Rocha Moya no llegó para quedarse
- migueldealba5
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Temas Centrales de la Política en México

Sin decir agua va,
el mundo político cuatroteísta
se le fue encima al dos veces
licenciado gobernador.
Por Miguel Tirado Rasso
Si ya me conocen para qué me invitan, podría haber comentado Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia, a manera de justificación de su entrada por salida a la Gubernatura del estado de Sinaloa, en su segunda solicitud de licencia. Y es que sin decir agua va el mundo político cuatroteísta se le fue encima al dos veces licenciado gobernador. Algo que, definitivamente, no esperaba.
Desde la cúpula del poder, pasando por la dirigencia de su partido, las bancadas morenistas de diputados y senadores, en su gran mayoría, y hasta sus colegas gobernadores de la 4T, la desaprobación y rechazo a su retorno a la Gubernatura fue total.
Ante esta nueva realidad política, Rocha Moya no tuvo más remedio que dar marcha atrás en su plan de recuperar su status de gobernador y solicitar una segunda licencia, a sólo 34 horas de haber retomado su cargo.
A pesar de no ser un improvisado en la política —varios años en la administración pública, además de haber sido rector de la Universidad de Sinaloa, senador y diputado local, donde algo debió haber aprendido sobre las reglas políticas no escritas de nuestro país—, a Rocha Moya le fallaron la sensibilidad y el olfato.
Decidió ignorar el cobijo y protección que contra viento y marea, a pesar del alto costo que significaba para el país, recibía de la Presidencia, además de dar al traste con la estrategia y argumentos que operaba el gobierno para su protección.
Ya no hablemos de la consideración y el respeto que le debía merecer la investidura presidencial para “informar” personalmente, y no por un simple mensaje en redes sociales, según reconoció la Mandataria, su decisión de regresar a “gobernar” Sinaloa.
De símbolo de soberanía nacional, cuando se equiparó la solicitud de su detención, por parte del Departamento de Justicia de los Estados Unidos a un ataque a la soberanía para intervenir políticamente en asuntos internos del país, pasó a ser tratado como un “ciudadano llano” y sin fuero (¡gulp!).
Para explicar su reincorporación al gobierno, Rocha Moya informó que había pedido licencia al cargo para ponerse a la orden del sistema de justicia del país para ser investigado de “las falsas acusaciones que con motivaciones políticas e injerecistas de la ultraderecha nacional y extranjera” le hiciera una oficina del Gobierno de los Estados Unidos, y que después de 112 días de investigación, la Fiscalía General de la República informó no haber encontrado elementos mínimos de prueba que acreditaran su participación en una conducta delictiva.
“Soy ajeno e inocente de las patrañas que se han urdido en mi contra por personeros de la ultraderecha para dañar… al movimiento político de izquierda en el que milito…”, dijo.
Sin embargo, en la Secretaría de Gobernación tenían otros datos. Un comunicado emitido por la dependencia aclara que en la Fiscalía General de la República siguen abiertas las carpetas de investigación de las 10 personas señaladas por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, incluido el gobernador con nueva licencia. Así que aún está por verse la inocencia de este ex funcionario.
Y es que aunque oficialmente se dice que no hay pruebas, pudiera ser que el desafío de retomar su cargo por decisión personal, haya generado molestia entre las agencias de seguridad norteamericanas y provocado el envío de pruebas suficientes para acreditar la culpabilidad del funcionario en los cargos de que se le acusa. Esto complicaría aún más su protección, quizá hasta que no hubiera excusa para extraditarlo, salvo su detención y juicio en México por los delitos que lo acusan en los Estados Unidos.
Al decidir recuperar su cargo, ya sea por la vía libre o avalado por quien ya no tiene todo el control ni todo el poder, en la hipótesis de que nadie se manda solo resultaba inevitable lo que sucedió: el personaje quedó desamparado del poder institucional por rebelde, y también de quien lo ofreció o recomendó, si fuera el caso, por una sobreestimación que ya no alcanzó para cumplirle.
Otra consecuencia de su desafortunada decisión de “carácter personal” es que el gobierno que lo protege tendrá que buscar otros argumentos que expliquen las razones de esa nueva licencia, pues si no hay pruebas que lo culpen, como se afirma, no tendría por qué continuar separado de su cargo, salvo por la investigación abierta en la Fiscalía, sobre la que poco se sabe de sus avances, pues después de cuatro meses continúa en el más profundo de los misterios.
Total que con la decisión de “carácter personal” de Rocha Moya, el caso de los supuestos narcopolíticos se enredó más.
Agosto 26, 2026.




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