La espada de Damocles
- migueldealba5
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Temas centrales
Por Miguel Tirado Rasso
En Palacio Nacional
mantienen oídos sordos
al reclamo de nuestros
vecinos para investigar
y enjuiciar a quienes
desde el poder
auspician y protegen
a los cárteles de la droga.
Hace unos días, el presidente de los Estados Unidos (EUA), Donald Trump, celebró con varios líderes de América Latina y el Caribe una reunión que la Casa Blanca denominó “Cumbre Escudo de las Américas”, en Doral, Florida. El objetivo: conformar una coalición regional para enfrentar la migración irregular y el crimen organizado y fortalecer la cooperación política, de acuerdo con lo anunciado previamente por Karoline Leavitt, vocera oficial del gobierno norteamericano.
A la cumbre asistieron 12 mandatarios de naciones latinoamericanas que comparten posiciones políticas cercanas a la administración del Presidente Trump, según palabras de la vocera estadounidense.
Con la presencia de los presidentes de Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, Honduras, Salvador, Guyana, Paraguay, Panamá y Trinidad Tobago, Trump continúa su estrategia de suplir organismos multilaterales con creaciones propias y a modo, léase Organización de las Naciones Unidas (ONU) y Organización de los Estados Americanos (OEA).
El magnate ha despotricado contra las políticas de la ONU: que es una institución ineficaz, que derrocha dinero y socava la soberanía de los EUA; ha criticado su política de lucha contra el cambio climático al señalar que es la mayor estafa del mundo y arremetió contra la inmigración ilegal al señalar que “es hora de poner fin al fallido experimento de fronteras abiertas”, además de autocalificarse como pacificador en jefe al resolver las guerras que, según afirma, la ONU “es incapaz de terminar”.
En septiembre de 2025 destacó la intervención del presidente norteamericano en la Asamblea General de la ONU por su agresividad, falta de diplomacia, incontinencia verbal y excesivo protagonismo, al exceder en cuatro veces el tiempo asignado a cada orador. En esa ocasión desahogó sus críticas y ataques sobre la operación del organismo y alardeó haber acabado con siete guerras sin el apoyo de la ONU.
Y para demostrar que no la necesita, Trump impulsó la creación de una MiniONU a la que denominó “Junta de paz”, para abordar conflictos internacionales.
Con este objetivo recibió en Washington, en febrero pasado, a líderes y representantes de más de 40 países para celebrar la primera reunión. Con una contribución inicial de 10 mil millones de dólares del país anfitrión, la junta estará presidida por Donald Trump, autoproclamado jefe vitalicio de la alianza.
El caso de la OEA es parecido al de la ONU. A Trump no le gusta el organismo y ha cuestionado su utilidad al considerarla ineficaz ante las crisis regionales y señalar como ejemplo los casos de Venezuela y Haití.
Washington ha amenazado con retirarse del organismo, lo que pondría en serios aprietos la operación de la OEA, ya que hay que considerar que la aportación de los EUA al organismo representa el 49.9 por ciento de su presupuesto.
Pero Trump busca con la integración de sus propias organizaciones internacionales a modo —Junta de Paz y Cumbre Escudo de las Américas— sustituir a los organismos multilaterales tradicionales, una fórmula para llevar a cabo acciones y estrategias a voluntad, sin necesidad de diálogos o negociaciones diplomáticas, pues le bastaría el consenso de las naciones que forman parte de sus creaciones. Aliados por temor, conveniencia o porque no les queda de otra.
A la Cumbre Escudo de las Américas no asistieron México, Brasil ni Colombia, entre otros países. Y aunque se dijo que no habían sido invitados, Trump afirmó en una entrevista que sí los habían convocado. Una salida, quizá, para no entrar en detalles sobre las exclusiones de la Cumbre.
El hecho de que México no hubiera asistido carecería de relevancia, a no ser porque durante el evento el Presidente Trump se refirió al país como “el epicentro de la violencia” de los cárteles de la droga y, al referirse a la presidenta Claudia Sheinbaum señaló, de manera un tanto irrespetuosa, que siempre se ha negado a recibir la ayuda militar norteamericana para combatir a los narcotraficantes. Washington, insistió Trump, requiere mayor cooperación para enfrentar a los cárteles.
El tema continúa en la agenda de pendientes de la Casa Blanca, a pesar del envío de más de 90 narcotraficantes y de acciones efectivas contra capos, como el reciente caso del líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera.
Y es que en Palacio Nacional mantienen oídos sordos al reclamo de nuestros vecinos para investigar y someter a juicio a quienes desde el poder han auspiciado y protegido a los cárteles de la droga. Altos funcionarios y políticos que gozan de impunidad hasta la fecha.
De no actuar en ese terreno, el Escudo de las Américas puede ser una espada de Damocles para algunos empoderados con mala conciencia.
Al tiempo.
Marzo 12, 2026
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