisis ambiental que vulnera derechos humanos básicos.
México no enfrenta un problema ambiental, sino un problema de justicia, en el que los paganos son los ciudadanos más vulnerables. “Vivir en una zona de sacrificio es perder el derecho a morir de viejo”.
El diagnóstico es contundente. Según el Inventario Nacional de Sitios Contaminados hay 1,142 (mil ciento cuarenta y dos) lugares registrados, aunque el número real podría ser mucho mayor.
En estos territorios, comunidades enteras enfrentan cáncer, abortos espontáneos y enfermedades crónicas, sin que las autoridades garanticen la protección de los derechos humanos básicos, denunció el experto.
Yucatán, Querétaro, Hidalgo: focos rojos
El informe identifica varios casos críticos:
Península de Yucatán: Operan más de 500 granjas porcícolas —muchas sin permisos ni consulta a las comunidades mayas— y contaminan los acuíferos del Anillo de Cenotes.
Querétaro: La minería artesanal de mercurio ha elevado los niveles del metal hasta 500 veces por encima de lo permitido, lo que genera una crisis de salud pública.
Hidalgo (Tula-Tepeji): Un corredor industrial expone a la población a una mezcla de contaminantes proveniente de cementeras, acereras y termoeléctricas.
Pero el relator señala que el problema no se limita a zonas industriales y también afecta ecosistemas clave, para destacar la grave contaminación de los ríos Atoyac, Lerma, Tula y Sonora (afectado aún por el derrame minero de 2014).
En el caso del río Sonora, la falta de reparación a las comunidades y la exposición continua a metales pesados mantienen un escenario de vulneración de derechos.
En paralelo, México enfrenta una contradicción, ya que aunque ha prohibido el glifosato y otras 35 sustancias, carece de una ley general que regule los plaguicidas altamente peligrosos.
En la Península de Yucatán, el uso de estos químicos ha provocado la muerte masiva de abejas, contaminación de pozos tradicionales y agua no apta para consumo humano. Incluso, advirtió, se han detectado rastros de plaguicidas en agua embotellada.
Combustible barato con alto costo
Otro punto crítico es el aumento en la importación de residuos para ser quemados como combustible barato bajo esquemas de coprocesamiento.
Orellana fue directo: El combustible barato resulta caro para la salud de la gente, además de que esta práctica perpetúa un modelo de economía lineal, contrario a la economía circular.
Liderazgo internacional… con pendientes internos
México ha sido activo en acuerdos ambientales internacionales, pero el relator subrayó una “distancia preocupante” entre ese liderazgo y la realidad interna, por lo que hizo una petición concreta: aprobar una ley general sobre sustancias químicas, regular los plaguicidas altamente peligrosos y coordinar acciones entre las autoridades de salud y de medio ambiente.
El cierre del informe no deja espacio para ambigüedades. La justicia ambiental no es un lujo ni una agenda secundaria: es la base de la paz social.
Orellana lo resumió retomando las palabras de un joven maya: “La paz no es ausencia de guerra; es poder respirar aire limpio, comer sano y beber agua limpia”.
Contexto
Los relatores especiales de la ONU son expertos independientes designados por el Consejo de Derechos Humanos. No representan a gobiernos ni reciben salario por su labor; sus informes buscan visibilizar violaciones y orientar políticas públicas.
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