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Es el calor extremo emergencia sanitaria mundial al causar 500 mil fallecimientos cada año: OMS

© UNDRR
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+ El cambio climático multiplica las olas de calor, incrementa las hospitalizaciones y eleva 85% la mortalidad de adultos mayores


Por Miguel Ángel de Alba

@migueldealba


El calor extremo es ya una emergencia sanitaria mundial. Dejó de ser un fenómeno meteorológico para convertirse en una de las mayores amenazas para la salud pública del siglo XXI.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que las olas de calor son la principal causa de muerte relacionada con fenómenos ambientales y que sus efectos se intensificarán con el avance del cambio climático.

Cada año, casi 500 mil personas fallecen en el mundo por causas asociadas al calor, según un análisis publicado en The Lancet Planetary Health, citado por la OMS. Asia concentra 45 por ciento de esas muertes y Europa 36 por ciento, aunque se precisa que ninguna región está exenta del riesgo.

La evidencia científica muestra una tendencia preocupante. Entre 2000-2004 y 2017-2021, la mortalidad relacionada con el calor entre personas mayores de 65 años aumentó 85 por ciento, lo que refleja el impacto combinado del calentamiento global y del envejecimiento de la población.

La OMS subraya que el golpe de calor es una emergencia médica con elevada letalidad, pero los efectos del calor van más allá.

Las altas temperaturas pueden agravar enfermedades preexistentes como diabetes, males cardiovasculares, enfermedades respiratorias, incluido el asma; trastornos mentales e insuficiencia renal.

Además, aumentan el riesgo de accidentes laborales, reducen la productividad, favorecen algunas infecciones y pueden colapsar servicios esenciales al afectar el suministro eléctrico, el transporte o la infraestructura sanitaria.

"Cuando se emiten alertas por calor extremo, las hospitalizaciones y las defunciones aumentan el mismo día y los días posteriores", advierte la organización.

Olas de calor más largas e intensas

La OMS señala que el cambio climático ha modificado el comportamiento de las olas de calor en todo el planeta, por lo que estos eventos son más frecuentes, más intensos, más prolongados y más extensos territorialmente.

Además, aún episodios considerados moderados pueden provocar afectaciones importantes en personas vulnerables,  ya que tras varios días consecutivos de temperaturas elevadas, el organismo pierde capacidad para disipar el calor acumulado, lo cual incrementa el riesgo de enfermedades graves y muerte.

Europa: advertencia del futuro

Europa es uno de los principales ejemplos del impacto sanitario del calor, ya que de acuerdo con los datos de la OMS, en 2022 registró 61 mil 672 muertes relacionadas con el calor, y en 2023 fallecieron casi 70 mil personas por las temperaturas extremas. En la ola de calor que afectó a Rusia en 2010 murieron 56 mil personas. Esto muestra que el calor extremo puede provocar incrementos abruptos de mortalidad en periodos muy cortos.

La OMS identifica diversos factores que incrementan el riesgo y considera que las poblaciones más expuestas son adultos mayores, bebés y niños, personas con enfermedades crónicas, trabajadores al aire libre, personal de protección civil, deportistas, habitantes de viviendas sin ventilación o refrigeración, personas en situación de pobreza y habitantes de asentamientos urbanos precarios.

También destaca que muchos hogares se construyen aún con materiales que acumulan calor y numerosas ciudades carecen de suficientes áreas verdes para reducir las "islas de calor".

Pero las consecuencias no son únicamente sanitarias, porque la OMS advierte que las olas de calor reducen la productividad laboral, incrementan el riesgo de accidentes y obligan al cierre temporal de escuelas y centros de trabajo.

Asimismo, favorecen la contaminación atmosférica y elevan la demanda eléctrica, lo que aumenta las fallas en el suministro de energía.

Muertes evitables

Aunque los riesgos van en aumento, la OMS sostiene que gran parte de las muertes son evitables con políticas públicas y acciones preventivas, entre las que destaca evitar actividades físicas durante las horas de mayor calor; permanecer varias horas al día en lugares frescos; hidratación constante; aprovechar la ventilación nocturna; mantener cerradas ventanas y persianas durante el día; no usar ventiladores cuando la temperatura ambiente supere 40°C, ya que aumenta la carga térmica del organismo.

Si se utiliza aire acondicionado, fijar el termostato en 27°C y complementarlo con un ventilador, lo que reduce la sensación térmica hasta en 4°C y disminuye considerablemente el consumo eléctrico.

La OMS insiste en nunca dejar a niños ni animales en vehículos estacionados, ya que la temperatura alcanza niveles letales en minutos.

La OMS considera que proteger a la población exige actuar en dos frentes simultáneamente: fortalecer la adaptación sanitaria y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero responsables del calentamiento global, por lo que impulsa el desarrollo de planes nacionales de acción frente al calor; sistemas de alerta temprana; protocolos hospitalarios; estrategias de protección para escuelas, hospitales y residencias de adultos mayores, y redes internacionales de vigilancia sobre riesgos asociados al calor.

"La mitigación urgente del cambio climático permitirá limitar la magnitud de los daños que el calor extremo causa a la salud", concluye.

El cambio de la reacción a la prevención

La Comisión Europea está reorientando su enfoque para pasar de la mitigación del cambio climático a la adaptación directa y la resiliencia.

La Agencia Europea de Medio Ambiente promueve enfoques sistémicos y basados ​​en el riesgo para la gestión de desastres, en lugar de depender únicamente de la recuperación reactiva.

Las iniciativas para fomentar la resiliencia incluyen:

  • El Pacto Verde Europeo: Integrar la reducción del riesgo de desastres y la resiliencia climática en la columna vertebral del desarrollo socioeconómico del continente.

  • El Marco de Sendai de la UNDRR: La Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres trabaja con socios europeos para promover sistemas de alerta temprana coherentes y multirriesgo, así como inversiones basadas en la evaluación de riesgos, con el fin de prevenir futuros desastres climáticos.

  • Mejoras municipales: Las ciudades implementan adaptaciones sencillas, como láminas reflejantes solares para edificios históricos, junto con reformas urbanísticas a mayor escala.

 

Fuentes: Organización Mundial de la Salud (OMS), Heat and Health. / The Lancet Countdown 2023: Heat-related Mortality. / Zhao et al. (2021), Global, regional, and national burden of mortality associated with non-optimal ambient temperatures, The Lancet Planetary Health. / Ballester et al. (2023), Heat-related mortality in Europe during the summer of 2022, Nature Medicine. / The Lancet (2021), Hot weather and heat extremes: health risks.

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