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¡Yo lo vi primero!

hace 12 minutos
4 min de lectura

Temas Centrales de la Política en México


¿Qué pudo motivar al senador

Manuel Velasco a mover las aguas

de la política con un tema tan sensible

como la sucesión presidencial,

sus “corcholatas” y el destape?

 

De la nada… Bueno, es un decir, porque se advierte que hay gato encerrado, Manuel Velasco, el coordinador de la bancada del Partido Verde Ecologista de México en el Senado de la República, soltó hace unos días una “bomba de tiempo” con aviesas intenciones políticas: Omar García Harfuch podría ser un proyecto ganador, dijo en una entrevista con la prensa.

El ex gobernador chiapaneco hizo esta declaración de futurismo político con jiribilla, tema siempre sensible en nuestro medio político, que a algunos puso nerviosos y molestó a otros.

Sobre todo porque el personaje aludido no forma parte de la familia de la 4T. Al menos, así se lo han hecho sentir quienes se dicen herederos del legado del señor de Palenque, quien, por cierto, tampoco ha dado muestras de afecto por el secretario de Seguridad.

Ya en el pasado lo vetó e impidió ser el candidato a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, a pesar de haber obtenido la mejor puntuación en la encuesta promovida por Morena.

Al senador chiapaneco se le “ocurrió” declarar que Omar García Harfuch, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, es como “el Pedro Infante de la política… Los resultados en materia de seguridad, dijo el senador, lo han hecho un personaje popular con la ciudadanía, que lo ponen por encima de los partidos políticos. Así lo demuestran las encuestas. Si él decidiera participar en 2030 y mantiene su buen trabajo y la popularidad, sería un proyecto ganador”. Hasta aquí las palabras del senador del Partido Verde quien, para rematar, recordó que su partido acompañó políticamente a García Harfuch en su campaña para senador y en su aspiración para la Jefatura de gobierno de la CDMX.

Esta declaración trae a la memoria cuando el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, antes de cumplir su tercer año de gobierno, decidió destapar a sus “corcholatas” para la sucesión presidencial, que convirtió en el mayor tema de distracción nacional, que mantendría ocupada la atención de las clases política, empresarial, oposiciones y a la población en general, mientras él continuaba la demolición de las instituciones del país (al diablo con sus instituciones, habría sido uno de sus gritos de guerra). El resultado fue exitoso para el tabasqueño: acabó con las instituciones que hacían contrapeso al Ejecutivo Federal y operó la sucesión presidencial a placer.

Llama la atención que un político de larga trayectoria, 26 años ininterrumpidos en cargos de representación popular (dos veces diputado –local y federal–, tres veces senador de la República y gobernador de su estado), líder de la bancada del PVEM en el Senado, partido aliado con Morena y, por lo que vimos en la toma de posesión de la presidenta Claudia Sheinbaum, con cercanía con la mandataria, se aventurara a hacer una especie de destape que poco ayuda al destapado y despierta alertas prematuras, inquietud política y, quizá, hasta un aceleramiento político inoportuno e inconveniente, cuando apenas concluyó el primer tercio del gobierno actual. Como si al gobierno le faltaran temas para estar ahora también al pendiente de la grilla política del futurismo.

¿Qué pudo motivar al senador Velasco a mover las aguas de la política con un tema tan sensible como la sucesión presidencial, sus corcholatas y el destape, en particular con un personaje que si antes no lo quería el cacique de Palenque, ahora seguramente lo aborrece?

Y es que las labores de investigación del secretario han llegado indefectiblemente a personajes del círculo cercano del tabasqueño, que exige y reclama impunidad para todos los suyos.

Tampoco lo quieren los duros de Morena. Ya se vio en el Senado a la morenista Malú Micher gritar muy exaltada al senador Velasco que el secretario de Seguridad “jamás será candidato presidencial de Morena”.

Y es que las carpetas de investigación se abrirán paulatinamente, con el cuidado de que su ritmo no detone un enfrentamiento político antes de tiempo.

¿Se trata de abortar una posibilidad al hacerla pública con tanta anticipación para que se desgaste con el tiempo? ¿Un servicio del aliado del partido en el poder en el escabroso juego de la sucesión presidencial? El problema es que por el momento no hay figuras en el morenismo que compitan con el secretario de Seguridad, quien seguirá dando más y mejores resultados si le quitan los límites políticos de los compromisos adquiridos.

La otra interpretación podría ser que el pequeño socio –el Partido Verde– encontró, después de casi 40 años, la posibilidad de adoptar como propio a un personaje competitivo para la carrera presidencial, lo que le libraría de tener que buscar alianzas, como ha hecho históricamente para sobrevivir en la política, y apoyar al candidato de otro instituto político.

Al grito de ¡Yo lo vi primero!, el Partido Verde da madruguete para que al candidato no se lo vaya a agandallar otra fuerza política.

¿Usted qué opina, querido lector?

Octubre 21, 2026 

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