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Francia presenta la primera hoja de ruta para salir de los combustibles fósiles


Presidium en la sesión de Alto Nivel. / © Ministerio de Ambiente de Colombia.
Presidium en la sesión de Alto Nivel. / © Ministerio de Ambiente de Colombia.

Redacción | Santa Marta, Colombia


En un movimiento que rompe la inercia diplomática climática, Francia se convirtió en el primer gobierno en formalizar una hoja de ruta nacional para abandonar progresivamente los combustibles fósiles.

El anuncio se realizó durante el segmento de alto nivel de la Conferencia para la Transición Más Allá de los Combustibles Fósiles, que reunió en Santa Marta, Colombia, a representantes de 56 países, así como a actores de la sociedad civil, la ciencia, comunidades indígenas y sindicatos.

La hoja de ruta francesa no se limita a declarar intenciones. El documento integra objetivos nacionales, compromisos de financiamiento y una estrategia de apoyo internacional para acelerar la transición energética.

Aunque su implementación aún deberá analizarse con lupa, el mensaje político es claro: la salida de los combustibles fósiles deja de ser discurso aspiracional para convertirse en política de Estado.

En paralelo, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, hizo un llamado urgente a la acción climática inmediata y advirtió que la respuesta global no puede depender únicamente de gobiernos o instituciones multilaterales, sino de una articulación más amplia entre los pueblos.

“Empieza a haber un conflicto entre la humanidad y el capital; entre la humanidad y el poder… las luchas desesperadas por el petróleo nos llevan a la posibilidad de guerras que se generalizan… ¿con la transición energética o la intención de detenerla, se acaba la democracia?”, cuestionó.

Seguridad energética, paz y transición

Desde la dirección ejecutiva de la COP30, Ana Toni vinculó directamente la transición energética con la estabilidad global.

“Una implementación rápida de la transición para abandonar los combustibles fósiles es vital no solo para el clima, sino para la seguridad energética, la justicia económica y, especialmente, la paz”, afirmó.

Por su parte, Tina Stege, representante de las Islas Marshall, subrayó el potencial transformador de la electrificación como motor de prosperidad local y reducción de la dependencia fósil.

El Pacífico toma la batuta

En un gesto estratégico, Tuvalú y otras naciones del Pacífico anunciaron que serán sede de la segunda edición de la conferencia en 2027. Además, impulsaron que el “proceso de Santa Marta” evolucione hacia un instrumento internacional vinculante que permita gestionar de forma coordinada la oferta y demanda de combustibles fósiles.

Ganancias récord por combustibles fósiles en medio de la crisis

El contraste lo aporta un nuevo informe de Oxfam, que estima que seis de las mayores empresas de combustibles fósiles obtendrán ganancias de 2,967 dólares por segundo en 2026, incluso en un contexto de tensiones geopolíticas como la guerra en Irán.

Una encuesta en países como el Reino Unido, Francia, Brasil, Turquía, Australia, Países Bajos y Colombia revela que existe respaldo ciudadano a la imposición de impuestos al carbono dirigidos a estas compañías, lo que abre un nuevo frente político en la discusión climática global.

El anuncio francés abre una nueva fase: la de la ejecución. Sin mecanismos vinculantes globales y sin presión política sostenida, las hojas de ruta pueden quedarse en el papel, pero si el movimiento prende y el bloque del Pacífico logra empujar un acuerdo internacional, el tablero energético mundial podría empezar a moverse de verdad, porque no hay matices cómodos: se acelera la transición o el sistema económico, político, social y ambiental, empieza a crujir por donde más duele.

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