La casa en llamas: medios silenciosos ante una mayoría que exige acción climática
- migueldealba5
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Por Miguel Ángel de Alba
En plena crisis climática, el problema no es solamente el calentamiento global. Es el silencio.
Los medios de comunicación —noticias, redes sociales y entretenimiento— aún son el principal filtro entre la realidad y la percepción pública. Lo que la gente sabe (o cree saber) sobre el cambio climático depende en gran medida de ellos y eso tiene consecuencias directas en el voto, el consumo, la conversación diaria y, sobre todo, en la acción.
«Literalmente, miles de millones de personas conocen el cambio climático sólo porque los medios de comunicación lo han divulgado», afirma Anthony Leiserowitz, director del Programa de Comunicación sobre el Cambio Climático de Yale.
El problema es que esa divulgación no está a la altura de la crisis.
Los datos son contundentes: entre 80 y 89 por ciento de la población mundial quiere que los gobiernos actúen con más fuerza contra el cambio climático, según investigaciones que dieron origen al Proyecto del 89 por ciento impulsado por Covering Climate Now (CCNow).
Sin embargo, esa mayoría no se reconoce como tal porque los medios no la reflejan.
El resultado es una paradoja peligrosa: una mayoría preocupada que se percibe como minoría. Una ciudadanía lista para actuar… que cree estar sola.
Una mayoría silenciosa, sí. Pero sobre todo, una mayoría silenciada.
Menos cobertura, más ruido
El informe de CCNow, publicado en abril de 2026, documenta un retroceso claro:
La cobertura climática global cayó 14 por ciento en 2025, según el Observatorio de Medios y Cambio Climático de la Universidad de Colorado.
En Estados Unidos, grandes medios redujeron o desmantelaron equipos especializados: The Washington Post, CBS News y NBC News.
Las principales cadenas disminuyeron el tiempo dedicado al tema en 35 por ciento, de acuerdo con Media Matters.
La explicación oficial: exceso de noticias urgentes —guerras, crisis políticas, escándalos— que compiten por la atención.
La explicación real: prioridades editoriales que todavía tratan el clima como un tema secundario.
Recortes, política y negación
Las razones del declive son claras:
Recortes en redacciones: menos periodistas, más carga de trabajo.
Modelo de negocio en crisis: menos suscripciones, más presión por rentabilidad.
Agenda política: líderes que minimizan o niegan el problema influyen en la cobertura.
El caso más evidente es el del presidente estadounidense Donald Trump, cuya retórica negacionista ha permeado la política y el enfoque mediático. Cuando el poder deja de hablar del clima, muchos medios también lo hacen.
El mito del desinterés
A pesar del arquetipo de las redacciones de que "lo verde no vende", hay una verdad incómoda para los medios: el público sí está interesado.
Los datos internos de audiencia muestran que las historias climáticas funcionan, siempre y cuando estén bien contadas.
Entonces, el problema no es la falta de interés, sino la mala narrativa.
Historias técnicas y repetitivas ya no conectan. En cambio, crecen los reportajes de investigación, las historias humanas y los vínculos entre clima y economía, política, migración o tecnología.
El público no quiere ver más gráficos, sino entender lo que está en juego y saber quién es el responsable.
Sin embargo, no todo es retroceso.
Medios como The Guardian, The New York Times, Bloomberg Green o CNN mantienen coberturas robustas.
En Japón, las cadenas de televisión lanzarán campañas informativas para destacar que 89 por ciento de la población apoya la acción climática.
En el Sur Global, donde los impactos son más visibles, el tema es prioritario.
Es decir: cuando la realidad aprieta, el silencio se vuelve insostenible.
La tiranía de lo inmediato
El diagnóstico más duros del informe apunta a un viejo vicio periodístico: la obsesión por lo urgente.
La “tiranía de lo inmediato” empuja a cubrir lo que explota hoy e ignorar lo que define el futuro.
El cambio climático no grita todos los días… pero sí avanza todos los días.
La conclusión es clara: El problema no es la audiencia. Es el periodismo.
Fiona Harvey, editora ambiental de The Guardian, señala que «A la gente realmente le importa este tema». Lo que falta no es atención, sino ideas para contar mejor la historia.
El informe propone un giro clave: No sólo cubrir el problema, sino explicar las soluciones: aenergías limpias, políticas públicas, innovación tecnológica, regulación: todo debe entrar en la narrativa. No como activismo, sino como periodismo, porque informar sin ofrecer contexto de salida no moviliza, paraliza.
El momento es ahora
La historia del cambio climático tiene todo: conflicto, poder, dinero, vidas en riesgo. Sin embargo, se le sigue tratando como nota secundaria.
El informe de CCNow lanza una advertencia que no admite eufemismos: si los medios no reflejan la realidad de una mayoría que exige acción, no sólo fallan como negocio. Fallan como periodismo.
