Pragmatismo político

Temas Centrales de la Política en México

Para la clase política del siglo XXl,
el compromiso ideológico no existe.
Ahora aplica el pragmatismo político.
Por Miguel Tirado Rasso
De acuerdo con la tradición electoral de la 4T de adelantarse a los tiempos establecidos en la ley para el inicio de los procesos electorales, al amparo de la consigna amloísta de “No me vengan con el cuento de que la ley es la ley”, Morena anunció el 29 de septiembre la conclusión de la elección de sus 17 “Coordinadores de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional”, o sea los 17 candidatos a las gubernaturas que eventualmente postulará para los comicios del 6 de junio de 2027.
La anticipación en la elección de candidatos a los cargos de elección popular la hace el partido en el poder para tener ventaja sobre sus competidores en plazos de campaña. Hacerlos más extensos a lo que autoriza la ley y aprovecharlos para que los personajes que postulará como sus candidatos tengan mayor tiempo de exposición, con lo que los electores pueden conocerlos antes, y quizá mejor, que a sus contendientes, aunque esto último no siempre pudiera ser lo más conveniente, sobre todo en el caso de algunos aspirantes que preferirían pasar desapercibidos por sus oscuros antecedentes y torcidas trayectorias.
Acelerar los tiempos también puede tener inconvenientes para quien lo practica. El más grave y simple es que se les aplique la ley. Eso ocurre cuando la autoridad juzgadora es imparcial, independiente, objetiva, profesional y cumple con su función de hacer respetar el Estado de Derecho, sin importar el peso político del infractor. Si se violó la ley al incurrir en actos anticipados de campaña, el violador se hace acreedor a la sanción correspondiente: pérdida del derecho al registro o cancelación del registro de los candidatos. No hay más.
Lamentablemente, la autoridad electoral, el Instituto Nacional Electoral (INE), ha mostrado su parcialidad e inclinación a proteger los intereses de Morena y de la 4T, pues de diferentes maneras ha buscado evadir las denuncias formuladas contra el partido en el poder, y al final ha resuelto que en los procesos internos de Morena para elegir a sus futuros candidatos a cargos de elección popular, el partido no incurre en violaciones a la ley. Con esta resolución, avalada por el TEPJF, las autoridades electorales adelantan un criterio de mal pronóstico para quienes compitan electoralmente contra el partido oficial y sus socios en los comicios de 2027.
Adelantar tiempos también puede causar otros sinsabores. Con tanto tiempo entre la selección interna y los tiempos legales para su registro, quienes no resulten elegidos pero tengan cierta fuerza política local, difícilmente se resignarán a rumiar su derrota y seguramente buscarán refugio y consuelo en algún otro partido que los pueda postular.
Tienen dos factores a favor: tiempo suficiente para lograr una buena negociación y sin compromiso ideológico. Para la clase política del siglo XXl el compromiso ideológico es inexistente. Ahora aplica el pragmatismo político. Los principios ya no cuentan. El compromiso es con quien pueda ser útil, con quien pueda ayudar, con quien convenga a sus intereses. Son los mejores tiempos para el chapulineo. A nadie sorprenden y nadie los ve mal. Si no, que le pregunten al Partido Verde (PVEM), que se ha doctorado en esto.
Ante la raquítica bolsa de figuras políticas de la oposición, los desechos de Morena podrían ser aprovechados por los otrora poderosos partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Acción Nacional (PAN), ahora muy menguados y sin rumbo, a pesar de los ocho años transcurridos desde el tsunami obradorista.
En el pasado, antes del surgimiento explosivo de la 4T, los desechos de estos dos partidos sirvieron de cantera política para la entonces oposición. Sólo hay que ver quiénes integran la élite del partido en el poder: un considerable porcentaje de sus miembros destacados provienen del PRI y algunos del PAN, aunque renieguen de su pasado, encabezados por el propio fundador de Morena, varios gobernadores e integrantes del Congreso. Diputados y senadores han practicado con éxito el chapulineo, alejándose de la oposición para no perder el poder.
Algo así le ha sucedido a Morena con sus socios, en especial con el Partido del Trabajo (PT), que en la subasta de cargos para las gubernaturas fue desplazado. Ningún aspirante que la dirigencia del PT veía con buenos ojos para apoyar como propuesta, ya fueran de su partido o de Morena, alcanzó la calificación de la encuesta para ser elegido, lo que no dejó nada contentos a los dirigentes petistas que prácticamente impugnaron todos los resultados anunciados por Morena y reclamaron su revisión.
En algunos casos la molestia llegó hasta la amenaza de competir de manera independiente, lo que sería un suicidio político, pues el PT solo no tiene cómo ganarle a Morena, aunque si podría restarle votos, lo que favorecería a los candidatos de la oposición al aumentar su competitividad.
Por lo pronto, parece que las aguas se calmaron y el PT llegó a un entendimiento con su socio. No queda claro si también se calmaron los aspirantes eliminados o hay algún inquieto por ahí en busca de nuevos aires. Pronto se sabrá.
Octubre 14, 2026




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