Gestionan el estrés como una habilidad para los universitarios
- migueldealba5
- hace 15 minutos
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Redacción
Son las 2 de la madrugada. Sobre el escritorio, 15 ventanas abiertas en la computadora, un café frío y la entrega de un proyecto para las 8 a.m. No se trata de una escena extraordinaria: es el día a día de miles de estudiantes universitarios en México.
Ese estado de tensión permanente que oscila entre la motivación y el agotamiento tiene nombre: estrés académico. Y aunque forma parte casi inevitable de la vida universitaria, la diferencia entre quienes lo gestionan y quienes colapsan no radica en el talento, sino en las herramientas con que cada estudiante enfrenta la presión.
Los principales factores que detonan la respuesta son la sobrecarga de tareas y trabajos, así como la dificultad para comprender los temas abordados en clase. A ello se suman los periodos de evaluación, las actividades extracurriculares y, para muchos, la necesidad de conciliar los estudios con responsabilidades económicas o laborales.
Otro factor que contribuye al estrés universitario es la falta de enfoque de muchos estudiantes, quienes enfrentan una multiplicidad de pantallas y ventanas en el ordenador, que van desde el entretenimiento, la comunicación y las compras en línea.
El resultado es un ciclo de demandas que, mal gestionado, puede afectar tanto el rendimiento académico como la salud emocional.
Entre los síntomas más frecuentes de este estrés destacan los dolores de cabeza, cuello y espalda; dificultades para dormir; cambios de humor, fatiga y problemas de concentración. Son señales que el cuerpo emite antes de llegar al agotamiento total y que a veces los estudiantes aprenden a ignorar, como si fueran parte del precio de estudiar.
Identificar qué genera el estrés es el primer paso para gestionarlo. El ambiente universitario concentra múltiples fuentes de tensión simultáneas: fechas de entrega acumuladas, evaluaciones superpuestas, expectativas personales y familiares, incertidumbre ante el futuro profesional y, en ocasiones, la sensación de no tener a quién acudir.
Un estudio comparativo entre México y Colombia reveló que casi la mitad de los universitarios mexicanos reporta síntomas moderados o severos de estrés y más de 61 por ciento experimenta problemas de sueño relacionados con la carga académica.
Estos datos no pretenden alarmar, sino sensibilizar: el bienestar estudiantil no es un lujo ni un tema secundario. Es una condición vinculada con el aprendizaje y el desarrollo profesional. Un estudiante que no descansa, que no gestiona sus emociones ni administra su tiempo aprende menos, se agota más rápido y, en casos graves, abandona.
"El estrés académico no desaparece al eliminar las exigencias universitarias. Se transforma cuando los estudiantes desarrollan las habilidades para enfrentarlas. Estamos convencidos de que el bienestar emocional es parte del proceso educativo y un tema que debe incluirse como parte del desarrollo integral de cada estudiante", señala el Dr. Luis Gutiérrez, vicerrector Académico de Tecmilenio.
Organización, autocuidado y equilibrio:
la triada del estudiante saludable
Gestionar la presión académica no requiere ser extraordinario en nada; sólo ser consistente en algunas prácticas esenciales.
La organización y el equilibrio comienzan con algo tan concreto como planificar la semana con anticipación, dividir proyectos grandes en tareas pequeñas y establecer horarios que incluyan tiempo de descanso, no sólo de estudio. Herramientas digitales o incluso una agenda física pueden ser una diferencia real cuando se usan con constancia.
El autocuidado, por su parte, no es sinónimo de indulgencia: es la base sobre la cual se sostiene el rendimiento. Dormir entre siete u ocho horas diarias, tener una alimentación regular, moverse físicamente y reservar tiempo para actividades placenteras, no compiten con el éxito académico, lo hacen posible. Los especialistas recomiendan, además, practicar técnicas de relajación, mantener ciclos estables de sueño y buscar apoyo cuando la presión sea difícil de manejar de forma individual.
El equilibrio entre la vida personal y la académica no significa hacer menos, sino distribuir mejor la energía. Mantener vínculos sociales, cultivar intereses fuera del aula y aprender a decir "por hoy es suficiente", son actos de inteligencia emocional que los mejores estudiantes practican, no descuidan.
La responsabilidad no recae únicamente en los estudiantes. Las instituciones de educación superior desempeñan un papel determinante en la creación de entornos que favorezcan el bienestar estudiantil integral: programas de acompañamiento psicológico, espacios de escucha, modelos educativos que promuevan la reflexión y el autoconocimiento, son inversiones en capital humano, no concesiones.
Universidades como Tecmilenio han incorporado el desarrollo de habilidades socioemocionales como parte de su propuesta educativa, pues reconocen que preparar profesionistas completos implica atender también su salud mental y su capacidad de gestionar la adversidad.
Aprender a estudiar bajo presión sin perder el equilibrio es una de las habilidades más valiosas que puede desarrollar un universitario, no sólo para sus años en la universidad, sino para toda su vida profesional. El estrés no desaparece al graduarse: cambia de forma. Por eso, cuanto antes se aprenda a manejarlo, mejor.
Acerca de Tecmilenio
Es una institución educativa que forma personas con Propósito de Vida y las competencias para alcanzarlo, a través de una educación flexible y de alta calidad, que integra el aprendizaje con el trabajo, promueve el bienestar integral y prepara a sus estudiantes para los desafíos del presente y el futuro. MAPS, su nuevo modelo educativo, permite personalizar la ruta de aprendizaje mediante certificados cocreados con empresas y expertos y experiencias de formación integrada al trabajo como la Estancia Empresarial, donde los estudiantes resuelven retos y proyectos en empresas o en sus propios emprendimientos, mientras desarrollan competencias técnicas para el trabajo y humanas para la vida. De este modo, impulsa la empleabilidad sostenible, al lograr que nueve de cada diez estudiantes obtengan empleo antes de graduarse. Actualmente se conforma por 31 campus tradicionales y 13 espacios Connect, distribuidos en 29 ciudades de México. Su comunidad se Integra por más de 52 mil estudiantes, cinco mil docentes, 2 mil 480 colaboradores y más de 163 mil egresados. Para conocer más sobre su proyecto educativo, visite www.tecmilenio.mx
