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Cultura del miedo en los procesos electorales


El miedo es ese pequeño cuarto oscuro

donde los negativos son revelados.

Michael Pritchard


Por José Manuel Rueda Smithers


¿En qué consiste?

La cultura del miedo durante los procesos electorales se refiere a la estrategia de utilizar el miedo como herramienta para influir en la opinión y el comportamiento de los votantes.

En su libro El miedo a la democracia, Noam Chomsky dice que el ataque contra las instituciones libres es universal, y nos impone en nuestros propios intereses la responsabilidad de liderazgo del mundo que debemos procurar favorecer, un contexto mundial en el que el sistema norteamericano pueda sobrevivir y prosperar.

Menciona que “para alcanzar estos objetivos esenciales debemos superar las flaquezas de nuestra sociedad, tales como los excesos de una mentalidad permanentemente abierta, el exceso de tolerancia y el desacuerdo interno. Tendremos que aprender a distinguir entre la necesidad de tolerancia y la necesidad de una represión justa, característica esencial del sistema democrático. Es particularmente importante aislar a nuestros sindicatos empresas cívicas, escuelas iglesias y a todos los medios de comunicación para influir en la opinión pública sobre la perversa labor de los otros...”.

Y entonces, para la Cultura Impar, esta estrategia puede involucrar:

Campañas de desinformación: Difundir noticias falsas o manipuladas que generan temor sobre candidatos, partidos políticos o posibles escenarios futuros.

Amenazas directas o indirectas: Intimidar a los votantes, candidatos o activistas a través de amenazas de violencia, represalias o consecuencias negativas si no se apoya a un determinado candidato o partido.

Explotación de inseguridades sociales y económicas: Enfatizar problemas como la inseguridad, la crisis económica o el terrorismo para crear un clima de ansiedad y presentar a un candidato como la única solución viable.

Violencia y coerción: Uso de violencia física o psicológica para disuadir a las personas de votar por ciertos candidatos o para obligarlas a votar de una manera específica.

Manipulación de medios de comunicación: Control de los medios para transmitir mensajes alarmistas que favorezcan a un candidato o partido.

Esta cultura del miedo ¿influye en los resultados finales?

Sí, la cultura del miedo puede influir significativamente en los resultados finales de una elección:

Movilización del voto: El miedo puede movilizar a ciertos segmentos del electorado a votar por un candidato percibido como el más capaz de abordar las amenazas presentadas.

Desmovilización del voto: Puede desmotivar a los votantes de la oposición, reduciendo la participación electoral y beneficiando a los candidatos que usan el miedo como estrategia.

Cambio de preferencias: Los votantes indecisos pueden ser persuadidos a cambiar su voto hacia un candidato que promete seguridad y estabilidad frente a las amenazas.

¿Es posible combatirla o al menos hacerla menos efectiva?

Sí, es posible combatir la cultura del miedo y reducir su efectividad a través de varias estrategias:

Educación y alfabetización mediática: Enseñar a los ciudadanos a identificar noticias falsas, propaganda y técnicas de manipulación mediática.

Transparencia y comunicación clara: Los candidatos y partidos deben comunicar sus políticas y propuestas de manera transparente y basada en hechos, contrarrestando los mensajes de miedo con información verificada.

Participación ciudadana y vigilancia electoral: Fomentar la participación activa de los ciudadanos y organizaciones civiles en la supervisión del proceso electoral para garantizar su integridad.

Protección de los derechos humanos: Asegurar la protección de los derechos humanos y legales de los votantes, candidatos y activistas para prevenir la intimidación y la violencia.

Fortalecimiento de instituciones democráticas: Apoyar y fortalecer las instituciones democráticas y los procesos judiciales para garantizar elecciones libres y justas.

Fomento del discurso positivo: Promover un discurso político basado en la esperanza, el optimismo y las soluciones constructivas, en lugar de centrarse en el miedo y la división.

Regulación de campañas: Implementar y hacer cumplir regulaciones que limiten el uso de tácticas de miedo en las campañas electorales, como la prohibición de la difusión de información falsa o alarmista.

Sin importar de qué país se hable, la cultura del miedo es una táctica poderosa que sin duda puede influir en los resultados electorales, pero no es invencible. Mediante la educación, la transparencia, la protección de derechos y el fortalecimiento de las instituciones democráticas, es posible contrarrestar su impacto y promover un ambiente electoral más justo y basado en el respeto mutuo y la verdad.

Chomsky se refería al Kremlin, que pretende subvertir a los medios y a otros enemigos y convertirlos en fuente de confusión en la economía, en la cultura y, por supuesto, en el estado.

Pareciera que el domingo votó la cultura del miedo... ¡PERO GANÓ!

La elección se ganó con votos, sin duda; ya casi tenemos a la primera presidenta de México.

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