Morena en negación
- migueldealba5
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TEMAS CENTRALES DE LA POLĆTICA EN MĆXICO

A partir de que Morena
ocupó el Palacio Nacional
regresó con mĆ”s brĆos la cultura
de desconocer triunfos de la oposición.
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Por Miguel Tirado Rasso
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HaciĆ©ndose eco del dicho popular de āJalisco nunca pierde, y cuando pierde, arrebataā, Ariadna Montiel, la ya no tan flamante dirigente de Morena, se niega a reconocer la contundente derrota de su partido en los comicios celebrados en el estado de Coahuila el pasado 7 de junio y pretende se anule la elección.
Declaró que el ganador Partido Revolucionario Institucional (PRI) cometió todas las triquiƱuelas imaginables para ganar la elección tramposa e ilegalmente, por lo que presentarĆan denuncias ante la Unidad TĆ©cnica de Fiscalización del Instituto Nacional Electoral (INE), la FiscalĆa Especializada para Delitos Electorales (Fepade), la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), el Instituto Electoral de Coahuila (IEC) y las demĆ”s que se le ocurran.
No es de sorprender que, cuando estĆ”n en el poder, las dirigencias de los partidos polĆticos se resistan a reconocer pĆŗblicamente el triunfo del partido rival, aunque el marcador muestre una abrumadora diferencia a favor de su competidor.
Es una circunstancia muy arraigada en la cultura polĆtica mexicana que, con la alternancia en el aƱo dos mil pensĆ”bamos que si no se habĆa superado, al menos estĆ”bamos en ese camino.
Pero no. Como estrategia de los gobiernos de la 4T se perdió lo avanzado. A partir de que Morena ocupó el Palacio Nacional, la cultura de desconocer cualquier triunfo de la oposición regresó con mayores brĆos.
No obstante el peso polĆtico que Morena ha demostrado en las urnas, que le ha permitido ser gobierno en 23 estados de la RepĆŗblica Mexicana y contar con mayorĆa en el Congreso Federal, el insaciable partido en el poder no reparó en mientes para hacerse de la mayorĆa calificada en las CĆ”maras de Senadores y de Diputados, a travĆ©s de burdas artimaƱas. Cara le ha costado al paĆs esta manipulación, en su democracia y en su sistema de impartición de justicia.
Ahora resulta que en la elección para renovar el Congreso de Coahuila, el PRI aplicó a los candidatos de Morena casi un nocaut que al menos los dejó groguis, al ganar los 16 distritos electorales. Una aplastante victoria que recuerda los tiempos de gloria del Revolucionario Institucional, de ācarro completo.ā
Un detalle que flotaba en el ambiente de este proceso era que Coahuila es la Ćŗnica entidad sin alternancia. Siempre ha sido gobernada por priĆstas. Junto con Durango, son las Ćŗnicas entidades que recuerdan sus triunfos electorales. Para Morena era un buen reto quitar su gran bastión al tricolor. Sin embargo, el intento fue infructuoso.
La elección tuvo una participación inusual para comicios de mitad de sexenio: 51 por ciento de votantes (1 millón 244 mil personas), 12 puntos mÔs que en los comicios de hace seis años, también para elegir diputados. La participación entonces fue de 39 por ciento de los electores (875 mil).
Esta vez contendieron ocho partidos. Dos en alianza: Alianza Ciudadana por la Seguridad (PRI y Unidad DemocrÔtica de Coahuila (UDC), partido local) y Morena con el Partido del Trabajo (PT). Por su lado fueron los partidos Acción Nacional (PAN), Verde Ecologista de México (PVEM), Movimiento Ciudadano (MC) y Nuevas Ideas (NI), partido local.
El tricolor se llevó 50.9 por ciento de los votos. Morena sólo obtuvo 22.5 por ciento. La diferencia fue de mĆ”s del doble de votos. Estos resultados contradicen la teorĆa de que a mayor participación ciudadana, mayor la probabilidad de que el partido en el gobierno pierda la elección. En este caso, al parecer, el voto de castigo se lo aplicaron al gobierno federal de Morena. La buena gestión del actual gobernador y sus logros en materia de seguridad, ademĆ”s de un buen ambiente entre la ciudadanĆa y su gobierno, tuvieron su recompensa.
El PAN, el PVEM y MC perdieron su registro local, al no alcanzar el mĆnimo de 3 por ciento de los votos totales. En la elección de 2023, la alianza PRI, PAN y PRD fue una coalición afortunada. Triunfó su candidato a gobernador y ganaron los 16 distritos electorales. En aquella ocasión, el PAN obtuvo cinco diputaciones de mayorĆa. Ahora perdió hasta el registro.
Algo de la polĆtica del Gobierno Federal parece no convencer y podrĆa influir en casos como la elección coahuilense. La percepción de que el Gobierno Federal encubre a supuestos narcopolĆticos ante las demandas del gobierno estadunidense es cada vez mayor. La supuesta defensa de la soberanĆa nacional contra el injerencismo extranjero se desgasta mĆ”s cada vez. Y la respuesta electoral de los beneficiarios de los programas sociales ya no es tan comprometida. En estos comicios sólo 30.68 por ciento votó por Morena.
La oposición deberÔ considerar que, al menos hasta el momento, la posibilidad de derrotar a Morena en los comicios de 2027 es mÔs probable si actúa en alianza. Ir cada partido por su cuenta puede costar, a algunos, hasta la pérdida del registro.
Junio 18, 2026
