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Amarrando navajas


¡Qué hay de nuevo… Viejo!


Por Araceli Mendoza

@Arinmaldoza


Un tema sumamente delicado es, sin lugar a dudas, “la guerra sucia”, que tuvo lugar en varios estados del país y en el entonces Distrito Federal, entre los años 1965 a 1990. Al secretario de la Defensa Nacional (Sedena), Luis Crescencio Sandoval, le tocó hacer frente a las protestas y cuestionamientos de familiares de los desaparecidos.

Es un tema doloroso porque, finalmente, de ambos lados hubo pérdidas, como lo externó el general secretario; también es cierto que el Ejército siempre ha estado bajo la dirección del poder civil, acatando órdenes.

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha convertido a las Fuerzas Armadas en trabajadores de la industria de la construcción, pero también les ha dado la orden de no accionar sus armas contra los delincuentes, sino abrazarlos.

Pero el más interesado en abrir el Campo Militar No. 1 y los expedientes de la Sedena ha sido Alejandro Encinas; es un estandarte que siempre ha traído en la mano izquierda, al igual que la resolución de los desaparecidos en Iguala, Guerrero, en ese asunto lleno de mentiras en estos años de la 4T, que han traído a los padres de los 43 en el “ya mero, ya casi”, sin ningún resultado.

Para Encinas, el asunto de la guerra sucia lo mantiene vivo con el presidente, al ser un tema por demás picoso e intrigante. Es de esos temas del pasado que tanto gustan al presidente para hacer olas o, como dicen, para “amarrar navajas”.

Estuvieron familiares de personas a las que se etiquetó como guerrilleros, como Lucio Cabañas, Rafael Ramírez Duarte o Juan Bautista, de la Liga 23 de septiembre. A 57 años de distancia, quieren hurgar en los archivos del Campo Militar No. 1.

Me pregunto si todavía estarán vivos muchos militares que participaron en acciones para llevar la paz. De no ser así, tendrán que buscar en los cementerios.

Justo es aquí donde me parece que están amarrando navajas. Los hechos más recientes, por decirlo de alguna forma, son los de Ayotzinapa y, repito, no han dado ningún resultado.

Alejandro Encinas: deja de llenarle de humo la cabeza al presidente; deja de convocar a familiares y personas relacionadas con la “guerra sucia” y dedícate a resolver asuntos reales del presente, no de hace muchos años.

Sandoval tenía listo su discurso para mencionar que el Ejército tuvo sus propias bajas y que era justo que se les recordara inscribiendo su nombre en el mural de los caídos. Aquí fue donde muchos se alteraron. ¿¡Cómo!? ¿Quién convocó a esas personas? Les dieron pase directo al Campo Militar No. 1, a donde es muy difícil entrar por las medidas de seguridad.

¡Ay, Encinas!, se me hace que fuiste tú. ¿Acaso no sabías de qué se trataría el evento? El general secretario ¿se prestó para esta humillación? Fue una obra de teatro muy bien montada para, en las mismas instalaciones de la Sedena, encrespar a los familiares de los guerrilleros. Fue algo de muy mal gusto la autorización del presidente para colocar los nombres de los militares fallecidos con motivo de los hechos del pasado en el Monumento a los Caídos de las Fuerzas Armadas. ¡Carajo, Encinas! ¿Van a colocar los nombres de militares muertos? ¿A quién van a entrevistar para que digan lo que tú quieres que digan?

Neta, es una necedad estar en lo mismo de lo mismo. Ya muchos salieron lastimados y, a estas alturas, hasta Rosario Ibarra de Piedra falleció.

Por instrucciones del presidente Andrés Manuel López Obrador, la Secretaría de la Defensa Nacional permitirá se revisen sus instalaciones y accedan a sus archivos relacionados con la llamada “guerra sucia”, pero ¿quiénes revisarán esos documentos?

Que diga quiénes integrarán esa comisión y cuándo darán a conocer la investigación por parte de la Comisión para el Acceso a la Verdad, el Esclarecimiento Histórico y el Impulso a la Justicia de los Hechos Ocurridos entre 1965 y 1990. Encinas te queda poco tiempo. A ver cuáles serán los resultados.

Es una vergüenza más para las Fuerzas Armadas, a quienes los delincuentes humillan y la sociedad les reclama y les grita en su propia casa.

Más muros de humo, mientras al pueblo no le alcanza lo que gana para comer, porque los campesinos no siembran por miedo a la violencia.

quehaydenuevoviejo760@yahoo.com.mx

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