Sobre aviso no hay engaño
- migueldealba5
- hace 17 minutos
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Por Miguel Tirado Rasso
Morena se podría ahorrar el trámite
del envío de la iniciativa a la Cámara
de Diputados pues, de acuerdo
a las palabras del líder de su mayoría,
por el voto morenista no hay problema.
Falta ver la decisión de sus «aliados».
Señala el texto del artículo 49 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su Título Tercero, la División de Poderes: “El Supremo Poder de la Federación se divide, para su ejercicio, en Legislativo, Ejecutivo y Judicial. No podrán reunirse dos o más de estos Poderes en una sola persona o corporación, ni depositarse el Legislativo en un individuo…”.
El artículo 51 dice: “…la Cámara de Diputados se compondrá de representantes de la Nación…”. La fracción lll del artículo 65, precisa, entre sus funciones: “Estudiar, discutir y votar las iniciativas de ley que se presenten…”, y el 72: “…Las votaciones de ley o decreto serán nominales”.
El recordatorio de estos artículos constitucionales viene a cuenta por lo expresado la semana pasada nada menos que por el presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) de la Cámara de Diputados y líder de la bancada de Morena, Ricardo Monreal, en relación a la iniciativa presidencial de la Reforma Electoral:
“La vamos a respaldar como venga, como esté y pese a los aliados”, esto último en alusión a la rebeldía mostrada por sus cómplices legislativos, los diputados de los partidos del Trabajo y del Verde Ecologista.
La iniciativa, habría que insistir, se planteó, analizó y discutió sólo entre morenistas, con exclusión de sus aliados (PT y PVEM) y fuerzas de oposición. Un grupo denominado Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, integrado exclusivamente por personajes nombrados por la presidenta Claudia Sheinbaum, se encargó de realizar foros y mesas de discusión que únicamente sirvieron para taparle el ojo al macho, pues la propuesta de Palacio va con carácter de inmaculada, por lo que resultaba contracorriente pretender modificarla.
De acuerdo con nuestro sistema político, los Poderes de la Unión fueron concebidos para hacer contrapeso y evitar los excesos y abusos de poder, fundamentalmente del Ejecutivo, pero en el régimen de la 4T vemos que el Poder Legislativo actúa como subordinado del Ejecutivo y olvida su carácter de institución autónoma e independiente que le confiere la Constitución.
Por esto, es hasta una desfachatez que el presidente de la Jucopo, el diputado Monreal, supuestamente con un doctorado en Derecho, presuma haber logrado un acuerdo unánime entre su bancada para respaldar una iniciativa de reforma de ley, cuando ni siquiera había llegado al Congreso y nadie conocía.
Sobre advertencia no hay engaño. Morena se podría ahorrar el trámite del envío de la iniciativa de Reforma a la Cámara de origen (la de Diputados) pues, de acuerdo a las palabras del líder de su mayoría, por el voto sumiso morenista no hay problema. Falta ver la decisión de sus “aliados”.
El otro caso de renuncia a su independencia y autonomía es el del Poder Judicial de la Federación. Con una Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) integrada por ministros “elegidos por el pueblo” en una manipulada elección con acordeones de por medio que, por coincidencia, resultó que los ganadores fueran los propuestos por Morena. En este contexto, la imparcialidad del máximo tribunal de justicia no es garantía.
Un análisis sobre el funcionamiento de la Corte de los acordeones, realizado por la coordinadora del Departamento de Datos de N+, Fernanda Caso, arroja interesantes resultados. En un comparativo de períodos similares, la nueva Corte resulta menos eficiente que la inmencionable Corte del liberalismo. Frente a 1,530 casos resueltos por el desaparecido tribunal, la Corte actual sólo resolvió 920.
En cuanto a los proyectos de sentencia presentados por los ministros, el desempeño es disímil. Mientras quien más proyectos de sentencia ha presentado llega a 117, la que menos sólo ha presentado 40. Y en el caso de acciones y controversias presentados por municipios y estados de la oposición contra la Federación, la Corte ha resuelto 72.9 por ciento en contra y 28.1 por ciento a favor del gobierno. Cuando la promovente es la Presidencia, la Corte ha resuelto 68.7 por ciento de los casos a su favor.
Este es el panorama que vivimos en nuestro país, oficialmente considerado el más democrático del mundo, pero hay un gran contraste entre México y lo que sucede en países donde la democracia no es de utilería, la división de poderes es real, los poderes se respetan y cada uno cumple su función sin dobleces. Van dos ejemplos:
En los Estados Unidos, el poderosísimo presidente Donald Trump acaba de sufrir un descalabro en el uso de su arma favorita: los aranceles.
La Corte Suprema resolvió que el Ejecutivo se excedió en su autoridad al imponer aranceles amparado en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional. La autorización para recurrir a esa ley corresponde al Congreso y no al mandatario, dijo la Corte, y ordenó cancelar los aranceles impuestos.
En la votación, dos de los ministros que Trump designó votaron en su contra. Obvio, el mandatario enfureció, se sintió decepcionado y traicionado y calificó de antipatriotas y desleales a los ministros que votaron en su contra.
En Inglaterra, el ex duque de York, hermano del rey Carlos lll, Andrés Mountbatten-Windsor, fue detenido y sometido a investigación acusado de supuestas filtraciones de documentos sensibles del gobierno británico a Jeffrey Epstein, cuando era representante especial comercial del Reino Unido, además de otra investigación por “mala conducta”, en relación con el escándalo del pederasta Epstein. Ahí no hubo fuero carnal y con todo y su parentesco real, es investigado.
A ver cuándo vemos en nuestro democrático país a la SCJN emitir sentencias contra caprichos del Ejecutivo que violan leyes, o a la Fiscalía investigar políticos de alto nivel por conductas sospechosas o malas compañías. o a parientes de poderosos por obscuros negocios y fortunas inexplicables.
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