Confirma la OMM el super El Niño y pide medidas urgentes
- migueldealba5
- 9 jun
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Por Miguel Ángel de Alba
@migueldealba
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que las aguas inusualmente cálidas del Pacífico tropical crean las condiciones para El Niño, fenómeno que podría alterar los patrones de temperatura y precipitación a escala global los próximos meses.
Existe 80 por ciento de probabilidades de que El Niño se establezca entre junio y agosto de 2026, probabilidad que aumentaría a 90 por ciento hacia noviembre, aunque hay incertidumbre sobre el momento en que alcanzará su máxima intensidad. La mayoría de los modelos climáticos apuntan a que se trataría de un episodio de fuerte intensidad, que popularmente se ha designado como "super El Niño", aunque es conveniente recordar que la OMM no usa el término "super" por no estar dentro de sus clasificaciones operativas normalizadas.
La OMM advirtió que entre junio y agosto se esperan temperaturas superiores al promedio en gran parte del planeta, escenario que incrementaría el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos, además de afectar la disponibilidad de agua, la producción agrícola y otros sectores sensibles al clima.
Ante esta perspectiva, la OMM llamó a los gobiernos y a las comunidades a prepararse con anticipación para proteger vidas y medios de subsistencia; planificar medidas de adaptación y fortalecer los sistemas de alerta temprana.
“Los datos científicos son rotundos e indican, con una certeza del 90 por ciento, que El Niño llegará en los próximos meses y que el mundo debe tratar este evento como una alerta climática urgente”, señaló la OMM. Agregó que las condiciones asociadas al fenómeno podrían intensificar los efectos del calentamiento global y provocar impactos que trasciendan fronteras.
La organización subrayó que la respuesta más eficaz sigue siendo una acción climática de largo plazo, que incluya la reducción del uso de combustibles fósiles, la aceleración de la transición hacia energías renovables y una mayor protección para las poblaciones más vulnerables.
Según la OMM, el avance de El Niño debe ser considerado no sólo como un fenómeno meteorológico, sino como un factor de riesgo que exige preparación, planeación y vigilancia constante en los próximos meses.
Lee también: El “super El Niño” dispararía las temperaturas globales. https://www.miguelangeldealba.com/post/se-fue-la-niña-alertan-por-impactos-del-super-el-niño
AUMENTAN LOS RIESGOS
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que El Niño influirá en la temperatura y precipitaciones a escala mundial y aumentará el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos, por lo que prevé temperaturas superiores a la media en todo el mundo para los meses de junio a agosto, por lo que urge a adoptar medidas de preparación para proteger vidas y medios de subsistencia.
Es momento de tomar decisiones, planificar medidas y prepararse para el futuro con conocimiento de causa.

Según la OMM, la mayoría de los modelos de pronóstico sugiere que El Niño posiblemente sea un episodio de fuerte intensidad.
"Los datos científicos indican que El Niño llegará en los próximos meses. El mundo debe tratarlo como una alerta climática urgente, ya que echará más leña a un mundo en llamas. Las consecuencias se sentirán con mayor intensidad y su alcance será más amplio, al cruzar fronteras a una velocidad devastadora. La única respuesta eficaz es acabar con la adicción a los combustibles fósiles, acelerar la transición a las energías renovables, proteger a los más vulnerables e implementar sistemas de alerta temprana para todos", afirmó el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres.
Hasta mediados de mayo, la superficie marina de la zona centroriental del Pacífico ecuatorial presentó temperaturas cercanas a los umbrales de instauración de El Niño; condiciones inusualmente cálidas bajo la superficie del Pacífico tropical, que superan en más de 6 °C los valores medios, lo que espolea el aumento gradual de las anomalías de temperatura en la superficie del mar.
Al mismo tiempo, el índice de oscilación austral (SOI) muestra valores para el desarrollo de El Niño.
"Debemos prepararnos para un El Niño potencialmente fuerte, que exacerbará las sequías, potenciará las lluvias intensas y agravará el riesgo de olas de calor en tierra y en el océano. El más reciente, 2023/2024, fue uno de los cinco más intensos y contribuyó a las temperaturas mundiales sin precedentes que se registraron en 2024", explicó Celeste Saulo, secretaria general de la OMM.

Monitoreo, pilar de la acción
El Niño y La Niña son fases opuestas de un mismo fenómeno: El Niño / Oscilación del Sur (ENOS) es uno de los patrones climáticos de origen natural más potentes de la Tierra, caracterizado por un aumento de la temperatura de la superficie del océano en las partes central y oriental del Pacífico ecuatorial, que se produce con una periodicidad de entre dos y siete años. Su duración oscila entre nueve y doce meses.
Generalmente se comienza a formar entre marzo y junio, para alcanza su apogeo entre noviembre y febrero. Sus consecuencias en las temperaturas mundiales son más pronunciadas en su segundo año.
"La OMM monitoreará la situación para ayudar a gobiernos, organismos humanitarios y sectores sensibles al clima a adoptar decisiones fundamentadas. Los pronósticos estacionales y las alertas tempranas son vitales para salvar vidas y mitigar los efectos en las economías y comunidades", señaló Saulo.
Los efectos de El Niño o La Niña presentan diferencias por su intensidad y duración, la época en que se desarrollan y el modo en que interactúan con otras variables climáticas, como el dipolo del océano Índico.
Sin embargo, no todo el mundo se ve afectado. Incluso en una misma región los efectos pueden ser diferentes.
Hasta ahora no hay indicios de que el cambio climático aumente la frecuencia o intensidad de El Niño, pero puede amplificar los efectos asociados porque los fenómenos meteorológicos extremos, como las olas de calor y las lluvias intensas, tienen más energía y humedad por el incremento de las temperaturas del aire y del océano.
Impactos más frecuentes
Cada episodio de El Niño es único en cuanto a su evolución, la zona en que se produce y sus consecuencias.
El Niño se asocia a un aumento de precipitaciones en el sur de América del Sur, el sur de los Estados Unidos, partes del Cuerno de África y Asia central, así como a condiciones más secas en América Central, el norte de América del Sur, el Caribe, Australia, Indonesia y partes del sur de Asia.

Durante el verano del hemisferio norte, las temperaturas oceánicas más cálidas por El Niño pueden intensificar los huracanes en las zonas central y oriental del Pacífico y dificultar la formación de huracanes en el Atlántico. La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de los Estados Unidos prevé que este año la temporada de huracanes será menos intensa de lo normal en la cuenca atlántica.
Según el Foro sobre la Evolución Probable del Clima en la Región del Cuerno de África (GHACOF), es probable que las precipitaciones sean inferiores en gran parte de la zona septentrional durante la estación de lluvias de junio a septiembre. Se prevé que las lluvias monzónicas en Asia meridional sean inferiores a la media, según el Foro sobre la Evolución Probable del Clima en Asia Meridional (SASCOF).
En cuanto a América Central, las proyecciones del Foro sobre la Evolución Probable del Clima en América Central (CACOF) apuntan a condiciones más secas y cálidas.
Para junio, julio y agosto, los pronósticos apuntan a temperaturas superiores a lo normal en casi todo el mundo, por lo que aumentan los riesgos de estrés térmico y de peligros combinados, además de acelerar la aparición de sequías donde se reducen las lluvias.
Las precipitaciones previstas corresponden con las que se presentan en los episodios de El Niño y es probable que incrementen la probabilidad de ocurrencia de fenómenos extremos: aumento de las precipitaciones e inundaciones, así como condiciones más secas y desarrollo de sequías.





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