Imelda ¿tiene ética? (I)

Por dónde empezar

Por Omar Garfias
@Omargarfias
“Ser de izquierdas no autoriza a ser sectario, ni dogmático, ni intelectualmente gandul, ni personalmente acomodaticio, y me tatuaría estas palabras de Groucho Marx: ‘Un izquierdista que no critica a la izquierda no es de izquierdas’; pensaría que, aunque la izquierda no es moralmente superior a la derecha —esa idea es el pasaporte ideal para los canallas—, debe aspirar a serlo, porque es inseparable de un compromiso ético: con la justicia social, con la igualdad de oportunidades, con el respaldo a los más débiles, con una actitud colectiva contra la dominación; y también pensaría que ética y política mantienen relaciones complejas, pero la izquierda no puede desvincularse de la ética, porque pierde su razón de ser, pensaría que el crecimiento del autoritarismo ha contagiado de cinismo a la izquierda, o a muchos izquierdistas, y que el cinismo le sienta fatal a la izquierda. Por eso pensaría que (…) a la izquierda le urge un revulsivo y quizá, antes que político, ese revulsivo debe ser moral: urge recoser el vínculo roto entre ética y política, abolir el prestigio pestilente del cinismo y devolverle a la política la limpieza y el idealismo que nunca debió perder”.
Javier Cercas, escritor español. Septiembre de 2026.
— Estos eventos ¿no son actos anticipados de campaña?—, pregunta el periodista José Almaguer.
— No son, pues estuviste aquí seguramente. Es un ejercicio de rendición de cuentas—, responde Imelda Castro.
— … Pero hay acarreados y rifas…
— Bueno, estamos regalando el libro de la doctora Claudia Sheinbaum.
— ¿De dónde sale el dinero para hacer este tipo de eventos?
— Son libros de la doctora Claudia Sheinbaum. Yo los compré con mi dinero y se los estoy regalando a la gente. No creo que me pongan una queja porque estoy regalando el libro de la doctora Claudia Sheinbaum.
— ¿Y la organización de todo el evento, las sillas, el audio, con qué recursos lo paga?
— Presenta una queja si quieres. O sea, yo ya le respondí al Instituto Estatal Electoral.
El periodista describe en su nota cómo varios camiones transportaban centenas de personas a uno de los, al menos, 127 eventos de precampaña que, se documentó ante el IEES, realizó Castro. Ella dice que fueron asambleas informativas, aunque no se atreve a desmentir que se realizaron.
¿Quién paga los camiones, los viáticos de los asistentes, los regalos? ¿Corrupción del Gobierno federal? ¿Compromisos con futuros contratistas y proveedores del gobierno? ¿El crimen organizado del norte del estado? ¿El otro grupo del crimen organizado? ¿Qué cuentas puede decir Imelda que rinden las 111 bardas que dicen “Es Imelda”? ¿Puede Castro dejar atrás la corrupción y el narcogobierno actual al quebrar la ley y adquirir compromisos obscuros desde hace meses? ¿Qué otros apoyos opacos está dispuesta a aceptar con tal de ser gobernadora?
¿Imelda Castro tiene un compromiso ético de hablar con la verdad al pueblo de Sinaloa o prefiere consolidar su proyecto político cubriendo las deficiencias del gobierno que no cumple su obligación de garantizar la seguridad pública?
Enero 17, 2025. A 130 días de iniciada la narcopandemia, cuando habían sido asesinados 731 personas, Imelda Castro declaró: “Hay campañas en redes sociales para deteriorar la imagen de los políticos y creo que en el caso del gobernador Rubén Rocha no han faltado esas campañas (…) Estamos viviendo una crisis de inseguridad (…) pero está teniendo una atención del Gobierno federal y del estado como nunca se había hecho”.
Mayo 22, 2026. A 621 días de iniciada la narcopandemia, cuando ya habían sido asesinadas 3 mil 290 personas, declaró: “No nos quedemos sólo con la parte del escándalo y esas cosas (la acusación contra Rocha y otros nueve funcionarios), sino que debemos entender que detrás de esas acusaciones en Sinaloa hay una intención de afectar nuestra soberanía nacional”.
Junio 11, 2026. A 640 días de iniciada la narcopandemia, cuando ya habían sido asesinadas 3 mil 387 personas, Imelda Castro declaró: “…tenemos que seguir atendiendo el tema de la inseguridad, lo está haciendo muy bien el Gobierno federal, han bajado los delitos”.
Agosto 28, 2026. A 718 días de iniciada la narcopandemia, cuando ya habían sido asesinadas 3 mil 770 personas, declaró: “Existe una estrategia para reducir los delitos, combatir la impunidad, y para eso están trabajando las fuerzas de seguridad cuidando al pueblo”.
Octubre 8, 2026. A 759 días de iniciada la narcopandemia, cuando ya habían sido asesinadas 3 mil 992 personas, Imelda Castro declaró: “Hay una percepción de inseguridad muy alta, que evidentemente no corresponde a la realidad que es haber bajado los índices de violencia”.
Inventar que hay un descenso de los índices de violencia, cuando el informe del periódico Noroeste señala que en septiembre de 2024 hubo 144 asesinatos y en septiembre de 2026 hubo 153, no es ético. Burlarse de la ley al fingir que es “coordinadora” y no candidata, no es ético.
Recibir recursos de fuentes inconfesables no es ético. Ser una representante popular que privilegia sus alianzas políticas en lugar de denunciar el mal gobierno de Rocha, no es ético. Refugiarse en un lenguaje evasivo mientras Sinaloa padece la peor crisis de violencia, no es ético.
Para no ser la continuación de un narcogobierno corrupto se necesita, antes que todo, ética.
Romper el pacto con el crimen organizado requiere de ética. Mucha. Todo el tiempo. La ética es el incentivo para resistirse al poder y al dinero que ofrecen los narcos a los gobernantes. Dejar de ser una élite corrupta sólo se consigue con ética. Usted responda la pregunta.




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