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Pretextos para que SInaloa siga siendo una narcosociedad



Por Omar Garfias

@Omargarfias

 

El 75 por ciento de la población de Culiacán considera que la violencia y el miedo actual son más caros que los beneficios que pueden traer las actividades ilegales, según encuesta de la consultora Lexia, levantada en noviembre de 2025.

El 70 por ciento cree que los sinaloenses ya no debieran regresar al pasado, sino buscar la paz verdadera.

El 76 por ciento afirma que Culiacán puede crecer económicamente sin depender del dinero generado por actividades ilegales.

Una sólida mayoría quiere dejar de ser una sociedad narca, pero políticos y élites esgrimen pretextos para no actuar en correspondencia con ese objetivo popular para no romper con el estado de cosas, para no hacer nada disruptivo, para seguir con el mismo tipo de acciones, como si la narcopandemia no hubiera demostrado su fracaso.

Entregar a Rubén Rocha a la justicia de los Estados Unidos mediante un procedimiento institucional y legal establecido en un tratado de extradición firmado previamente por ambos países, significa un acto que rompería el pacto criminal. El mensaje para los cárteles, los políticos y los empresarios coludidos sería rotundo: no más impunidad.

Pretexto del Gobierno federal en público: si no protegemos a nuestros narcopolíticos importantes (Rocha), el país perdería soberanía.

Pretexto del Gobierno federal en privado: si no protegemos a nuestros narcopolíticos importantes, Morena perdería unidad.

Pretexto de los oficialistas en público: si no protegemos a nuestros narcopolíticos importantes triunfará la conspiración de la ultraderecha.

Pretexto oficialista en privado: si no protegemos a nuestros narcopolíticos importantes perderíamos el poder.

Refutación: El magistrado de lo penal federal en Sinaloa, al que correspondería el juicio a Rocha en caso de realizarse en México, es el ganador de la elección de jueces del acordeón que presume en su currículum haber sido parte de la campaña de Rocha a gobernador y candidato del Partido Verde a presidente municipal. La opción del juicio por el Poder Judicial nacional no tiene credibilidad.

Sinaloa no goza hoy de soberanía. El control del territorio lo tiene el crimen organizado. El gobierno no puede siquiera evitar que en la cárcel se libre una horrenda batalla a cuchilladas sin interrupción, con siete muertes. Ningún castigado. Venden a la ciudadanía que lo hacen por mantener algo que no tiene: el poder de gobernarse a sí mismos. Ese poder lo tiene el narco.

El castigo al crimen organizado con procedimientos institucionales puede devolver la soberanía al pueblo y a las instituciones de la nación.

La ultraderecha es el fantasma que esgrimen para aliarse con el narco y ocasionar las muertes, la inseguridad y la pérdida de empleos que, según ellos, ocasionaría el triunfo de la ultraderecha. Si triunfa la oposición habrá violencia y desempleo, dicen. Ya los hay.

Morena depende del dinero y del control territorial del crimen organizado para retener y ejercer el poder. Su alianza no es una anécdota; es una fusión para funcionar. Ya son hermanos siameses. Comparten órganos: negocios, dependencias, presupuestos, candidatos. No han tomado ninguna decisión para dejar de ser un narcopartido. No han fortalecido a policías y Fiscalía ni han castigado funcionarios municipales y estatales coludidos.

Pretextos de los gobiernos estatal y federal: aquí se vive perfectamente. No es necesario hacer ningún cambio. Todo mejora. No hay crisis económica. La violencia está controlada.

Refutación: En el primer mes de narcopandemia, septiembre de 2024, fueron asesinadas 144 personas. En mayo pasado, 164. No hay una tendencia decreciente y sostenida de homicidios, desapariciones y robos. Entre mayo de 2024 y mayo de 2026 hay 25 mil puestos de trabajo menos registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Pretexto de algunos políticos opositores: Sólo se le gana a Morena si nos aliamos con el narco.

Refutación: como asienta la población en la encuesta: otro narcogobierno no tendrá mejores resultados que este narcogobierno. El problema es la impunidad con que roban el presupuesto público y ejercen la violencia contra el patrimonio e integridad física de los sinaloenses. La pax narca, los culiacanazos y las narcopandemias son parte de un mismo ciclo que sólo rompe el combate al crimen organizado por una sociedad y un gobierno no coludidos.

Pretextos de algunas élites económicas: no deben exigirse cambios, sino seguir pidiendo cortésmente (y hasta aguantar ofensas en la “conferencia semanera”). No hay que aspirar a la paz, sino a seguir viviendo en la pax narca. Hay que seguir haciendo acciones con una milésima parte de la población.

Refutación: La imagen de esa postura es clara: una comida en un lugar exclusivo donde el funcionario coludido con el narco departe con comensales que le sugieren amablemente que ojalá pudiera combatir al narco, antes de pasar a los deliciosos postres.

La estrategia de la negociación elitista funcionó con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), pero fracasó con Morena. A la 4T no le importa incorporar a los fifís. Su poder político se sustenta en el control de masas. El populismo sonríe a los empresarios, pero tiene claro que su régimen de gobernabilidad no necesita de ellos. No representan votos. Sus amables peticiones no han cambiado nada sustancial.

Es un autoengaño suponer que trabajar con una pequeñísima parte de las 6 mil 450 escuelas primarias de Sinaloa y de los 5 mil 300 parques y áreas verdes resuelve el problema de la inseguridad y la paz pública.

Es un admirable pero intrascendente esfuerzo en términos de impacto en la sociedad. Su esterilidad deriva de que se estaciona en sustituir al gobierno, en lugar de buscar ser ejemplo de lo que es posible hacer y exigir que se convierta en política pública. Admirable, repito, pero intrascendente por su estrategia de mesura complaciente.

El 48 por ciento de los habitantes de Culiacán menciona que la acción prioritaria de las grandes empresas para ayudar a la gente en este momento es alzar la voz y exigir resultados al gobierno.

El estudio de Lexia establece: “El empresariado no está reprobado, está exigido. Se le reconoce, pero se le pide usar su peso. Hay capital social en espera de mayor presencia activa. El sector privado debe ser palanca de exigencia ciudadana”.

Al anhelo del pueblo de dejar de ser una sociedad narca no corresponde una acción de la mayoría de la clase política y de las élites. Ellos siguen haciendo lo mismo, lo que sostiene el status quo.

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