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‘¡Por favor, ya no nos maten...!’



Por Omar Garfias

@Omargarfias


No se ha conformado un sistema de seguridad pública que garantice nuestra vida y propiedades.

No se transformó el viejo e ineficiente aparato.

En general, las instituciones siguen funcionando como botín para recibir prebendas a cambio de proteger y administrar la desobediencia a la ley.

La continuidad de la actual política es la continuidad del viejo régimen, pues no hubo un cambio sustancial.

La militarización ya se había hecho y ya había fracasado.

Lacerantes evidencias de que para la gente sigue lo mismo son las voces de las madres buscadoras. Hay que escuchar lo que dice Cecilia Flores:

“Una manta sirve para mandar mensajes; yo las usaba para cubrir del frío a mis hijos. A los cárteles les pido piedad, no maten ni amenacen a las madres buscadoras”.

“No nos detenemos porque buscamos la razón de nuestra vida".

“No queremos justicia ni cárcel, sólo arropar a quienes parimos y un lugar donde rezarles. Queremos paz”.

“No queremos ofender a nadie, sólo queremos un país que viva sin miedos, donde en la mesa no se extrañe a nadie, que no haya niños preguntando por qué no vuelven sus padres”.

“Les pido un pacto de paz, y a todos los mexicanos, iniciemos una gran plática donde nos escuchemos y entendamos todos; cada dolor cuenta para aliviarnos todos”.

“30 de octubre, ocho años de que desapareció mi hijo Alejandro en Los Mochis, Sinaloa”.

“Nunca pensé que una pala se convertiría en la esperanza de volver abrazar a mis hijos”.

“A los cárteles les digo que no es un arma; al gobierno: no es un bastón, pero tienen la obligación de ayudarnos; y al mundo: no queremos desaparecer dos veces”.

“Quien se llevó a mis hijos no pensó que tenían una madre que no se iba cansar de buscarlos”.

“Ya crucé fronteras, rasqué tierra y sería capaz de voltear el mundo para sacudirlo con tal de volver a abrazarlos”.

“Desde hace cinco días, desde varios números de Sonora y de los Estados Unidos me amenazan y mandan fotos y videos en WhatsApp de gente asesinada”.

“Una madre buscadora y su esposo son dos de las cinco víctimas que dejó la emboscada registrada en Tacámbaro, Michoacán”.

“Se trata de Gris Armas, madre de Diego Yahir Valdovinos Armas, joven de 16 años que desapareció el 1 de septiembre en Tecario”.

“Me avisan que ya liberaron al papá, a quien levantaron mientras buscaba a su hijo”.

“Nos escucharon... Gracias a todos los que compartieron y a los medios que siempre nos apoyan. Gracias al grupo criminal que decidió liberarlo. Por favor, ya no nos maten; no somos una amenaza. Les ruego a los cárteles tengan piedad; no queremos nada más que encontrar a los nuestros. No nos maten”.

“La oscuridad que nos envuelve en las búsquedas”.

“En este momento estamos por el cerro de La Virgen, al sur de Hermosillo, con muy poca seguridad; gente armada ha realizado disparos y nos ha gritado insultos para que nos vayamos”.

“Estamos paradas, esperando que la Guardia Nacional apoye, pero nadie contesta el llamado”.

“Tratamos de darnos ánimo entre las madres que aquí andamos. Hoy encontramos un cuerpo; quizá lleve tranquilidad a un hogar y descanse donde debe”.

“En el sur de Hermosillo localizamos restos humanos; desde las nueve avisamos a servicios periciales. Su base está a 15 minutos de aquí y es momento de que no llegan”.

“Nuestras búsquedas son constantes, por diferentes partes del país, y no contamos con apoyo por parte del gobierno federal, por lo cual solicitamos el apoyo y solidaridad de la ciudadanía para seguir adelante con nuestras búsquedas, porque nos faltan en casa”.

“Sí existimos, les decimos a las autoridades; no nos nieguen, nuestra vida depende de encontrar a nuestros hijos, no de estar o no en un reporte. A los cárteles, pedimos no nos maten. No buscamos culpables ni justicia, sólo hallarlos y tener paz”.

“Hasta hoy no encuentro a mis hijos pero, a diferencia del gobierno, yo no sé renunciar. Que le vaya bien, señor Encinas, y qué bueno que ya no estará en estos ambientes, son muy sofocantes, pareciera uno estar bajo tierra, ¿no?”.

“En el México impune, las mamás rascamos tierra buscando a nuestros hijos; los que nos matan reciben abrazos; los criminales gobiernan y las mujeres son encarceladas para evitar que se defiendan”.

“Lo de menos es que “jueguen” con su estadística. Lo que duele es que intentan desaparecer dos veces a nuestros hijos, a los huérfanos, a sus historias, nuestra angustia, el dolor…”.

“Yo quisiera que los otros datos fueran reales y que nuestro dolor fuera una gran mentira. Quizá no pudimos evitar que los desaparecieran una vez, pero no permitiremos que los desaparezca dos veces”.

“Mis peticiones al 2024:

“Al Gobierno: no les tengan miedo a las cifras, no las escondan”.

“A las candidatas: acompáñennos a una búsqueda; verán un México que duele, pero es necesario sentirlo”.

“A los cárteles: tengan piedad, las madres buscadoras no somos enemigas, no nos maten”.

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